FICHA TÉCNICA



Título obra No tengo... no pago

Autoría Darío Fo

Dirección Manolo Fábregas

Elenco Susana Alexander, Guillermo Orea, Luz María Jerez, Arturo García Tenorio, Luis Torner

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. No tengo... no pago” en El Día, 5 enero 1983, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

No tengo... no pago

Malkah Rabell

Una chispeante comedia satírica, o una sátira política que muy a menudo se desliza en la farsa. Este género, construido con problemas políticos que suceden en Italia, Milán, pero pueden muy bien aplicarse a nuestro propio ambiente, tuvimos la oportunidad de verlo en los teatros de Manolo Fábregas. Pero no cabe la menor duda, que el inteligente empresario-actor-director y hombre de teatro ciento por ciento, comprendió perfectamente que esta comedia de Darío Fo, escrita en 1974, con su crisis, su desempleo, su inflación y su rebeldía popular ante los abusos de quienes controlan el poder económico del país, es decir los comerciantes, no puede menos que tener un éxito ruidoso en los tiempos que corren. Y así fue en realidad la noche del estreno cuando las risas, las carcajadas, respondían a cada situación creada en el escenario como reflejo de las situaciones existentes en la vida cotidiana. Lo que provoca en cambio una interrogante es la moraleja del comediógrafo italiano, Darío Fo: No tengo... no pago. ¿Y cuáles pueden ser los resultados de tal actitud de todo un pueblo si se la tomara en serio? Cuando las amas de casa salen a la calle en son de protesta por la carestía de la vida, por la inflación, y hacen un ruido infernal con sus cacerolas; o bien si estas mismas amas de casa van al súper llenan sus carritos con productos, luego los dejan tal cual ante las taquillas, y vuelven a hacer lo mismo diez veces al día, avisan a los dueños de las casas comerciales que sus protestas pueden ir mucho más lejos. Pero robar un "súper", luego transformar el lema "no tengo... no pago..." en una moraleja, puede llegar a ser muy peligroso para todo el país, donde tal situación en lugar de llevar a una mejoría, puede llevar al caos. Probablemente, Darío Fo ha pasado por las filas del Partido Comunista, como se pretende, pero su posición política actual nada tiene de la disciplina ni de las acostumbradas posiciones reflexivas del Partido Comunista, de las cuales el autor además, no hace más que burlarse a todo lo largo de la obra. Su posición más bien parece la de un anarquista o de terrorista.

Pues bien: No tengo... no pago, como broma, como comedia, como farsa, nos puede hacer reír mucho, y a veces hasta llorar, porque nos trae a la memoria muchas verdades. Pero, de ninguna manera es para tomarse en serio su título. Es decir su lema.

Desde varios años, Darío Fo se puso de moda en nuestro ambiente teatral dado a conocer en primer término por Nancy Cárdenas. En la última década hemos visto por lo menos cinco o seis obras suyas, entre las cuales están los títulos como No robarás... tanto o Sucedió mañana han dejado un imborrable recuerdo. La mayoría de sus obras se debieron a la dirección de realizadores universitarios. Pero es menester admitir que ninguno logró tanta chispa, tanta trepidante comicidad como Manolo Fábregas. Tal vez porque ninguno de los directores universitarios contó en su reparto con intérpretes de la talla de Susana Alexander o de un Guillermo Orea. Entre ambos han logrado crear una pareja inolvidable. Tanto la comedia como sus personajes nos recuerdan un género semejante que en Italia, en la inmediata post-guerra se situaba en Nápoles, con su mercado negro, su ocupación norteamericana y sus recursos de cualquier índole para sobrevivir. También la actual comedia nos obliga a pensar en actores italianos. No podemos menos que recordar a la extraordinaria actriz prematuramente desaparecida, Anna Magnani, e imaginarla en el papel de Antonia, que Susana Alexander crea con una gracia infinita, con trepidante humor y con mucha comprensión. Lo mismo podemos decir de ese siempre excelente actor (que lamentablemente no vemos con suficiente frecuencia en el escenario mexicano) Guillermo Orea. Aunque ambos personajes son muy distintos, Entre la ama de casa popular, y a veces populachera, y el obrero politizado, honesto a carta cabal, por las mismas exigencias de su partido, existen infinitas diferencias, lo que no impide que las circunstancias los llevan o tomar la misma actitud en un momento dado.

En esta comedia donde sólo actúan cinco actores, no podemos olvidar a Luis Torner, que hace tres o cuatro personajes, cada uno con máscaras diferentes. Excelente en este juego de "adivina quién soy". En papeles secundarios, Luz María Jerez y Arturo García Tenorio cumplen con sus obligaciones muy correctamente.

El espectáculo se presenta bajo el lema: "Con buen humor superaremos las dificultades..." ¡Pues, ojalá!