FICHA TÉCNICA



Notas Breve descripción y características del teatro chino.

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Gente y cosas de la farándula. Teatro Chino” en El Día, 26 enero 1983, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Teatro chino

Malkah Rabell

En China, como en el resto del mundo, los orígenes del teatro son religiosos. Pero también los hay profanos. Los dos elementos esenciales de la escena, la tragedia y la comedia, se derivan en China de los antiquísimos bailes de los "medium" religiosos la primera, y de las bufonas de los jugadores cortesanos, la segunda, o la comedia. Pero la influencia decisiva en el nacimiento de la representación dramática, parece haberla tenido el culto de los penates, de lo muertos. En el antiguo rito, el difunto estaba representado por una persona disfrazada que, además de imitar su aspecto, reproducía su voz, sus gestos y, más tarde las vicisitudes de su vida. De este acto de amor, de esta filial piedad, nació poco a poco una especie de representación teatral; drama creado no por el poeta sino por el actor. Y el actor es el que más cuenta en el teatro chino que muy pronto se transformó en un lugar de distracción más que de recogimiento.

Aseguran los expertos que en el siglo pasado, este espectáculo no difería mayormente de lo que había sido un milenio antes. El clásico escenario hecho para el triunfo del actor, carecía –y carece– de todo esplendor. Era una plataforma cuadrangular, abierta por tres lados, un poco como el foro isabelino. En la platea, el público estaba sentado de perfil al escenario, ya que se encontraba acomodado ante mesas, donde como en los café conciertos europeos, comía, bebía, fumaba y charlaba. El espectáculo duraba por lo general, desde las cinco de la tarde hasta pasada la medianoche y comprendía diversas comedias.

Hasta la actualidad no hay telón ni bastidores. No hay riqueza de escenografía, tan sólo riqueza de indumentaria del actor. Cada actor lleva puesto el traje que corresponde a su personaje, se enumeran un centenar de tipos diferentes. El color de cada traje varía según el estado de ánimo; el rojo es color de felicidad; el blanco de la inocencia, el negro corresponde a la tristeza; también de negro van vestidos los literatos, los ignorantes, los pobres y los porteros; el mendigo lleva un traje a colores y el emperador viste de amarillo, y también lleva un sombrero que "toca el cielo".

Por lo general todos los papeles estaban a cargo de hombres, inclusive los femeninos. Pero hubo largos paréntesis cuando también fueron admitidas las mujeres educadas en escuelas creadas con ese fin y clausuradas después por nuevos decretos dictados en nombre de la tradición y de la moral. La clase de los actores, considerada oficialmente como vil hasta fines del siglo pasado, en realidad ejercía una fascinación sobre la multitud. El laborioso actor chino logró polarizar en su persona, su canto, su gesto y su caracterización, todo el interés del espectáculo. Cantante, acróbata, bailarín, declamador, mimo, era un minucioso repetidor de fórmulas inmutables, y estaba inducido no a una recitación realista, sino estilizada; a ello contribuyó sin duda la influencia de espectáculos de fantoches, de títeres, de máscaras, que junto con los "teatros de sombras" tuvieron durante siglos enorme importancia en China.

El desarrollo actual del teatro en la República Popular China es bastante importante, aunque sus rasgos en general permanecen tradicionales y tiene poco que ver con el teatro europeo. Sin embargo, lo que se distingue es el cambio en las historias novelescas que más gustaban antaño al público chino. El teatro chino representa personajes actuales con historias didácticas y sociales con finalidades políticas y morales. El teatro chino se ha vuelto didáctico con la idea de "dar el buen ejemplo". Las nuevas tendencias ya se expresaban en las obras de Kuo Mo Jo y de Isao You, cuyo contenido abarcaba los problemas de familia y del matrimonio. Estos dos autores han tenido después de la Revolución un renovado interés.

Otras obras puramente dramáticas evocan las experiencias de la lucha revolucionaria, como en A través de ríos y montañas, de Chen Chi Toung, consagrada a la Larga Marcha en la cual el autor participó. La guerra de Corea se representa en Camioneros Heroicos; otros temas son la presencia humana en la edificación industrial socialista. La muchacha de pelo blanco es una obra que tuvo mucho éxito hasta en Europa. Escrita en 1944 por Ho Ching Chih, es la más Célebre obra china de la post guerra, se inspira en el yangho, una forma teatral que mezcla cantos y danzas y dio lugar a una película y a un ballet.

Más, hasta la actualidad la única forma de teatro que llegó a Occidente es la tradicional, aquella donde el actor representa la combinación fascinante y multifacética de actor, mimo, acróbata, bailarín y cantante, tal como lo vemos en La Ópera de Pekín, que hace dos años se presentó en México con un gran éxito.