FICHA TÉCNICA



Título obra Pobre gente

Notas de Título Bednye Ljudi / título en el idioma original

Notas de autoría Fiódor M. Dostoyevsky / autor de la

Dirección Carlos Ancira

Elenco Carlos Ancira, Karina Duprez

Espacios teatrales Teatro de Mexicali

Eventos Festival de Otoño en Baja California

Notas La autora comenta el montaje realizado meses atrás en el Teatro Mexicali, con motivo de la misma puesta en escena que se estrenó en el Polyforum

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Pobre gente” en El Día, 1 febrero 1982, p. 30




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Pobre gente

Malkah Rabell

No he visto este nuevo estreno de Carlos Ancira en el Polyforum el lunes 25 de enero, representación que se repetirá cada lunes en la misma sala, sino hace unos meses en Mexicali, en su estreno mundial de la dramatización que el propio Ancira hizo de la novela de Dostoyevsky: Bednye Ljudi publicada en 1846 cuando el célebre crítico ruso, Bielinsky hizo su elogio fervoroso y contribuyó a su rápida difusión. Después del prolongado éxito, que duró 15 ó 20 años, de su monólogo gogoliano: El diario de un loco, resulta muy natural y humano que el actor se tornara hacia la misma fuente y buscara la primera novela del escritor ruso, Fiódor Mijáilovich Dostoyevsky: Pobre gente, que se destaca por su gran influencia de Gógol, y hasta en cierto modo de Balzac. La dramatización no se mantiene del todo fiel al original novelesco (tal sería imposible, por la extensión del libro, en tanto un drama necesita recurrir al resumen, a la concentración). Pero allí están los dos personajes centrales, la pareja protagónica que mantiene su diálogo a través de un contacto epistolar. Tanto en la novela como en el drama, la relación entre Makar Devuschkin, humilde copista en una oficina de gobierno, y Varenka, una muchacha hermosa e inteligente, a quien la vida parece haber negado su protección, asume contornos conmovedores. En la novela, la joven le demuestra indiferencia a su admirador y hasta se burla de él, lo que no sucede en la dramatización. Pero tanto en una como en la otra manifestación Devuschkin no cesa de dispensarle a la joven cuidados y atenciones sin límites, que en el drama la joven no rechaza sino que apoya con su aceptación. Sobre todo cuando cae enferma y Makar se olvida de sí mismo para sólo pensar en ella y en su salvación. La fe de Makar en Varenka lo transforma en otro hombre, lo transfigura y lo fortalece. "Aprendí que no soy peor que los otros, solamente no brillo, no me luzco, que no hay tono en mí, pero soy siempre un hombre".

Esa piedad por el hombre, por el ser humano, sufrido, pequeño, débil e indefenso, que tanto desgarra en Dostoyevsky (aún más que en Gógol quien a menudo recurre a lo tragicómico y a lo caricaturesco, lo que nunca, o casi nunca sucede en el gran Fiódor Mijáilovich) vuelve a repetirse en la dramatización y en la actuación. de Carlos Ancira. Aunque a veces este último da la impresión de que trata de hallar las actitudes de Chaplin, del pequeño e indefenso Carlitos, y hasta a veces cae en cierta semejanza, en cierta hermandad con El diario de un loco. Lo que no es un reproche. Un actor, como cualquier ser humano, no puede del todo dejar de ser uno mismo, es decir semejante a algún protagonista que ya encarnó. Además, en el presente caso, Carlos Ancira fue su propio director y no pudo tener esa perspectiva que permite hacer cambios a un director extraño. A veces en esta representación de Pobre gente no podemos escapar al recuerdo de Gógol, precisamente porque este escritor así como fue el maestro de Dostoyevsky, se antoja que también lo fue de Carlos Chaplin. La que me pareció sorpresiva, completamente novedosa y ajena a todas sus otras actuaciones que le conozco, fue Karina Duprez, en una interpretación de mucha frescura, de muchos matices, una Varenka deliciosa. Y entre ambos, entre Karina y Carlos Ancira, crearon una pareja inolvidable, un mano a mano digno de dos grandes actores.

Volveré en una próxima actuación a presenciar el espectáculo de Pobre gente, y si algo se me escapó después de tantos meses desde el Festival de Otoño en Baja California –sobre todo en cuestión de luces, que sufrieron unas fallas en el prodigioso teatro de Mexicali– me sentiría feliz de volver a escribir sobre la misma obra y la misma pareja que le dio vida en el escenario: la Duprez y Carlos Ancira.