FICHA TÉCNICA



Título obra El misántropo

Autoría Menandro

Dirección Néstor López Aldeco

Elenco Jorge Levi, Verónica Maldonado, Jorge Antolín, Eric Estrada, Roberto Astorga

Coreografía Norma Adriana Castaños

Música Alicia Urreta

Grupos y compañías Compañía de la Facultad de Filosofía y Letras del Departamento de Literatura Dramática y Teatro

Espacios teatrales Teatro Independencia

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. El misántropo de Menandro” en El Día, 22 septiembre 1982, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

El misántropo de Menandro

Malkah Rabell

Esta comedia, El misántropo o Discolos, del comediógrafo griego del siglo IV antes de Cristo, Menandro, uno de los más importantes representantes de la "Comedia Nueva" helénica se presenta actualmente en el teatro Independencia, bajo los auspicios del Teatro de la Nación con actores de la Compañía de la Facultad de Filosofía y Letras del Departamento de Literatura Dramática y Teatro. Como es fácil de comprender se trata de actores muy jóvenes. A menudo demasiado jóvenes para los personajes que han de interpretar. Sobre todo resulta una falta su excesiva juventud cuando de protagonistas ancianos se trata. Como lo es el propio Misántropo, Cnemón, quien, tal vez, ni siquiera ha de tener edad tan avanzada como para andar doblando. Pero, como los actores principiantes, o aficionados no saben imponerle a semejantes personajes otros rasgos convincentes, recurren a actitudes muy poco naturales. Esta falta de naturalidad la notamos en especial en Jorge Levy como Cnemón, y en Verónica Maldonado como la madre de Gorgias, En cambio, en los papeles más jóvenes, como Sóstrates, el "galán" de la comedia, enamorado de la hija del "Misántropo" y el hijo de éste, Georgias, interpretados, por Jorge Antolín el primero y Eric Estrada el segundo, son mucho más convincentes en su naturalidad, agradables a la vista y al oído.

El espectáculo se basa en las danzas, que el programa de mano llama "itálicas". Y como solían hacerlo en su tiempo, sobre todo en las obras de Menandro, éstas resultan exteriores a la acción y pueden más bien considerarse como una división de la obra en secciones, o en actos como especies de "interludios". Y aunque el director Néstor López Aldeco, no pretende de modo alguno recurrir a formas arqueológicas, permanece fiel a los cinco actores tradicionales. debida la coreografía a Norma Adriana Castaños, sin llegar a grandes alturas por la inexperiencia de los bailarines, y tal vez por la falta de mayores conocimientos dancísticos de la coreografía, éstas resultan agradables por la disciplina de sus componentes, y sobre todo por la muy hermosa y a veces extraña música de Alicia Urreta. Tampoco la primera figura de este coro de bailarines, el Dios Pan, interpretado por Roberto Astorga, no desmerecía su parte. Mas, no entiendo para que necesita mover tanto las caderas, lo que se me hace más adecuado para un cabaret y no para un escenario de obra clásica, donde el público lo compone una juventud universitaria y preparatoriana.

En cuanto a la comedia misma, surgió en una época cuando la sátira política, peculiar de Atenas, conocida como "Comedia Antigua", había desaparecido con la calda de la ciudad en el año 404 antes de Cristo. En lo sucesivo la comedia debió buscarse otros temas y no los asuntos atenienses. Los encontró en los problemas generales de la Sociedad y sobre todo en los asuntos y conflictos domésticos, que caracterizaron en especial la "Nueva Comedia". Menandro, gran maestro de género, se ocupó particularmente del amor. Tal rasgo se puede observar en los numerosos fragmentos que en nuestro siglo se han descubierto de este autor, sin que ninguno de los papiros encontrados presentara una obra entera. Es apenas en 1957, cuando fue descubierto un papiro con su comedia Díscolos, que lleva también como título El misántropo cuyo tema es un asunto amoroso, el de Sóstrates enamorado de la hija de Cnemón, el misántropo, cuya mano consigue al salvarle la vida a su padre hombre enemigo del género humano, al cual considera dechado de todas las maldades. Al reconciliarse con la humanidad, pide para su hijo Georgias la mano de la rica heredera, hermana de Sótratos. Que desde luego, consigue después de largos discursos y parlamentos acerca del valor del trabajo y del hombre que se dedica a las labores del campo en lugar de andar de ocioso por las calles de la urbe. Discursos que me parecen bastante "modernos" y apropiados para los tiempos que corren. desde luego, en todos estos arreglos entre padres, consuegros e hijos, para nada intervienen las mujeres. Son éstas objeto de intercambio a quienes no se pide su opinión. Se ha dicho en numerosas oportunidades que Menandro era un misógino. Pero, más bien me parece un hombre que expone el punto de vista de una época con cierta desprendida indiferencia.

Pese a la juventud del conjunto, y la falta de experiencia teatral, toda la representación transmitía un soplo de frescura que conquistó al público por cierto muy numeroso aquel domingo 12 de septiembre cuando asistí a la función de El misántropo.