FICHA TÉCNICA



Eventos Clausura del Cuarto Ciclo de Lectura de la Nueva Dramaturgia Mexicana organizada por la UAM.

Notas Semblanza de Francisco Monterde con motivo del homenaje que se le realizó en el Cuarto Ciclo de Lectura de la Nueva Dramaturgia

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Homenaje al Dr. Francisco Monterde en la UAM” en El Día, 28 julio 1982, p. 18




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Homenaje al Dr. Francisco Monterde en la UAM

Malkah Rabell

La Universidad Autónoma Metropolitana clausuró el lunes 26 del presente mes su Cuarto Ciclo de Lectura de la Nueva Dramaturgia Mexicana con un homenaje al maestro y escritor, el Dr. Francisco Monterde, quien, desde luego, no puede considerarse "Nuevo dramaturgo", pero quien tiene, no obstante, una gran relación con los nuevos dramaturgos: ha sido quizá el maestro de todos esos jóvenes que hoy aparecen en el escenario del teatro mexicano.

Para diseñar una imagen apropiada de la personalidad del Dr. Monterde, no basta un artículo, ni siquiera un ensayo periodístico. No hay espacio suficiente en una publicación dedicada a las noticias diarias para darnos a conocer la labor de más de medio siglo, llevado a cabo por estar multifacética figura nacida en 1894 que hace apenas un año decía sonriendo, con esa bondadosa sonrisa que le era tan habitual "Estoy entrando en mi segunda juventud".

Y en realidad, este maestro universitario que llenó la mayor parte del transcurso de este siglo con sus obras literarias, teatrales, históricas y de enseñanza, de crítica y de creación artística, parecía un joven por su manera de caminar, por su silueta juvenil, por su forma de pensar, de desenvolverse en medio de sus jóvenes alumnos. Para conocerlo, su vida, su obra y su importancia para el mundo cultural mexicano se necesita una obra entera, y tal vez varias.

Para ofrecer un leve reflejo de sus múltiples actividades, citemos un párrafo de la presentación que la UAM ofreció la noche de su homenaje: "Sus méritos literarios y sus cualidades de maestro lo señalan como uno de los orgullos más legítimos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Su capacidad para encontrar el equilibrio entre los extremos más opuestos, su limpia vocación de coordinador de voluntades, lo han elevado por derecho propio a presidir la Academia Mexicana de la Lengua. Actualmente es Director del Centro Mexicano de Escritores y Presidente vitalicio de la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro."

Pero, lo que más interesa en esta columna dedicada al teatro, es su obra dramática y su importancia en la vida creativa del escenario en México Y en este campo Don Francisco Monterde fue quizá el primero, por lo menos uno de los primeros, que han tratado de llevar al foro la vida de nuestro pueblo, con sus costumbres, su idiosincrasia y su psicología. Fue uno de los primeros que han luchado y se han esforzado por transformar el teatro en México en "Teatro Mexicano". Lo cual, según dijo Celestino Gorostiza: "no implica forzosamente la vuelta al costumbrismo, o al naturalismo... La puerta queda abierta para todas las escuelas" con la condición de que: "...si se quiere llegar al corazón del público mexicano, ha de hablársele en su propio idioma y presentarle una imagen todo lo directa o elaborada que se quiera, pero imagen al fin de su propia vida..." El teatro mexicano: "Quisiera circular como ciudadano del mundo, pero exactamente en la forma en que pueden hacerlo tanto los ciudadanos como el teatro con un pasaporte de su país y un visado de las naciones extranjeras".

Uno de los primeros esfuerzos por imponer un teatro de autores nacionales. fue la temporada de "Teatro Mexicano", que según escribió el propio Don Francisco Monterde: "Desde julio 1925 hasta enero de 1926, estrenó más obras y dio a conocer mayor número de autores nacionales que en todos los años transcurridos desde 1900..." Esa temporada la realizó el Grupo de los siete autores, que también se dio en llamar Los Pirandellos por el auge que en aquella época tenia el dramaturgo italiano. Grupo entre los cuales figuraba Francisco Monterde.

Como autor dramático, el Dr. Monterde se inició en 1923. cuando estrenó En el remolino, una de las primeras obras acerca de la Revolución. En el mismo año estrenó: La que volvió a la vida, y casi una década después, en 1932, presentó La careta de cristal. Recién en 1957, después de un prolongado silencio en el campo dramático, apareció su Presente involuntario, que la noche del homenaje en la UNAM fue leída por tres jóvenes actores universitarios: Luis Rábago, Edna Orozco y Manuel Ortega, bajo la dirección del igualmente muy joven y universitario director, José Caballero. Y aunque hoy la obra nos resulta algo envejecida, excesivamente verbal y de poca acción, no deja de ser interesante escuchar esta consagrada voz del pasado en un escenario de jóvenes.

Pero la obra dramática más importante de Francisco Monterde es Proteo, que vio la luz en 1931. Aquí la fuerza del drama está en el sueño tras las máscaras del protagonista. Los personajes asisten a su propia vida y a sus consecuencias. El mismo Proteo regresa sólo a vivir su leyenda. Esta leyenda de cada creador, que también forma la preocupación del autor en Presente involuntario, aunque no lleva su explicación a sus últimas conclusiones.