FICHA TÉCNICA



Título obra Cualquier miércoles

Autoría Muriel Resnik

Dirección Manolo Fábregas

Elenco Silvia Pinal, Marilú Elízaga, Manolo Fábregas Fernando Soler

Escenografía Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro Manolo Fábregas

Eventos Inauguración del Teatro Manolo Fábregas, 18 de febrero de 1965

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 28 febrero 1965, p. 5.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Cualquier miércoles]

Mara Reyes

Cualquier miércoles. Teatro Manolo Fábregas. Autora, Muriel Resnik. Dirección, Manolo Fábregas. Escenografía, Julio Prieto. Reparto: Silvia Pinal, Marilú Elízaga, Manolo Fábregas y Fernando Soler.

Ilusión de casi todo actor y director teatrales es la de poseer un teatro propio en el cual desarrollar su labor. Manolo Fábregas, después de muchos años de lucha infatigable, como actor, director y empresario, ha logrado hacer realidad esa ilusión, consumando, como corolario de sus afanes, la construcción de un teatro al que ha puesto por nombre su propio rubro.

Eligió para estrenar su teatro una comedia de la escritora Muriel Resnik: Cualquier miércoles a la que podría clasificarse como comedia de circunstancias más que como vodevil. Aunque figuren dos equívocos como ejes, el desenvolvimiento de la acción no depende tanto de estos equívocos como del carácter de los personajes, a los que la autora dio una dimensión más completa que la acostumbrada en el género vodevilesco. Los personajes no son simples siluetas ni tipifican al clásico millonario o a la clásica “amante interesada”, por lo contrario la autora dio a sus personajes una determinada sicología, un carácter definido que los hace más humanos. Una característica de la comedia es lo bien balanceado de sus situaciones. La dosis de crítica se equilibra con las dosis de comicidad y hasta de ternura, desembocando en un desenlace encaminado a satisfacer la moral burguesa.

Sólo cuatro personajes intervienen en la comedia, delos cuales uno es interpretado por el propio Manolo Fábregas y los otros por tres actores de elevada estatura teatral: Silvia Pinal, Fernando Soler y Marilú Elízaga.

Silvia Pinal hizo alarde de su gracia y de su ángel al encarnar a ese personaje pintoresco que va por la vida buscando afecto. Su facilidad para emocionar al público se puso de manifiesto nuevamente. Es de las pocas actrices que convencen lo mismo en la pantalla cinematográfica que en el escenario de un teatro y de las más pocas aún a las que no les importa desmerecer en belleza, si ello es necesario para merecer en actuación; de las que se atavían como lo requiere su personaje y no como lo pide la última moda del “buen vestir”.(¡Cuántas actrices hemos visto aparecer encarnando a una simple empleada, vistiendo trajes a los que poco falta para que lleven la firma de Christian Dior!)

Los años han respetado la tradicional simpatía de Fernando Soler, del que todavía se recuerda su aparición en aquella película que hacía resaltar precisamente esta cualidad: ¡Qué hombre tan simpático!, pero lamentablemente no le han respetado sus recursos físicos, esto es: la voz. El volumen de ella es tan reducido que en las primeras filas de butacas ya se pierden muchas de sus palabras. Su dicción por otra parte, es deficiente, lo que hace más difícil la comprensión de las líneas de sus parlamentos.

A Marilú Elízaga le tocó interpretar uno de esos papeles que le quedan como anillo al dedo: el de la dama distinguida que posee la inteligencia necesaria para recuperar a su marido por medio de la generosidad y de una aparente complacencia a los caprichos de él.

Manolo Fábregas, lo mismo como director que como actor, hace derroche de profesionalismo y seriedad. Estas virtudes que serían obligadas en todo actor, se destacan precisamente porque no todos las poseen.

¡Qué diferencia entre una comedia dirigida por él y algunas otras en las que abundan las morcillas traidoras del texto y de las que tanto gustan muchos actores que se precian de ser profesionales! Aquí, cada detalle está cuidado con esmero. Cada gesto y cada actitud.

Y en cuanto a Julio Prieto, puede decirse que su media aritmética justifica su prestigio; él sabe encontrar el toque de buen gusto, se trate de escenografías sugeridas o naturalistas, como la de esta ocasión.