FICHA TÉCNICA



Notas Breve historia sobre el vaudeville

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. El vaudeville antepasado de la comedia musical” en El Día, 8 diciembre 1982, p. 26




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

El vaudeville antepasado de la comedia musical

Malkah Rabell

Todo el mundo conoce de oídas o de lecturas al famoso novelista del siglo XVIII, Monsieur Lesage, cuyo nombre algunos escriben todavía: Alain-René Le Sage. Y la mayoría de la gente si no ha leído alguno de sus libros, por lo menos ha oído mencionar a Gil Blas, novela picaresca, o su comedia Turcaret, igualmente picaresca, que llevó al escenario a la nueva burguesía financista francesa de su época, desvergonzada y sólo apasionada por el dinero. Mas, poquísimos son los que saben que nuestro Lesage, nacido en 1668 y fallecido en 1747, en su entusiasmo por el teatro, escribió comedias para las ferias, de las cuales sólo queda vivo el nombre de Créspin, rival de su amo.

Comedietas a las cuales introdujo cuplés y declamaciones, y que el autor denominó vaudeville. Nombre que le vino –según fuentes no muy dignas de tomar en serio–, de un joven campesino que componía canciones, y como vivía en una aldea llamada Vau-de-Vire, sus composiciones musicales al transportarse a otras regiones, sobre todo a París, cambiaron su primitiva ortografía en Vau-de-ville, es decir vaudeville, lo que en español llegamos a llamar "vodevil". Las comedieta de Lesage, presentadas en las ferias, en su mayoría pasaron a la historia sin dejar huella, probablemente porque su autor trató de permanecer anónimo.

Pero ha quedado el género y el nombre: vaudeville. Y si queremos transitar por el pasado con alguna libertad, podemos considerarlo como el antepasado más lejano de la actual comedia musical.

Según dice Vito Pandolfi en su Historia del Teatro "Lo que la Commedia dell'arte debe a Plauto, el vaudeville lo debe a la Commedia dell'arte: la construcción y el efecto cómico". Y aquí empieza otra historia. La de los cómicos italianos que llegaron a Francia a mediados del siglo XVII (sobre todo porque empezaban a ser víctimas de las estrictas exigencias morales de las autoridades eclesiásticas de su país). Traían consigo a sus mejores "máscaras", tal como se llamaban los actores de la Comedia del arte, con sus arquetípicos trajes y sus arquetípicos caracteres, como Arlequín, Pierrot o Pantalones. Personajes que a través de los años y de los espectáculos conservaban la misma "máscara" y el mismo carácter, en torno del cual improvisaban las situaciones cómicas. Mas, si el actor improvisaba su texto, no hacía lo mismo con sus actuaciones, con sus interpretaciones. Su "juego" se debía a una vieja tradición, a un antiguo aprendizaje, que a menudo pasaba de padres a hijos. Estos cómicos italianos llegados a Francia de paso, terminaron por sentar raíces en la nueva tierra que los acogía, terminaron por sentirse inmigrantes definitivos y formaron en las primeras décadas del siglo XVIII una compañía que llamaron: Nuevo Teatro Italiano. Para conquistar, o reconquistar el gusto francés, ya cansado de las eternas improvisaciones y de las mismas máscaras, hubieron de introducir en sus actuaciones tradicionales ciertos cambios.

Dejaron de improvisar sus textos para buscar a un autor. Y progresivamente sus representaciones tomaron la forma de la realidad cotidiana.

Lesage con su vaudeville se hallaba entre el teatro de la Feria que tenía un juego más libre, más socarrón que aquel de las "máscaras" y el del Nuevo teatro italiano. Y en esta unión de elementos, en esta mezcolanza, introdujo la música, la canción y sobre todo el texto.

En resumen, podemos decir que en su origen el vaudeville fue un género basado en un texto de autor, y este texto a su vez buscaba el pretexto para introducir, para provocar la necesidad de la música, de las canciones, de las declamaciones, de efectos y situaciones cómicas. Con el tiempo, la palabra vaudeville llegó a ser sinónimo de Comedia frívola algo gruesa.

Cien años más tarde, una década después de la muerte de Alain-René Lesage, otro autor cómico, Scribe, llegó a darle al vaudeville un rostro renovado, de acuerdo con la época y con las necesidades de las nuevas exigencias artísticas. De Scribe hablaremos en otra oportunidad.