FICHA TÉCNICA



Título obra Entre bobos anda el juego

Autoría Francisco de Rojas Zorrilla

Elenco Manolo Ortín

Grupos y compañías Compañía Julián Romea de la Universidad de Murcia

Espacios teatrales Teatro de la Universidad

Notas El Teatro de la Universidad estuvo ubicado en Av. Chapultepec 409

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Compañía de Murcia en la UNAM” en El Día, 22 marzo 1982, p. 28




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Compañía de Murcia en la UNAM

Malkah Rabell

En el teatro de la Universidad, en Av. Chapultepec 409, se presenta desde el 18 de marzo, la Compañía Julián Romea de la Universidad de Murcia, con la comedia de Don Francisco de Rojas Zorrilla: Entre bobos anda el juego, del Siglo de Oro. Es difícil definir la sensación que este espectáculo nos causa. Ni entusiasmo, ni tampoco indignación, que son los dos sentimientos más interesantes. Más bien sentimos frialdad, indiferencia, que a ratos se torna aburrimiento. La representación se inicia a las 8.30 de la noche con bastante puntualidad, y a las 11 todavía continúa. Lo que me hizo abandonar la sala no sólo por cansancio, sino por miedo de andar a estas horas por las calles. Mas, hasta las once, la compañía de Murcia ya nos hizo presenciar, además de la comedia de Rojas Zorrilla en tres jornadas, una loa, un baile entre un galán y una dama, y un no poco largo entremés de Calderón de la Barca. Todo ello para mantener el tono de las representaciones antiguas, cuando el espectador andaba a caballo y le sobraba el tiempo, y llegaba al teatro con una cesta con la merienda lista para calmar el hambre. Hoy, cuando nuestros nervios aguantan poco, y en la casa espera la televisión con series de suspenso, el espectáculo de esa joven e inexperta compañía, se nos hace insoportablemente largo.

Quizá lo más útil de esta visita artística fuera el hecho de habernos traído el texto de un autor poco acostumbrado a subir al escenario en México, como es Rojas Zorrilla. Pero de este dramaturgo nacido en 1607 y fallecido 41 años más tarde, se suele decir que su obra García del Castañar o Del rey abajo ninguno, es una de las agradables piezas españolas. Pero también se suele considerar que Rojas Zorrilla no escribió nada más que pueda ser comparada con ella, y la mayor parte del resto de su obra es decepcionante.

Pues, Entre bobos anda el juego es decepcionante en primer término por el texto. A estas alturas de la humanidad conservarse fieles a un original del siglo XVII cansa al público contemporáneo, y presenciar en el escenario las equivocaciones y quid pro quo, así como el andar buscando en la oscuridad sin ver al vecino de al lado, cuando todo en torno está iluminado, ya ha sido tan visto y repetido que aburre. Pero además decepciona todo el montaje. Según el programa de mano: Entre bobos anda el juego pasa por ser una de las más cómicas comedias del Siglo de Oro español. Pues, esta más cómica comedia no tuvo la suerte de despertar ni una sola carcajada del público nuestro en más de tres horas de actuación. Si un grupo muy joven se reía con voz algo estridente, fue más bien por su propia alegría de vivir. Por cierto era un público muy ralo, que no llegaba a más de 20 o 30 espectadores. Y no pude menos que comparar este espectáculo clásico en realizado por los propios españoles, con nuestra Dama boba de Lope de Vega, puesta en escena y adaptada por Héctor Mendoza, que tanto hacía reír, y constantemente, a nuestro público, y tan admirable resultaba por su interpretación, escenografía, música y vestuario.

Todos esos detalles que forman un espectáculo eran en el grupo de Murcia de una pobreza lamentable. Actores inexpertos; algunos terriblemente sobreactuados, como el gracioso Manolo Ortín, que más que gracioso parecía caricaturesco, con su peluca desproporcionada, que le cubría de "calva" la cabeza como si fuera una boina; la ropa de mal gusto, aunque bastante adecuada a la época; la iluminación inexistente, y la escenografía, por más buenas que fueran algunas ideas, era tan ingenua, que creaba un estado lamentable tristeza.