FICHA TÉCNICA



Título obra Cita de amor entre tres

Notas de Título Dos docenas de rosas escarlatas / título original

Dirección Sergio Ramos (El Comanche)

Elenco Kitty de Hoyos, Sergio Ramos, Roberto Ballesteros, Sonia Aguilar

Espacios teatrales Teatro 29 de diciembre

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Último espectáculo de Cita de amor” en El Día, 3 febrero 1982, p. 30




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Último espectáculo de Cita de amor

Malkah Rabell

¿Vale la pena ocuparse de una representación a punto de terminar su temporada? Creo que sí. No tanto por el valor de la obra, que es muy reducido, ni por la calidad de la actuación, que a tres buenos actores, Kitty de Hoyos, Sergio Ramos y Roberto Ballesteros, les da muy pocas posibilidades de lucirse, como por la curiosidad que la psicología del público despierta en este misterio que es siempre el teatro. ¿Por qué a tres pasos de distancia del teatro donde se presenta Cita de amor entre tres, el 29 de Diciembre, en la misma calle, el República llena la sala noche tras noche con una estúpida comedia como El salto del tigre, y en cambio la otra ni siquiera logra ocupar las cinco primeras filas un domingo de tarde?

Si uno desea reducir a materia microscópica los valores de ambas representaciones, probablemente habrá ciertos altibajos de un lado y del otro. Mas, ¿habrá tanta finura de gustos en un auditorio acostumbrado a las comedias comerciales como para ser atraído por menudencias artísticas? ¿Será mejor actor de comedia Alberto Rojas "El Caballo" que Sergio Ramos "El Comanche"? ¿Será más bonita Lucero Reynoso que Kitty de Hoyos? Por de pronto, ni el "Caballo" ni el "Comanche" son actores de comedia. Son los clásicos cómicos, y los dos dentro de su género valen. En cuanto a Kitty de Hoyos, ciertamente Lucero Reynoso es mucho más joven, pero la ex belleza, Kitty de Hoyos, lo que ha perdido en frescura juvenil, lo ha ganado en talento y en competencia artística. La vi en Concierto de San Ovidio, bajo la dirección de Marta Luna, y era excelente en un papel nada fácil. Y si comparamos a Roberto Ballesteros en Cita de amor con Polo Ortín en El salto del tigre, desde luego que este último posee más tablas, mucho más oficio y facilidad comunicativa con los espectadores que el primero que es un actor universitario apenas iniciado en el arte escénico hace dos o tres años bajo la dirección de Gurrola en Lástima que sea puta, y desde entonces no tuvo remordimientos –al contrario, creo que lo hace con cierto placer– de tomar parte en cualquier clase de espectáculos desde la shakesperiana Fierecilla domada hasta no recuerdo que obra con Irma Serrano.

Ni El salto del tigre ni Cita de amor entre tres (cuyo auténtico título que usó la pareja Lucy Gallardo y Enrique Rambal, fue el precioso: Dos docenas de rosas escarlatas) tiene dirección escénica. Sin embargo los amagos directivos de Alberto Rojas presagian cierta inquietud y nay escenas graciosas. En cambio la anunciada "dirección" de Sergio Ramos en Cita de amor no tiene el menor interés, es pesada y vulgar. Las escenas de Sonia Aguilar en ropa "semidesnuda" no tienen pies ni cabeza. Y todo ese argumento de un matrimonio donde el marido muy celoso pretende no serlo demostrando indiferencia, en tanto la esposa, no menos celosa, para despertar los celos del marido urde una descabellada historia de un inexistente pretendiente que a diario le manda dos docenas de rosas, tal como lo ha presentado la compañía del 29 de Diciembre no tiene la menor importancia.

Resultado: quizá El salto del tigre fue un poco mejor resuelto escénicamente que la Cita de amor entre tres. Mas no creo que en ello resida la atracción del espectador. Más bien creo que estas dos comedias se parecen como casi todas las comedias comerciales tienen el mismo tono y la misma tónica. Pero, la suerte de El salto del tigre reside en su mayor erotismo, que se acerca bastante a la pornografía, con sus albures y sus escenas "sugeridas". Desde la época cuando Lucy Gallardo y Enrique Rambal han dirigido el teatro Músico para un auditorio de clase media, las dos docenas de rosas escarlatas se han marchitado y el público actual se ha vuelto más goloso de albures y escenas "fuertes". En tanto una buena parte de ese mismo público de clase media aprendió a concurrir a los teatros subvencionados o a los teatros independientes con un repertorio de mayor calidad y una hechura artística digna e interesante.