FICHA TÉCNICA



Título obra Encuentra tu camino

Autoría John Hopkins

Dirección Javier Mark

Elenco Miguel Ángel Ferriz, Manuel Ojeda, Ricardo Cortés, Pilar Pellicer

Escenografía Jorge Ocejo

Coreografía Jorge Ocejo

Espacios teatrales Teatro Santa Catarina

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Encuentra tu camino” en El Día, 9 agosto 1982, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Encuentra tu camino

Malkah Rabell

Cuando un tema se pone de moda, se suele repetirlo sin sentido de la medida, hasta dejarnos completamente agotados y hartos. Es lo que sucede desde hace algunos años, con los problemas –o no problemas– homosexuales. El homoxsexualismo está en la "onda", y se lo introduce en primer plano de la literatura y de la dramaturgia con superabundancia. Encuentra tu camino pertenece a semejante categoría. Una obra terriblemente desagradable pero... es menester admitirlo... muy hábilmente estructurada dramáticamente para mantener el interés del público durante todo el transcurso del espectáculo. Con personajes muy bien diseñados, vivos, reales, en esta historia de un joven prostituto homosexual, que ha de pasar por casi todo el infierno por el cual suelen pasar sus colegas del otro sexo. Por fortuna el realismo se mantiene dentro de los límites del lenguaje, sin llegar a las actitudes; el espectáculo no cuenta con un solo desnudo. Lo que hemos de agradecer a la dirección.

Algunos espectadores, y hasta algunos críticos, han llegado a encontrar en este drama del norteamericano John Hopkins, semejanzas con la "triste" historia de Margarita Gautier. A decir verdad, no le encuentro semejanza alguna. La música sólo tiene siete notas, como los días de la semana; tampoco la literatura o la dramaturgia cuentan con un número infinito de argumentos. Así que la existencia de algunos puntos de referencia o de semejanza entre una obra y otra muy alejada, nada tiene de sorprendente. El solo hecho de que aquí se trate de un hombre, en lugar de una mujer en el mismo oficio, y en lugar de un padre exigente aparece una esposa histérica, ya crea bastante diversidad. Es lo que puede decirse de toda la literatura homosexual. La aparición de semejante temática, cuando durante siglos permaneció tabú, ha dado a las letras modernas un elemento absolutamente novedoso. Como lo fue hace algunas décadas el psicoanálisis todos los hallazgos freudianos.

En las. cuatro únicas interpretaciones, Miguel Ángel Ferriz, como Julián Weston o July, como lo llaman sus "íntimos", sin falsas caracterizaciones, sin exageración alguna, logra compenetrarse con su personaje. Vuelve a demostrar que es uno de nuestros mejores actores de la joven generación. Como su "amigo del alma", Alan Harrison, a quien "July" se entrega,sin interés alguno –aunque también este amigo "desinteresado" le ha llenado la casa de objetos valiosos, como por ejemplo una motocicleta–, Manuel Ojeda es excelente, su voz potente, su clara dicción y su aspecto varonil le sirven a la maravilla. Ricardo Cortés, a último momento reemplazó en el papel del "padrote" David Powel, a un muy joven actor que fuera de cuatro líneas nunca había pisado el escenario. Fue una verdadera suerte para la representación, ya que este David Powel debe ser un hombre maduro y de edad mayor que "July". Pese a que se trata de un personaje ingrato, al cual el intérprete ayudó a hacerse insoportable por la caracterización física, Ricardo Cortés me pareció muy correcto en las dos apariciones que tiene en la obra. Sobre todo es de aplaudir su profesionalismo que supo en muy poco tiempo –supongo–, ya que su nombre no figura en el programa de mano– crear una difícil figura de "malvado". En cuanto a Pilar Pellicer, está generalmente sobreactuada actriz, aquí se mantiene dentro de los límites de una esposa histérica y asqueada, que al seguir y espiar a su marido, lo encuentra sorpresivamente en los brazos de un hombre, en lugar de la mujer como ella imaginaba. Por fortuna, en el presente caso no ha de representar a una "vampiresa", y el papel de una esposa rechazada le queda mucho mejor.

Por primera vez en su carrera, el conocido actor tanto de teatro como de televisión y cine, Javier Mark oficia de director. En la presente obra, es muy difícil exigir a la dirección algo más que el manejo de actores. Y éstos, al permanecer en el marco de lo exigido por los personajes y por las situaciones, deben en cierto modo agradecer al director su ayuda. No se puede decir lo mismo de la escenografía y de la iluminación. La primera, debida a Jorge García Ocejo, estaba demasiado amontonada en el breve espacio escénico del teatro Granero; y las luces a menudo se equivocaban de intervención.

He aquí un espectáculo, que pese a su temática, o probablemente debido ésta, creo que permanecerá largo tiempo en la cartelera.