FICHA TÉCNICA



Título obra ¿Quién de ustedes ha recorrido el mundo?, Las dulces compañías, ¡Ahí viene!¡Ahí viene!, La visita

Autoría Eusebio Ruvalcaba

Elenco Nieves Marcos Debán

Espacios teatrales Galería de Artes Plásticas de la UAM

Eventos Nueva Dramaturgia Mexicana organizada por la UAM

Notas Lectura que clausura el quinto ciclo de Nueva Dramaturgia Mexicana. La Galería de Artes Plásticas de la UAM estuvo ubicada en Medellín 28.

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Nueva dramaturgia mexicana: Eusebio Ruvalcaba” en El Día, 17 noviembre 1982, p. 28




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Nueva dramaturgia mexicana: Eusebio Ruvalcaba

Malkah Rabell

El quinto ciclo de lecturas de la Nueva dramaturgia mexicana que realiza la Universidad Autónoma Metropolitana, llega a su fin. El penúltimo autor de la serie, Eusebio Ruvalcaba, ha sido leído el lunes 15 del presente en la Galería de Medellín 28, de la misma Casa de Estudios. La lectura estaba formada por cuatro obritas cortas de un acto; cada una de unos 20 minutos de duración. No sé si éstas son sus primeras labores teatrales, pero ya en 1979, este poeta, nacido en Guadalajara en 1951, obtuvo el primer lugar en el concurso: Punto de Partida en el género teatro, y al año siguiente, 1980-1981, fue becario del Centro Mexicano de Escritores, también en teatro. Y por lo que pudimos oír y juzgar ese lunes en la UAM, su premio y su beca fueron bien merecidos.

Quizá más literato que dramaturgo, estas cortas obritas teatrales, La visita; ¿Quién de ustedes ha recorrido el mundo?; Las dulces compañías; ¡Ahí viene!; Ahí viene!, no dejan de recordar al cuentista, con su densidad breve; su unidad de acción y de argumento; su lógica para empezar y terminar, entrar desde el principio en materia, y finalizar con la misma lógica. Sobre todo La visita es como una acuarela pequeña, de colores suaves e infinita ternura. Alumno alguna vez del taller de Emilio Carballido, ha heredado del maestro su típica ternura, su típico amor a los seres humanos. Esta efímera historieta de dos compañeros, uno de 19 años, Fidencio, y el segundo, Ernesto, de 21 –este último el "jefe", la "mente organizadora" de esta "banda"– es la de un asalto. Fidencio y Ernesto acaban de robar una elevada cantidad en el negocio donde trabajaban, con el infantil propósito de viajar a Acapulco y darse la gran vida por primera vez en sus pobres existencias. Pero estos dos "bandidos" se ven detenidos por la necesidad que tiene Fidencio de visitar a su abuela que ya descansa en paz, y quien decide gastar su parte del botín en un monumento fúnebre a la adorada abuelita. Una historieta que fácilmente podría caer en el ridículo –sobre todo ante nuestra moderna psicología que se avergüenza de todo lo tierno y humano, de cualquier debilidad emocional–. ¡Pues no! Esta efímera historieta resulta deliciosa. Y dentro de este breve texto, los dos caracteres estuvieron dibujados de una sola pieza. Perfectamente creíbles. Ignoro los nombres de los dos jóvenes actores, ya que no los mencionan en el programa. Pero quien leyó el papel de Fidencio, me parece ya maduro para el escenario, en cualquier teatro profesional.

El monólogo: ¿Quien de ustedes ha recorrido el mundo?, ha resuelto estupendamente la técnica de este difícil género de teatro para una sola voz. Un hombre que habla solo no deja de parecer loco. Pero en el presente caso, el protagonista está ebrio y semejante estado le permite toda clase de exageraciones. Puede contar su vida y hablar a un ser ausente, frente a una cama vacía, donde –según parece– dormía antaño una esposa a la que odiaba y a la que hace responsable de todos sus fracasos de hombre que abandonó una profesión que lo apasionaba: la biología, para dedicarse a ganar dinero. Creo que este monólogo de Eusebio Ruvalcaba encontrará muy rápidamente algunos actores profesionales.

Las dulces compañías presenta un breve cuadro de dos personajes, uno enamorado de su cuerpo al cual somete a toda clase de disciplinas para transformarlo en un "mister México", y el otro ambicioso de gloria artística. ¿Qué los une? ¿Amistad, rabia, celos, envidia? Bajo la máscara amistosa parece latir un odio eterno. De las cuatro obritas, es la que menos me interesó y menos me gustó. Pero, según parecía, fue la que más gustó a los oyentes?.

En cambio, la última: ¡Ahí viene! ¡Ahí viene! es probablemente la mejor del conjunto. Es aquí donde el autor demuestra mejor su sentido del humor. Y también su sentido crítico de las situaciones negativas del país. A veces un humor negro acompaña las escenas. Sobre todo cuando los guaruras se equivocan de víctima y torturan a una pobre maestrita de Tabasco, ya anciana, que se presentó en una oficina burocrática para reclamar su pensión. Toda esa situación trágica, que deja a la maestrita en una silla de ruedas, con una pierna y un brazo vendados, y una gran moño a manera de regalo, en la cabeza, provoca una risa histérica, que difícilmente oculta el llanto. La única mujer del grupo de intérpretes, Nieves Marcos Debán, en el papel de la maestra anciana estuvo excelente.

Por lo general, a los jóvenes dramaturgos se les reprocha su excesivo alargamiento de sus obras. Les falta instinto para saber dónde y cuándo ponerle punto final a la última escena. Aquí, ninguna de esas fallas existe. Eusebio Ruvalcaba posee el don de la brevedad. Tiene el instinto de cuando terminar, con la frase exacta y la situación perfecta. Sólo me queda la curiosidad si en una obra de más largo aliento, este joven dramaturgo tendrá la misma capacidad creadora.