FICHA TÉCNICA



Título obra Sandino debe nacer

Autoría Manuel José Arce

Dirección Xavier Rojas

Elenco José del Río, Estela Ramírez, Luis Samuel Bermúdez, Pablo Cheng, Raul Alvarez, Jaime Huerta, Jimmy Fernández, Roberto Gutiérrez, Lourdes Campos, Marta Medina, Roberto Blandan, Ricardo Cortés, Roberto Tamayo

Espacios teatrales Teatrín Pedro Infante de la Escuela Andrés Soler Asociación Nacional de Actores

Notas de espacios teatrales Xavier Rojas / director de la Escuela Andrés Soler

Eventos

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Sandino debe nacer en la escuela Andrés Soler” en El Día, 14 julio 1982, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Sandino debe nacer en la escuela Andrés Soler

Malkah Rabell

Es el primer teatrito con el cual cuenta la Escuela de Actuación de la ANDA, Andrés Soler, que lleva el nombre de Teatrín Pedro Infante, creado y construido por los mismo alumnos en el Sótano del Edificio de la Asociación de Actores, con los deshechos que estos actores en formación encontraron a mano; con los trozos de madera amontonados a través de los años en el mismo sótano. Desde luego, no se trata de una sala lujosa ni bien acomodada. Sólo cuenta con una tarima desnuda como escenario y algunas filas de bancas sin respaldo. En este sentido se puede decir que la Escuela de Actuación del INBA está mejor equipada, ya que cuenta con dos salas bastantes amplias y provistas de luces especiales, como la Villaurrutia y el teatro Orientación. Ello no obsta que los alumnos de la Escuela Andrés Soler del ANDA, entusiasmado con su propia labor y enamorado de su "Teatrín", como sólo se puede amar lo que uno mismo constituye con muchos sacrificios, esos jóvenes actores aún no egresados han preparado una lista de 18 representaciones para ser montadas desde el 9 de julio hasta el 25 del mismo mes. Repertorio entre el cual figuran obras como Muertos sin sepultura, de Jean Paul Sartre, ,Divinas palabras de Ramón del Valle Inclán Silencio pollos pelones de Emilio Carballido, y Coriolano de Shakespeare.

Asistí al estreno del Teatrín Pedro Infante cuando representaron Sandino debe nacer para la prensa, y quizá señalarles a estos jóvenes intérpretes principiantes algunas fallas no sería del todo desproporcionado ni mal aceptado.

Sandino debe nacer es una obra de Manuel José Arce que dirige Xavier Rojas y que ya fue representada en numerosos teatros de la capital. Ya es la segunda o la tercera oportunidad que tengo de ver una obra que lleva el nombre de Sandino en el título y en cambio Sandino no aparece en el escenario por ninguna parte. Desde luego, ya que se trata de una pieza documental, el espectador va con el deseo de encontrarse con nuevos datos biográficos, políticos o sociales de la vida del líder nicaragüense, y al ver sus esperanzas defraudadas, queda en cierto modo desilusionado y descontento. El espectáculo en el cual intervienen 11 elementos, más bien trata de darnos una semblanza, una biografía del país, Nicaragua: Nos cuentan, a través de múltiples episodios, en forma de collage, el desenvolvimiento histórico de la región desde la Conquista hasta principios del siglo. Época cuando el país, después de muchos sufrimientos, triturado por las ambiciones de ajenos y de propios, de extranjeros y de nacionales, bajo sistemas de coloniaje o imperialistas, de unos que quieren la tierra y sus savias económicas, y de otros que luchan por la "Silla", es decir por el Poder, llega un momento dado cuando la región ya está madura para la aparición de Sandino. Me imagino que de allí el título Sandino debe nacer. Pero cuando llega el momento cuando se espera la aparición del líder, la obra termina.

Los varios siglos de historia que el autor trata de introducir en un espectáculo de una hora y quince minutos, quedan muy diluidos en la mente del espectador. Es bien sabido que quien mucho abarca poco aprieta. Luego es tal el temperamento de los 11 elementos en el escenario, son tales sus brincos, gritos, maromas, sus demostraciones de bailarines y de gimnastas, ruido y movimiento, que no permiten concentrarse al público en las explicaciones que de tanto en tanto ofrece un orador acerca del momento que vive el país, ya en una época, ya en otra.

Desde luego el constante movimiento escénico no permite aburrirse. Lo que pudo haber sucedido si el ritmo fuera más lento y monótono. Sobre todo en las escenas cuando de conseguir la "Silla" se trata, el auditorio se divierte mucho. Los intérpretes, José del Río, Estela Ramírez, Luis Samuel Bermúdez, Pablo Cheng, Raul Álvarez, Jaime Huerta, Jimmy Fernández, Roberto Gutiérrez, Lourdes Campos, Marta Medina, Roberto Blandón Ricardo Cortés y Roberto Tamayo. Aunque aún siguen en las aulas de la Andrés Soler, parecen ya tener cierta experiencia en los quehaceres escénicos y se desenvuelven con muchos bríos y entusiasmo, así como disciplina. Lo único que les puede reprochar es un exceso de todas estas virtudes. Sus voces en un espacio tan exiguo donde el espectador está casi sentado encima de la escena, pueden perfectamente ser oídos a mitad del volumen. Quizá el director, Xavier Rojas, que también es el director de la Escuela Andrés Soler les impuso esta exagerada pronunciación para enseñarles a arreglarse con sus propios medios sin recurrir a los micrófonos. Y en cambio supo poner el sello de la alegría y del entusiasmo a ese joven reparto.