FICHA TÉCNICA



Título obra Perros bravos

Autoría Guillermo Schmidhuber

Notas de escenografía Roberto Ortiz Giacoman / proyección de sus dibujos

Espacios teatrales Foro Eón

Notas La autora señala que el teatro Eón ofreció su espacio a los alumnos del Taller de Hugo Argüelles para lecturas dramatizadas

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Lectura los lunes” en El Día, 29 marzo 1982, p. 26




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Lectura de los lunes

Malkah Rabell

El lunes es día cuando los teatros capitalinos cierran sus puertas y los actores descansan con muy escasas excepciones. Algunas instituciones culturales aprovechan ese día para lecturas de obras dramáticas nacionales. La UAM, la Universidad Metropolitana, ya lo hace desde varios años; en tanto el pequeño y simpático teatro Eón ha ofrecido su escenario a los alumnos del Taller de Hugo Argüelles desde hace varias semanas. La última lectura la escuché precisamente en esta última sala, realizada por un grupo de intérpretes profesionales, tales como Ángel Casarín, Blanca Torres y María Belzares, con la obra de Guillermo Schmidhuber: Perros bravos. Se trata de un dramaturgo mexicano de 37 años, quien, aun cuando integrado modestamente a un taller de estudio de Hugo Argüelles, a quien considera su maestro, puede, sin duda, ya considerarse a sí mismo como dramaturgo maduro. Schmidhuber ha ganado diversos premios importantes, entre los cuales destacan el Premio Nacional de Literatura del INBA, género dramático, en 1980, y en el mismo año el Premio Ramón López Velarde del FONAPAS por la misma obra: Los herederos de Segismundo; en 1979 le otorgaron las dos primeras menciones en el concurso del Instituto Nacional de Bellas Artes por sendas obras: Todos somos el rey Lear y Los héroes inútiles; en 1918, ganó una medalla de plata, es decir el segundo lugar de la SOGEM (Sociedad General de Escritores Mexicanos) por su obra, en tanto su obra más lograda técnicamente, desde el punto de vista dramático, es probablemente Todos somos el rey Lear. Este joven ingeniero, pese a su diaria labor como director de un Museo de Tecnología y Ciencia en Monterrey, no deja de escribir, y ya tiene en su haber más de una docena de dramas y comedias, entre las cuales el drama documental: Perros bravos, tal vez solamente escrito como un trabajo de taller, de laboratorio, como un experimento, no es de lo menos logrado. Es una obra que se nos hace totalmente conseguida, pese a tratarse de un género poco habitual en él.

Aunque existe un pueblo en Nuevo León llamado Perros Bravos, éste nada tiene en común con su homónimo dramático, que es un sitio puramente de fantasía, donde los habitantes festejan la obtención del agua: "El líquido salvador –como dice uno de los personajes– símbolo de nuestra cultura urbana, que por primera vez es entubado hasta la ranchería". Pero que a su vez, por falta de cultura, por resabios de primitivismo, se pierde. Y mientras toda la ranchería se alegra por el agua, uno de sus habitantes más pequeños, un niño recién nacido, muere de sed.

La obra empieza con una fiesta popular, que aprovechada por un director escénico capaz, puede dar mucho colorido al montaje. Una fiesta a la cual acude gran parte de la población, ya que es un día grande para Perros bravos. Porque "donde hace muchos años se secó un ojo de agua, ahora por el avance del desarrollo técnico, tenemos nuevamente agua". Mas, la población no tarda en destrozar el bienhechor tubo, creyendo que el líquido que trae es envenenado debido a las maldiciones de la bruja del pueblo. Schmidhuber que más bien es un autor intelectual, hasta podría decirse aristocrático, en esta obra trata de pintar a personajes populares con su habla pueblerina.Y ¡oh, milagro! el autor regiomontano triunfa en semejante empeño y logra imponerse en esta nueva para él área creativa con espontánea naturalidad.

Con semejante tema fácilmente pudo el autor caer en un folklorismo melodramático. Pero Schmidhuber salvó todos los escollos, recurrió a difíciles abstracciones, de las cuales el problema del agua en Perros bravos, era el centro y los personajes típicos el adorno, en tanto en torno del núcleo se desarrolla una acción yuxtapuesta, debida a las conferencias tanto en un Instituto Cultural nacional como en otro universal. En uno y en el otro se discute y se evalúa los problemas del agua en el mundo entero.

Por falta de escenografía, la lectura de la obra: Perros bravos, usó unas proyecciones muy sugestivas de fotos y dibujos expresionistas y abstractos, debido a Roberto Ortiz Giacoman. Elementos que redondearon la obra y le dieron a la lectura una dimensión más completa.