FICHA TÉCNICA



Título obra El deseo atrapado por la cola, Las cuatro niñas

Autoría Pablo Picasso

Notas de autoría Raúl Falcó / paráfrasis

Dirección Juan José Gurrola

Elenco Ramón Barragán

Espacios teatrales Sala del Museo Tamayo

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Picasso en el escenario” en El Día, 6 diciembre 1982, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Picasso en el escenario

Malkah Rabell

Por más genial que sea un artista plástico, esto no prueba que tenga capacidades dramáticas ni que el escenario sea su terreno. Desde luego, si en lugar de anunciar a Pablo Picasso como dramaturgo, lo hubiesen hecho con algún nombre desconocido, la sala seguramente hubiera permanecido vacía la noche del estreno. Pero, caso curioso, tampoco el nombre del gran pintor español, logró llenar la reducida sala del Museo Tamayo acondicionado para la representación de las dos obras: El deseo atrapado por la cola y Las cuatro niñas. Ni siquiera logró despertar una mayor curiosidad el anuncio de la realización de nuestro más controvertido director, Juan José Gurrola, quien había creado con las dos obras de Picasso una paráfrasis Lo que cualquier diccionario considera: "Explicación o interpretación amplificativa de un texto ... Traducción libre hecha en verso". Y para Gurrola significa el pretexto para hacer con una obra ajena lo que se le viene en gana. Para lo cual, es obligatorio admitirlo, tiene un talento especial.

Por lo mismo, en ese algo semejante a un espectáculo, que vimos en el circular escenario del Museo, no sabíamos en absoluto dónde se terminaba el texto picassiano y dónde se iniciaba la intervención del adaptador, y aún menos podíamos adivinar cuál era el contexto de Raúl Falcó. En esa sala medio llena de rostros que en su mayoría jamás vemos en los estrenos teatrales, a veces surgía una risa estridente. Reírse es de muy buen tono cuando de inventos gurrolianos se. trata. Ello prueba la inteligencia de quien se ríe. Como yo no soy lo suficientemente inteligente, ni siquiera pude sonreírme. Tampoco logré atrapar por la cola algún hilito conductor que me permitiera unificar toda esa serie caótica de cuadros que desfilaban por el escenario, y que hasta carecían de la esperada belleza visual.

Por cierto había unas poquísimas escenas que resultaban de lo más graciosas. Como ese episodio cuando Piccasso asiste a una corrida de toros y al toreador se le avisa que entre la multitud de entusiastas espectadores se encuentra un célebre personaje a quien el lidiador debe consagrar las orejas, la cola, o Dios sabe qué del animal sacrificado. El célebre personaje –Picasso– se lo agradece lanzándole a la arena un dibujo suyo. El cual le parece al "matador" horrible y lo considera un insulto a su inteligencia. La escenita también contaba con el único actor profesional, Ramón Barragán que logró una excelente caracterización del famoso pintor español, Picasso.

Igualmente graciosa resulta la parodia de la reunión de escritores e intelectuales franceses entre los cuales se encuentra Jean-Paul Sartre, Albert Camus, Simone de Beauvoir, Michel Leiris y el conocidísimo y discutido psicoanalista de tendencia freudiana, Lacan. Es un cuadro que hace mucho reír. Mas, no se comprende por qué todos los personajes hablan con acento francés. Se supone que de todos ellos su idioma natural es el francés, y que lo hablan en el escenario, tan sólo reemplazado por el español como treta dramática. ¿Para qué el acento? ¿Y para qué emplear tantas expresiones francesas a todo lo largo de la representación?

En el programa de mano, Miguel Sabido habla de España y México que se reúnen en este espectáculo. Se me hace que más bien se reúnen aquí España y Francia, con una gran cantidad de esnobismos a la europea y a la antigua "maffia" nuestra. También dice Miguel Sabido en el mismo programa de mano: "Gurrola –con el hermoso pretexto del texto picasiano– viene a contarnos su visión personal de Picasso, así como Picasso utiliza el espacio pictórico para contarnos cómo es el mundo. Y así como Picasso juega y ríe y reflexiona con sus pinceles y trazos y texturas, así el inventor teatral utiliza espacios y actores y luces y sonidos para reflexionar y reír y jugar". Se me hace muy hermoso el lenguaje usado por Sabido para explicarnos que el rey NO anda desnudo. Pero de ello no nos convence.

No me cabe la menor duda de que Picasso es un gran pintor, a veces hasta genial. Pero de que sea un gran dramaturgo, lo dudamos mucho ante el espectáculo gurroliano. Hace unas décadas tal vez tantas cortinas que bailan, y tantas expresiones gastronómicas para designar las cosas más simples de nuestro pobre mundo, podían "espantar a los burgueses", pero hoy ya nadie se espanta de nada.