FICHA TÉCNICA



Título obra Ninette y un señor de Murcia

Autoría Miguel Mihura

Dirección Manolo Fábregas

Elenco Manolo Fábregas, Tere Velázquez, Luis Manuel Pelayo, Antonio Bravo, Ana María Blanch (Anita)

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro Manolo Fábregas

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 16 mayo 1965, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Ninette y un señor de Murcia]

Mara Reyes

Ninette y un señor de Murcia. Teatro Manolo Fábregas. Autor, Miguel Mihura. Dirección, Manolo Fábregas. Escenografía, Julio Prieto. Reparto: Manolo Fábregas, Tere Velázquez, Luis Manuel Pelayo, Antonio Bravo y Anita Blanch.

La obra de Miguel Mihura que acaba de estrenar Manolo Fábregas en su flamante teatro tiene una cualidad, además de otras: la de hacer una crítica de algunos tipos españoles, conciudadanos suyos, a los que pinta con tanta gracia que deja adivinar el deleite con que los describió. Mucho debe haber reído el propio autor al escribir los diálogos de sus personajes, como en aquel que el padre de Ninette cuenta que él se cubre los ojos al pasar frente a la torre Eiffel para no verla, pues por qué ha de poner interés en lo que hacen los franceses, si éstos no ponen ningún interés en lo que él hace, ¿acaso ellos van a oírlo tocar la gaita? El personaje con esta actitud está pintado de cuerpo entero. Por cierto que Antonio Bravo supo captar a las mil maravillas la personalidad de este curioso personaje. Otro tipo pintado magníficamente por Mihura es el de Armando; por otra parte, este personaje encontró en Luis Manuel Pelayo el intérprete perfecto; desde su aparición, este actor proyecta el carácter de Armando, su escepticismo, sus deseos reprimidos, en fin, toda su actitud ante la vida. Luis Manuel Pelayo, cuya versatilidad es manifiesta, consigue realizar una de las interpretaciones más eficaces de su carrera artística. Cada gesto, cada sonido que emite, tienen una razón de ser y una finalidad. No hay nada librado al azar. Todas sus actitudes fueron pensadas y asimiladas, logrando hacer de su actuación a1go espontáneo que se proyecta con facilidad hacia el espectador.

Los otros tipos dibujados por Miguel Mihura son: el provinciano español que llega a París, ávido de conocer todo lo francés: el vino, el queso, los paseos, las mujeres...; la joven hija de españoles, pero nacida en Francia, extranjera en su casa y extranjera en la calle, y la madre de ésta, una mujer sencilla que sabe cocinar y que proviene de “toda una dinastía de verduleras”.

La joven francesa fue interpretada por Tere Velázquez, quien ha permanecido largo tiempo alejada de los escenarios y dedicada más a la cinematografía; no ha perdido sin embargo nada de la frescura de aquella "quinceañera" que le viéramos en su presentación hace ya varios años, pero a esa frescura ha añadido un dominio de su oficio que la sitúa entre las actrices jóvenes más sobresalientes. Su interpretación de Ninette está colmada de veracidad. Anita Blanch por su parte, da simpatía a su personaje de la madre típica española de una determinada clase social.

Manolo Fábregas, en su doble actividad, como actor y comodirector, hace un trabajo sumamente acertado. Demuestra él una vez más que se puede hacer reír sin caer en la chabacanería, que se puede respetar un texto, sin que por ello decaiga la gracia de una comedia, demuestra, en fin, que no son indispensables las “adaptaciones” o las “morcillas” para que una comedia divierta a nuestro público. Esta actitud de seriedad con que Fábregas aborda el teatro, lo enaltece y hace que su éxito sea legítimo.