FICHA TÉCNICA



Notas Balance anual del teatro en México en 1964, última parte

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Final del balance de 1964”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 17 enero 1965, p. 2.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Final de balance de 1964

Mara Reyes

INBA

¿Qué fue lo más trascendental de la labor del Instituto Nacional de Bellas Artes en el aspecto teatral? Puede decirse que fue el acarreo hacia México de algunas compañías extranjeras: “The Shakespeare Festival Company”, del “Teatro de Cámara de Alemania" y del “Teatro de Chile”. La presentación en México de Fialka y su compañía de pantomima, así como la de Basil Rathbone debe atribuirse a la Asociación Musical Daniel que fue la promotora de estos espectáculos.

Es una lástima que no pueda decirse ningún panegírico de la Temporada de Oro del Teatro Mexicano que puso en escena durante el año, siete obras de autores mexicanos, ya que en verdad ni La verdad sospechosa, ni El gesticulador, ni Una noche con Casanova, ni Columna social, ni Y todos terminaron ladrando, ni Los cuervos están de luto, ni Juego peligroso constituyeron ningún acontecimiento teatral de influencia altamente positiva en nuestro movimiento cultural.

Quizá merece un mayor reconocimiento más que latan nombrada Temporada de Oro del Teatro Mexicano y más que la puesta en escena de El rey Lear, de Shakespeare, la serie de giras de las carpas construidas por el INBA, que han beneficiado a nuestro pueblo tratando de inculcar en él el gusto por el teatro.

Lo mejor y lo peor de autores mexicanos

De entre las muy escasas obras que se estrenaron durante 1964 de autores mexicanos, pueden destacarse: Landrú, de Alfonso Reyes, y Olimpíca, de Héctor Azar. Buenas muestras de teatro vanguardista fueron el trío de monólogos de Maruxa Vilalta, El hombre y su máscara de Margarita Urueta, y Doce y una, trece de Juan García Ponce.

Lo peor del teatro mexicano fue, sin lugar a dudas, una obra de Ricardo Rentería: Trampa para cuatro.

Directores

Varios directores de escena realizaron una labor sorprendente dadas las circunstancias tan poco estimulantes con que se verifica en México el acontecimiento teatral; entre ellos figuran, en primera línea, Rafael López por su dirección de Después de la caída, Los secuestrados de Altona y De repente en el verano; Alexandro Jodorowsky, por su montaje de El gorila, de Kafka; El diario de un loco, de Gógol; Locuras felices y El hombre y su máscara; Juan José Gurrola, por Ay papá, pobre papá, estoy muy triste porque en el closet te colgó mamá; Juan Ibáñez, por su dirección de Olímpica, además de haber obtenido para México el Gran Premio Festival Mundial de Teatro Universitario 1964 en Nancy, Francia, por Divinas palabras. Un nuevo director se dio a conocer, Ludwik Margules, que puso en escena Los nombres del poder, de Jerzy Broszkiewicz.

Dentro de las temporadas de los teatros comerciales, Lorenzo de Rodas puso el ejemplo creando una compañía de Teatro Popular que montó con gran decoro: El juglarón, de León Felipe y El bosque petrificado, de Robert Sherwood. Entre los estudiantes, Anya Herrera, que dirigió Jacobo o la Sumisión, de Ionesco, hizo un buen papel.

Actores

Sobresalieron de entre todos los actores que tomaron parte en las muchas obras de los teatros profesionales, Augusto Benedico, por Después de la caída, Extraño Interludio, de O'Neill, y Los secuestrados de Altona, de Sartre; Carlos Ancira, por El diario de un loco y El hombre y su máscara, y Narciso Busquets por El gorila.

Actrices

Figuraron entre las mejores de este año, Ofelia Guilmain, por Medea, de Eurípides, y Emma Teresa Armendáriz, por Después de la caída.

Escenógrafos

Dos nuevos valores se perfilan: Benjamín Villanueva, por Olímpica; Octavio Ocampo, diseñador del vestuario de El gran teatro del mundo de Calderón de la Barca, que dirige Miguel Sabido en el ex convento de Tepotzotlán.

Por supuesto, también los consagrados como Julio Prieto, Antonio López Mancera y David Antón, tuvieron sus méritos.