FICHA TÉCNICA



Título obra Trabajos de amor perdidos

Autoría William Shakespeare

Notas de autoría Emilio Carbllido / traducción

Dirección José Luis Navarro

Escenografía Rosalba Castillo

Espacios teatrales Teatro Orientación

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Trabajos de amor perdidos” en El Día, 31 marzo 1982, p. 30




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Trabajos de amor perdidos

Malkah Rabell

¡Qué larga, larga, larga, con sus dos horas y media de duración, se nos hizo la comedia de Shakespeare: Trabajos de amor perdidos, que representa en el teatro Orientación la Escuela de Arte Teatral bajo la dirección de José Luis Navarro! De por sí, las comedias del máximo trágico universal, nunca me han entusiasmado. Menos puedo admirarlo en la actuación de unos jóvenes discípulos a quienes aun falta mucho para la madurez artística. Y aún menos puede convencerme una obra de su juventud, en realidad la primera de la larga carrera del cisne de Stratford. Por cierto en el numeroso reparto, muchos actores, quizá la mayoría, han participado en el montaje de la obra soviética: Lagartija, en la cual se han desempeñado con mucha disciplina y temperamento dramático. Pero es necesario tomar en consideración que una pieza moderna, contemporánea, es infinitamente más fácil de interpretar para actores principiantes. Sobre todo, cuando el director es un viejo lobo de mar, corno es el caso del soviético Evgeni Lazariev, quien además se pasó un año en Moscú preparando dicho drama con actores profesionales.

Sin duda las "Escuelas Dramáticas" exigen el aprendizaje del repertorio clásico. Pero ¿es acaso obligatorio que semejantes experimentos clásicos aparezcan en público? Sean o no necesarios, el espectáculo de esta obra shakespeariana, bajo la dirección de un muy joven director, José Luis Navarro, quien con esta representación se inicia en la profesión, no me convence. Ni tampoco convenció al muy exiguo público.

Por lo tanto tratemos de enfrentar a este Trabajos de Amor Perdidos como lo que es: un simple ensayo estudiantil, realizado para el aprendizaje de la profesión. Y así, desde semejante punto de vista, el panorama cambia. Si se toma en consideración que Navarro dirige por primera vez, llama la atención su capacidad de mover escenas colectivas. Sobre todo en el presente caso, cuando la mayor parte de las escenas son de cuatro y más protagonistas. No obstante, la escena primera, que inicia el espectáculo y que no existe en el original, la de los saltimbanquis que vienen a divertir al rey de Navarra con sus cantos, bailes y prestidigitaciones, es gris y gratuita. Si el original ya de por sí es excesivamente largo, pese a ser reducido de cinco a dos actos, ¿para qué agregarle textos y escenas inútiles? Estos saltimbanquis parecían surgidos de Hamlet y para nada eran necesarios en el presente caso. De igual barroquismo me pareció la escenografía de Rosalba Castillo, con sus paredes de cintas móviles, adornadas con flores, que servían a la aparición y desaparición de los actores, y con sus jarras de plantas colgadas del techo para sugerir un ambiente de jardín. Para artistas jóvenes, que apenas empiezan, lo más indicado es buscar despejamiento. Y como ejemplo, Navarro tiene el de Lazariev en su propia escuela. Lagartija apenas si cuenta con escenografía, y los pocos detalles sólo sirven para subrayar la esencia del drama.

En cuanto a los actores de este Trabajos de amor, sin llegar a una completa madurez, ya pueden desempeñarse y moverse por el escenario con bastante libertad. Sobre todo son las figuras femeninas que mejor logran dar vida a esos personajes que aún están muy lejos dramática y psicológicamente de los protagonistas shakespearianos ulteriores. Los personajes shakespearianos son de un peso excesivo para intérpretes apenas en vías de adquirir experiencia. Si de comedia se trata, son mucho más fáciles los protagonistas molierescos.

Estos, aunque interpretados por actores sin gran consistencia, arrancan carcajadas. En el presente espectáculo, formado por veintisiete actores, prefiero no mencionar nombres por miedo de equivocarme de personas.

La traducción ha sido especialmente realizada para el grupo por el más brillante de nuestros comediógrafos, Emilio Carballido. Lamentablemente, para gozar de una excelente traducción es menester tenerla a mano. Obligados, el ojo y el oído a prestar continua atención a todo el conjunto, ambos pierden muchos pormenores. Para gozar realmente de una buena traducción, es menester leerla ya en un jardín, sentado bajo la sombra de un árbol frondoso o acostado cómodamente en la cama.