FICHA TÉCNICA



Título obra Leoncio y Lena

Autoría Karl Georg Büchner

Dirección Carlos Fernández

Elenco Carlos Fernández, Sergio Jiménez, Marta Verduzco, Teresa Selma, Eduardo Borja, José Luis Contreras, Graciela Martínez, Francisco Cordero, José Antonio Raeza, Willebaldo López, José Gonzáles Dávila, José Manuel Enamorado

Escenografía Vicente Rojo

Música Alicia Urreta

Vestuario Vicente Rojo

Espacios teatrales Casa del Lago

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 27 junio 1965, pp. 4 y 6.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO 2

imagen facsimilar

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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Leoncio y Lena]

Mara Reyes

Leoncio y Lena. Casa [del] Lago. Autor: Georg Büchner. Dirección: Carlos Fernández. Escenografía y vestuario: Vicente Rojo. Música: Alicia Urreta. Reparto: Carlos Fernández, Sergio Jiménez, Marta Verduzco, Teresa Selma, etc.

La Casa del Lago presenta en funciones dominicales la única comedia escrita por Georg Büchner (nacido en Goddenau, Alemania, en 1813 y muerto a la edad de 24 años) [quien] dejó una producción que revela una madurez en la mano creadora. Si se exhibe como revolucionario, no lo hace a la manera de un joven que se deja arrastrar por arrebatos irreflexivos, sino a la manera de un hombre que puede ya advertirlos peligros, las desesperanzas, las derrotas, en la lucha.

En Leoncio y Lena, Georg Büchner, bajo el disfraz de una comedia romántica, de anécdota obvia y trivial, critica el mecanicismo filosófico y la postura contemplativa frente a la vida. Al mismo tiempo expone su rebeldía política ridiculizando a los reyes y poderosos a quienes pinta como fantoches rodeados de fantoches. Posición que le llevó a publicar la revista Noticiero rural de Hesse cuyo lema era “Paz a las chozas, guerra a los palacios”. En esta comedia, lo mismo que en sus obras dramáticas: La muerte de Dantón y Woyzeck, demuestra su oposición al idealismo heroico proclamado por Schiller. La educación científica y filosófica que recibiera Büchner aflora en cada una de sus palabras (además de haber dado la cátedra de filosofía daba en la Universidad de Zürich la de anatomía y su producción incluye además de sus obras literarias y panfletos políticos, una Memoria sobre el sistema nervioso del barbo. Su pensamiento materialista no es un apéndice artificioso, sino la entraña misma de su ideología. Es precisamente esa convicción de que “La sociedad no se reforma con ideales” lo que le impidió formar parte del movimiento literario “la joven Alemania” integrado por representantes de la intelectualidad burguesa liberal de su época.

Una de las características de Leoncio y Lena es el carácter filosófico poético del lenguaje. A través de metáforas y silogismos, Büchner expone su manera de percibir la realidad y rechaza los conceptos filosóficos para él equivocados.

Esta cualidad fue comprendida excelentemente por Carlos Fernández al dirigir e interpretar esta comedia a la que dotó de una atmósfera que combina los elementos realistas con los sugerentes. Ver a Büchner únicamente como un precursor del naturalismo, podía prestarse a que el director olvidara la característica particular de esta obra, en la que lo poético tiene un papel tan importante como lo filosófico; sin embargo, Carlos Fernández no se dejó seducir por ninguno de 1os dos elementos y consiguió plasmarlos en una síntesis llena de aciertos.

Su intervención como actor es igualmente encomiable, también lo son las intervenciones de Sergio Jiménez –que sobresale por sus dotes excelentes– y de Marta Verduzco –una actriz en [p. 6] cierne con muchas cualidades.

Eduardo Borja, Teresa Selma, José Luis Contreras, Graciela Martínez, Francisco Cordero, José Antonio Raeza, Willebaldo López, José González Dávila y José Manuel Enamorado completan el reparto, encarnando sus respectivos papeles (aunque en un nivel aún escolar) con todo decoro.

A Vicente Rojo, autor dela escenografía y el vestuario, puede exigírsele más, especialmente porque ha demostrado en otras ocasiones una mayor imaginación. Si bien su trabajo no peca de incorrecto, su concepción fue en cierta forma ingenua, si tomamos en cuenta que se trataba de una comedia que traspasa los confines de la anécdota para hacerse trascendente por su contenido.