FICHA TÉCNICA



Título obra ¿Le ponemos Jorge al niño?

Notas de Título Chiau / título en el idioma original

Autoría Marc-Gilbert Sauvajon

Notas de autoría Gómezbeck / adaptación

Dirección Gómezbeck

Elenco Gómezbeck, Olga, Rios, Gerardo del Castillo, Pompín III, Sara López

Espacios teatrales Teatro Principal

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. ¿Le ponemos Jorge al niño? en la escuela Andrés Soler” en El Día, 21 julio 1982, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

¿Le ponemos Jorge al niño?

Malkah Rabell

El auténtico título de la comedia de Marc-Gilbert Sauvajon, es Chiau. O por lo menos así la nombraron al llevarla a la pantalla. ¿Por qué? No lo sé. Tampoco entiendo Por qué el adaptador Gómezbeck, le puso tan estúpido nombre como ¿Le ponemos Jorge al niño? Lo único de lo que sí me doy cuenta es que el original no es malo, y hasta, posiblemente resulta una comedia graciosa e inteligente, cuyo núcleo reside en el despido de un empleado después de veintisiete años de labor sin tacha, sin una sola ausencia ni queja. Despido debido a la adquisición por la multimillonaria empresa de una computadora que en treinta minutos realiza un trabajo para el cual un equipo humano necesita treinta horas. Un problema digno de un drama, o por lo menos de una tragicomedia. Una de las pocas comedias que enfrenta la realidad actual en su más hondo aspecto: el económico creado por la nueva técnica, la que provoca el desempleo. Desde luego, Sauvajon la supo manejar por el camino de la comicidad, de la risa, y todo termina en el mejor de los mundos, con nuestro empleado no sólo repuesto en su trabajo, sino transformado en el asociado de su ex-patrón.

Lamentablemente el público del teatro Principal no está para semejantes finuras. Después de algunos años de ser "alimentado" con chistes gruesos y muchachas desnudas, se forma un auditorio muy especial. que no se ríe con cualquier comedia, ni siquiera con una farsa, sino con un bombardeo de chistes, y cuanto más estúpidos tanto mejor. Por lo mismo, el Sr. Gomezbeck –quien además de adaptador, también es director de escena y realiza el papel del dueño de la empresa. Y para no faltar a la verdad, es menester admitir que es bastante buen actor–, decidió arreglar la obra al gusto de los espectadores del Principal. Para tal necesidad. empezaron por ponerle a la secretaria de un patrón severo y completamente falto de sentido del humor, una túnica transparente y "mini", y colocaron en la boca del empleado, modelo de fidelidad doméstica y de seriedad profesional, unas expresiones a doble sentido, que sólo se usan en lugares muy especializados en el sexo.

Como todo ello no era suficiente, se agregaron. unas escenas de striptease en un inexistente cabaret de dos muchachas por fortuna bastante bonitas, sobre todo la primera, Olga Ríos, que además de lindo cuerpo es bailarina. ¡Mas qué tristeza! Al público le importaban muy poco los pasos de danza clásica y las perfecciones anatómica. Los espectadores esperan otra cosa.

Y pese a la "claque" que a todas luces ocupaba las últimas filas de las salta trataba de hacer mucho ruido despertando el entusiasmo. los concurrentes se mostraban muy poco entusiastas y los aplausos resultaban muy fríos. Aunque la segunda desnudista, menos bonita y menos bailarina, parecía gustar mucho más.

Tampoco los actores son de primera calidad. El único intérprete conocido resulta Gerardo del Castillo, quien por lo general interviene en papeles secundarios. Aquí protagoniza el empleado despedido, Don Antonio. que podría –en manos de un intérprete calificado– hasta ser un papel tragicómico. Bajo la dirección de Gómezbeck, Gerardo del Castillo, con toda su rutina profesional, realizó un personaje bastante aceptable. En el papel del hijo, Jorge, otro papel que bien dirigido y bien interpretado podría ser excelente, Pompín III que veo por primera vez y quien me imagino debe se el nieto del conocido Pompín a secas, hizo lo que pudo para salir adelante. Lo que no era mucho. Tampoco hizo gran cosa con su gracioso per la charlatana esposa de Don Antonio, la actriz Sara López.

En resumen una excelente comedia echada a perder por razones que nada tienen que ver con el arte. Trato de imaginarme las posibilidades que esta obra interpretada por un buen conjunto y puesta en escena por un director preocupado por la calidad del espectáculo y no por los intereses de la taquilla podría tener en México ya tenemos un público más que suficiente para un teatro de calidad.