FICHA TÉCNICA



Título obra La búsqueda

Notas de autoría Alfonso Lara Castillo / autor de la novela homónima

Dirección Rogelio Luévano

Música Francisco Zumaque

Espacios teatrales Polyforum Siqueiros

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. La búsqueda” en El Día, 24 marzo 1982, p. 30




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

La búsqueda

Malkah Rabell

Debía llamarse más bien ¡Aguila, vuela!, frase que se repite a través del espectáculo como un leit motiv. Pero, nunca segundas partes fueron buenas, según afirma un refrán popular, y este ¡Aguila, vuela! o La búsqueda, es una imitación demasiado visible de Salvador Gaviota. Aquí, el "Aguila Actor" es el símbolo del hombre, y la montaña el símbolo de la vida. ¡Ay, esos símbolos que tan fácilmente pueden caer en el ridículo! ¿Algo más simple y conocido que Aguila-montaña igual a Hombre-vida? No obstante, el libro La búsqueda de Alfonso Lara Castilla editado por la editorial Diana cuyo amarillismo es bien conocido, se anuncia como el bestseller No.1, con una venta de 150 mil ejemplares. Lo que se me antoja algo exagerado. Mas, no me cabe la menor duda de que el libro tiene un gran público lector que encuentra en las ideas del autor la expresión de sus propias búsquedas metafísicas.

No sé cómo será el libro. No lo leí. En cuanto a la obra de teatro, es un espectáculo musical cuyo texto puede caber en una media docena de cuartillas. Según el programa de mano –que para sus explicaciones tiene más texto que la dramatización– se trata de desarrollar: "...las historias de unos hombres que retan a la vida y salen en búsqueda de sus realizaciones; en el camino viven experiencias que los orientan a definir y comprobar el compromiso con ellos mismos." Estas realizaciones y estas experiencias son bastante vagas, y consisten más en palabras que en hechos, sobre todo no hay hechos dramáticos ni unidad de acción. ¿De qué realizaciones se trata? Pueden ser debidos a héroes, pero también pueden concernir a comerciantes que hacen mucho dinero, y que pueden sentirse tan águila, o mucho más Águila, que el pobre héroe que termina sus días en la cárcel. Estas frases metafísicas y estas aventuras de "Águila" en un paisaje simbólico pueden interpretarse de muchas maneras. Y en una sociedad individualista como la nuestra, le ofrece a cada ambicioso la libertad de llevar a cabo las más atroces "realizaciones" con tal de llegar a ser el "Águila Actor".

En el escenario todas las ambiciosas experiencias que el autor pretende hacer vivir a sus protagonistas se resumen en algunas metáforas que el Mentor, el Águila Grande" expone a su discípulo el "Águila Actor" (Esta pareja se antoja inspirada por el Télémaque de Fénelon). Y en cuanto a que "Tú eres el primer actor" ¿Por qué actor, y por que el primero? El deseo de ser el primero, siempre el primero, sólo desarrolla la agresividad, la maldad y hasta las peores desvergüenzas. Hay muchas afirmaciones de Alfonso Lara Castilla que quedan sin respuesta. En nuestra sociedad donde están tan de moda ciertas corrientes mal digeridas orientalistas, o metafísicas que nos vienen del vecino país del Norte, La búsqueda parece una obra profundamente filosófica, cuando en realidad es profundamente ingenua, como esta teoría que expone el autor: "Todos los seres tenemos dentro de nosotros una riqueza potencial que no hemos podido desarrollar plenamente: nuestra realización sólo llegará cuando tomemos la decisión de enfrentarnos a los retos y vencerlos, cuando nos comprometamos con nosotros mismos...", bueno, ¿y qué? Esta solución existencial es tan vieja y lógica como el mundo. En palabras sencillas significa: ¡Sal al mundo y lucha por tu existencia!... Y desde luego, cada uno lo hace según sus posibilidades anímicas, y también físicas, y también sociales.

El resto de la representación son danzas y cantos, y a veces escenas pantomímicas. Si no fuera tan pretencioso en su significado filosófico, sería un espectáculo musical de elementos juveniles no profesionales, en su mayoría aficionados, como los hay muchos, que en lugar de presentarse en el Polyforum Siqueiros ante un público más snob, y autoproclamándose "primero" en todas las áreas artísticas e intelectuales. La música original de Francisco Zumaque es sugestiva y de un ritmo que arrastra, tal vez es lo mejor del espectáculo. Los actores, aunque en la mayoría de los casos no saben matizar, y a veces ni siquiera vocalizar, en cambio conocen la técnica corporal, y algunos dan la impresión de haber pasado por la enseñanza de alguna escuela teatral, o de clases teatrales particulares, donde han aprendido ciertos ejercicios escénicos que reproducen en él escenario del Polyforum y bajo la dirección de Rogelio Luévano. El vestuario es lujoso... quizá excesivamente rico. En resumen, el espectáculo da la impresión de haber sido realizado para una determinada clase social: la que vive en las Lomas.