FICHA TÉCNICA



Título obra Diálogo entre el amor y un viejo

Autoría Rodrigo Cota

Dirección José Luis Ibáñez

Elenco Beatriz Sheridan, Carlos Fernández

Música Alicia Urreta

Vestuario Vicente Rojo

Espacios teatrales Casa del Lago

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 25 abril 1965, p. 4.




Título obra Pantomimas

Autoría Juan Gabriel Moreno

Dirección Juan Gabriel Moreno

Elenco Juan Gabriel Moreno

Espacios teatrales Casa del Lago

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 25 abril 1965, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Diálogo entre el amor y un viejo]

Mara Reyes

Diálogo entre el amor y un viejo. Casa del Lago. Autor, Rodrigo Cota. Dirección, José Luis Ibáñez. Fotografía y vestuario, Vicente Rojo. Música, Alicia Urreta. Reparto: Beatriz Sheridan y Carlos Fernández.

Acaba de estrenar la Casa del Lago una joya más de las que tiene ya en su haber: Diálogo entre el amor y un viejo, del clásico español Rodrigo Cota, judío convertido que viviera en los tiempos dela toma de Granada y de quien durante mucho tiempo se dijo que era autor del primer acto de La Celestina –que fuera publicado en 1480, doce años antes de que Fernando de Rojas escribiera el resto de la tragedia. Habiéndose aseverado también que sólo fue un seudónimo que usó Fernando de Rojas para publicar el primer acto de su obra y así verificar con cautela cuál era la opinión que provocaba La Celestina antes de revelar él su nombre como autor. Sea lo que fuere, el caso es que este Rodrigo Cota dejó para la posteridad este maravilloso Diálogo entre el amor y un viejo del cual ha dicho con justeza Tomás Segovia que “nos muestra con toda naturalidad… el dramatismo de un poema, la dramaticidad de lo poético”, y es que la riqueza lírica y dramática del poema no sólo halaga los sentidos, sino que los conmociona, los sacude, siempre en base al lenguaje y siempre en base a un conflicto emocional. El lenguaje estimula el conflicto emocional y el conflicto estimula el lenguaje y de esta autorregulación nace el poema dramático en toda su pureza y en toda su complejidad.

El director, José Luis Ibáñez, comprendió esta estimulación recíproca entre lo lírico y lo dramático y dotó a la palabra de una nueva riqueza: la del matiz, que sólo puede conseguirse a través de la forma oral y a lo dramático de uno de sus dones: el del gesto. Matiz y gesto, unidos, tejidos en una gran tela, forman una urdimbre conjunta con el poema, de tal suerte que no podrían deslindarse los unos del otro.

Los intérpretes: Beatriz Sheridan y Carlos Fernández, dos de los mejores actores con que cuenta México, se muestran con ese equilibrio inefable entre el mundo alegórico que nace de la poesía, y el mundo vívido que tiene su origen en las vísceras de un hombre, en sus glándulas, en su materia nada abstracta, en su mente, en su espíritu. Y de este dar y recibir – que no es otra cosa, el poema más que una continua dádiva y una continua entrega– Beatriz Sheridan y Carlos Fernández hacen una obra de arte, un dar y un recibir también con el público al que transmiten y del que captan una emoción, que al fin y al cabo ésta es la búsqueda de todo artista verdadero.

Pero sería injusto omitir dos nombres: Vicente Rojo y Alicia Urreta, el uno autor de la escenografía y el vestuario y la otra de la música –percusiones. Ellos lograron una tan perfecta amalgama con la obra, con el trabajo del director y el de cada uno de los actores, que no se puede hablar de la obra como unidad, sin involucrarles. Su participación es tan acorde que exaltar aisladamente su trabajo es separarles del conjunto.

Pantomimas. Casa del Lago. Mimo: Gabriel Moreno

Juan Gabriel Moreno se ha destacado como el continuador en México de la escuela de Alexandro. No obstante, el mundo en que se mueve comienza ya a alejarse del maestro y a mostrar su propia ruta. Su temática, un tanto ingenua, sentimental a veces, comienza a interesarse en asuntos menos metafísicos, menos intelectuales, para adentrarse en los conflictos de orden social, para definirse como de una idiosincrasia popular, dirigida no a las “élites”, sino a la gran masa que pueda identificarse fácilmente con sus personajes. Sus dibujos son certeros y si en ocasiones llegan a ser obvios, ello se debe en parte a que Moreno es consciente del público al que van dirigidos. Su técnica es clara, cada día más superada (hace un año tuve oportunidad de verlo en la ciudad de Jalapa). Ante él se abre un porvenir lleno de buenos augurios.