FICHA TÉCNICA



Título obra ¿Qué pasó con Frankenstein

Dirección Gerald Huillier

Elenco Rita Macedo, Lilia Aragón, Gastón Tuset, Raquel Pankovsky,

Escenografía Gerald Huillier

Espacios teatrales Teatro Alianza

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. ¿Qué pasó con Frankenstein” en El Día, 21 septiembre 1982, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

¿Qué pasó con Frankenstein?

Malkah Rabell

¡Frankenstein está de moda! ¡Frankenstein está en la onda! ¿Por qué? Francamente, no lo sé. Más, dentro de la corriente frankensteiniana, el autor cubano, que vive en París y escribe en francés, Eduardo Manet, de quien ya conocimos algunas obras en México, lanzó una comedia –¿podemos llamarla así?– que revive al monstruo creado por María Shelley –la hija del filósofo Godwin, cuyo auténtico nombre era María Wollstronecraft Godwin– esposa del grande, malhadado, eternamente enamorado y multicasado poeta inglés de principios de siglo XIX, Percy Busshe Shelley. María escribió su novela Frankenstein bajo la influencia de Lord Byron quien tenía una especial pasión por los cuentos de aparecidos, y de todas sus largas faenas literarias es la única que se recuerda. Probablemente hubiese sido mucho más interesante presentarnos la vida de María con el baronet Shelley muerto misteriosamente en el mar. Pero Eduardo Manet tuvo una idea que no deja de ser original. Reunió a María Shelley con su contemporánea, la escritora inglesa Carlota Bronté, y al lado de Frankenstein colocó otro personaje célebre en su tiempo: Jane Eyre que se yergue contra su creadora con violentas exigencias de cambio. En esa noche de tormenta en la que transcurre el único acto de Manet, las dos escritoras han de enfrentar a sus criaturas, que les exigen otras interpretaciones, otras vidas, otro futuro. Frankenstein ya no quiere ser un monstruo; y Jane Eyre se niega a la aburrida vida de un matrimonio tradicional, con su secuela de sumisión y de niños malcriados. Y a las dos escritoras, frente a tantas amenazantes imposiciones, sólo les queda someterse y escribir una continuación donde sus protagonistas resulten por completo diferentes.

Bajo la dirección de Gerald Huillier, en el teatro Alianza, intervienen en los papeles de los cuatro protagonistas: Rita Macedo como María Shelley; Lilia Aragón como Carlota Bronté, y Gastón Tuset así como Raquel Pankovsky en los personajes de "papel": Frankenstein y Jane Eyre, que de repente adquieren voz y sangre de seres vivos y reales.

La comedia es graciosa, pero el breve escenario del teatro Alianza, con la escenografía del propio Gerald Huillier, que amontona los elementos escénicos, da la impresión de impedir mejor despliegue, mayor libertad de movimiento a los personajes dramáticos. Lo que reduce bastante la impresión que éstos han de producir en los espectadores. De los cuatro actores, es Lilia Aragón quien mayor realidad impone a su personaje. Su interpretación es madura y hasta a esta antipática Carlota Bronté (a la que no podemos perdonar el haberle quitado el amor de su vida a su hermana Emily Bronté, infinitamente más novelista y poeta) le impone humanidad y simpatía, quizá por la perfecta claridad de su dicción y la belleza de su presencia. Gastón Tuset, joven actor más bien apropiado y acostumbrado a los papeles de galán, aquí, bajo la máscara del famoso monstruo, nos demuestra que puede prescindir de su rostro bien parecido y ser actor, simplemente intérprete. También Raquel Pankovsky que se inicia, y es la primera vez que tengo la oportunidad de verla en el escenario, es una muy joven actriz que promete, y en su papel de Jane Eyre es natural y agradable. Lástima que la multipremiada Rita Macedo, que a menudo se ha mostrado corno excelente actriz, esta vez no estaba a la altura de su cometido: la mayoría de sus parlamentos se perdían por una dificultosa pronunciación.