FICHA TÉCNICA



Título obra Solicito padrastro

Autoría Louis Verneuil

Notas de autoría Eleazar Canale / traducción

Dirección Jorge Landeta

Elenco Emilio Brillas, Xavier López (Chabelo), Otilia Larrañaga, Manolita Sayal, Ivonne Govea, Oscar Pulido, Roberto Meyer, Carolina Beltri

Espacios teatrales Teatro Jorge Negrete

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 14 febrero 1965, pp. 4 y 6.




Título obra Niebla en el bigote

Autoría Jorge Llopis Establier

Notas de autoría Jorge Landeta / versión

Dirección Jorge Landeta

Elenco Miguel Manzano, Alfredo Varela, Guillermo Rivas, Ariadne Welter, Isabel Nogueira, Rogelio Guerra, Jorge Arvizu, Yuyú Blengio, Lucha Palacio

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro 5 de Diciembre

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 14 febrero 1965, pp. 4 y 6.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO 2

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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Solicito padrastro, Niebla en el bigote]

Mara Reyes

Solicito padrastro. Teatro Negrete. Autor, Louis Verneuil. Traducción, Eleazar Canale. Versión y dirección de Jorge Landeta. Reparto: Emilio Brillas, Xavier López “Chabelo”, Otilia Larrañaga, Manolita Saval, Ivonne Govea, etcétera.

Por divertida que sea una comedia no se justifica que se empleen en ella casi tres horas, pues se corre el riesgo de que la diversión se convierta en tedio. Casi tres horas ¿no es demasiado? Si lo es para obras como las sartreanas que tienen la disculpa de estar diciendo cosas importantes a lo largo de esas horas, más lo es cuando sólo se trata de hacer un divertimiento agradable para el público. Y la culpa de este exceso no es del texto de Louis Verneuil que como buen hacedor de obras para los “teatros de boulevard” conocía su oficio y sabía que nuestros públicos occidentales se fatigan pronto –así se presente ante ellos la más solicitada de las vedettes–, la culpa es de las “morcillas”, de los silencios excesivamente prolongados, que si el director no marcó, si los permitió.

Un retoque a las situaciones puede fácilmente hacer que la obra cobre su ritmo adecuado. Por lo demás la comedia se sostiene gracias a los recursos cómicos –si repetidos, siempre eficaces– de Emilio Brillas y la colaboración de un cómico de la televisión: Xavier López “Chabelo” que se ha introducido en los foros teatrales con mejor estrella que muchos antiguos habitantes de ellos.

Reaparece en esta obra, después de algunos años de retiro, la actriz Otilia Larrañaga, que demuestra que no se le ha olvidado su oficio. Manolita Saval continúa como siempre, siendo una actriz de molde, o como dijera Stanislavsky de “sello de goma” que nunca varía su personalidad escénica. De “cómico repelente” podría calificarse a Oscar Pulido, que nunca debiera haber salido de los sketches de los teatros frívolos. Una joven de excelente figura y que posee desenvoltura, es Ivonne Govea. El reparto se completa con Roberto Meyer que no sabe todavía su papel, y Carolina Beltri en un personaje secundario que encarnó con discreción.

Niebla en el bigote. Sala 5 de Diciembre. Autor, Jorge Llopis Establier. Versión y dirección, Jorge Landeta. Escenografía, David Antón. Reparto: Miguel Manzano, Alfredo Varela, Guillermo Rivas, Ariadne Welter, Isabel Nogueira, Rogelio Guerra, Jorge Arvizu, etc.

Continuamos bajo la atmósfera de Jorge Landeta, quien realizó en esta obra una dirección escénica menos afortunada que la de Solicito padrastro. ¡Mucho menos afortunada!

Llopis finca su sátira más que en la palabra –o sea en el chiste– en la exageración de las situaciones frecuentemente utilizadas por los autores de comedias policiacas, con objeto de caricaturizarlas. El desenlace –al descubrir quién ha matado a la prestamista– es una burla de esas comedias, en las que el asesino aparece como una “salida de emergencia” que nadie ha podido ver porque nunca estuvo visible y que no tiene conexión con los datos que dan los comediógrafos de sus personajes. Pero el director hizo aparecer este desenlace como una falla del autor y no como una burla intencionada. Y es que Jorge Landeta confundió las cosas y pensó que una sátira es decir chistes y hacer que los actores vayan de un lado para otro sin ton ni son. ¡Es posible que Landeta crea que hacer entrar y salir al japonés –no conté cuántas veces fueron, pero sí fueron muchas– sin que hubiera justificación alguna, da agilidad al desarrollo de la anécdota!

En lo que a los actores se refiere: Ariadne Welter trata de aparecer “natural” y “desenvuelta” y se ve tan empeñada en ello, que automáticamente se proyecta poco natural y nada desenvuelta. Miguel Manzano, Alfredo Varela y Guillermo Rivas se saben de memoria este género de papelitos, aunque Guillermo Rivas y Manzano todavía caen en errores de principiantes, como ese de reírse en momentos en que la obra no lo pide, por alguna situación que se suscita en el escenario y de la que [p. 6] el público no tiene por quéenterarse. Con esto, los actores sacan al espectador de la situación creada por el autor... ¿O es que estos experimentados actores no lo saben? Jorge Arvizu en el papel del japonés dio prueba de tener gran habilidad para las caracterizaciones de voz. Isabel Nogueira, que de directora de teatro experimental vuelve ahora a su actividad de actriz, cumplió con decoro con su papel. Bien Rogelio Guerra. Yuyú siguió los lineamientos del director que no eran los mismos del autor. Una caracterización que estuvo acorde con el carácter satírico de la obra fue la de Lucha Palacio.