FICHA TÉCNICA



Título obra Las Leandras

Autoría Emilio González del Castillo y José Muñoz Román

Elenco Irán Eory, Carlos Monden, Víctor Torres

Coreografía Chata Boig

Espacios teatrales Teatro Lírico

Notas La autora hace referencia a otro autor del siglo XVIII con el mismo apellido y la obra fue estrenada en 1931, por lo que se coloca el autor correspondiente.

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Las Leandras” en El Día, 18 febrero 1982, p. 30




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Las Leandras

Malkah Rabell

Confieso desde ya que mis conocimientos acerca de la zarzuela son nulos. En toda mi vida he visto una, acaso dos zarzuelas, así que no poseo puntos de referencias. Más, siempre la consideré como un género típicamente español, una especie de opereta ibérica, con tonadillas populares y cierto sabor folclórico, que guardó su nombre del antiguo Real Sitio de la Zarzuela donde por primera vez fue representada. En cuanto a Las Leandras, que actualmente se ofrece en el teatro Lírico, protagonizada por la vedette Irán Eory, nada tiene de tal, fuera de una o dos escenas musicales de la vida callejera de Madrid, con la famosa canción: "Por las calles de Alcalá, la florista viene y va", escenas introducidas casi de fuerza... Más bien parece una revista picaresca dividida en dos actos, y así se anuncia. Un poco como los espectáculos ofrecidos hace unas décadas en las carpas mexicanas, aunque con mayores pretensiones de lujo, con boas, plumas y lentejuelas, imitando a Broadway. Un Broadway de los pobres. La obra es anunciada como "original" de González del Castillo y José Muñiz Román. Y como el único González del Castillo que conozco es Juan Ignacio que vivió y escribió zarzuelas y sainetes en el siglo XVIII, imagino que debe tratarse del mismo, adaptada su obra a la época moderna, porque también en Las Leandras uno de los personajes, Don Cosme, es un apuntador de compañías trashumantes, por igual que aquel Juan Ignacio lo fue del Teatro Principal de su pueblo. Pero como no estoy segura de nada, prefiero atenerme a lo único que vi en el teatro Lírico la noche del estreno.

El espectáculo lo forma una serie de números musicales –todos grabados– ligados entre si por un frágil hilo temático, una historia de quid pro quo, igual a cualquier comedia tradicional. Una joven enamorada del teatro y del empresario de su compañía, se fuga de su internado para señoritas decentes, para entregarse a las alegrías de la farándula. Mas, la llegada de un tío millonario, muy quisquilloso en cuestiones de moral y quien promete hacerla su heredera solo si su conducta es intachable, la hacen, a ella y a toda la compañía, buscar una triquiñuela que la saque del paso. El empresario, Leandro, decide alquilar una casa que anuncia como internado de "Las Leandras" y donde todas sus actrices se disfrazan de pupilas. Más da la casualidad que la casa fue antiguamente un prostíbulo, y allí no tardan en llegar sus viejos "clientes" que toman a las alumnas por señoritas de "vida fácil". Ya se pueden ustedes imaginar las equivocaciones, los desatinos y las confusiones que semejante situación provoca. Tal historia da lugar a dos horas y media de cantos, bailes y chistes a doble sentido, así como a escenas bastante gruesas. En fin dos horas de jocosidad no muy edificante y de un estallido de entusiasmo inusitado del público durante la noche del estreno.

Como la dirección resultaba inexistente, el espectáculo se antojaba de lo más confuso. La agradable y atractiva música, como estaba grabada, producía dolor de cabeza por el ruido. En cuanto a los intérpretes, Irán Eory es tina joven muy bonita, que baila a la par de todo el grupo de bailarines profesionales que se desenvuelven bajo la batuta de la coreógrafa, Chata Boig, que nada tiene de genial en la materia. Tampoco Irán Eory es un genio de la actuación, y en lo que concierne al canto, no se puede opinar. Las grabadoras y los micrófonos le dan volumen a las voces más insignificantes. En el papel de Leandro, el empresario, Carlos Monden, que por lo general es un actor excelente en cualquier género, en el presente espectáculo no tuvo grandes posibilidades de lucirse. A su vez, Víctor Torres, en el papel del tío Francisco a quien confunden con el tío millonario, es un comiquillo insoportablemente común y vulgar.

Mas, creo que Las Leandras pese a todas sus fallas tendrán un gran éxito tanto con el nostálgico público enamorado del pasado, como con los jóvenes que buscan distracción.