FICHA TÉCNICA



Título obra Séptimo mandamiento: no robarás... tanto

Autoría Darío Fo

Notas de autoría Carlos Olmos / adaptación

Dirección Germán Castillo

Elenco Virginia Valdivieso

Música Rafael Fuentes Orduño

Grupos y compañías Alumnos del 2o. año del CUT (Centro Universitario de Teatro)

Espacios teatrales Teatro de la Universidad

Notas El Teatro de la Universidad estuvo ubicado en Av. Chapultepec no .409

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Séptimo mandamiento: no robarás... tanto” en El Día, 21 diciembre 1981, p. 26




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Séptimo mandamiento: no robarás... tanto

Malkah Rabell

Me he reído durante dos horas sin interrupción. ¿Por qué? Me resulta de lo más difícil explicarlo. El primer acto sucede en un negocio de ataúdes. ¡Nada menos chistoso! ¿Verdad? El segundo acto sucede en un manicomio dirigido por monjas. Tampoco es muy gracioso. Nada más triste, desesperadamente triste, que la locura. Pero los comediógrafos eligen a los pobrecitos locos con frecuencia como objetos de su desahogo biliar. ¡Humor negro! Por fortuna, en No robarás... tanto los sujetos del humor no son los dementes sino las monjas. En fin, la obra reúne: panteón, prostitutas, enterradores, locos, monjas y policías, es un coctel del cual no entendemos nada, pero que causa risa constante, como si realmente nos hubiéramos embriagado.

El título sugiere muchas cosas y se presta a considerarlo como especialmente escrito para determinadas circunstancias públicas nuestras. Por lo tanto Carlos Olmos adaptó esta obra del comediógrato italiano Darío Fo al ambiente mexicano sin mucha verosimilitud. ¿Pero quién le pide verosimilitud a una comedia, que es casi una farsa, una farsa grotesca? A Darío Fo lo dio a conocer en México hace unos años Nancy Cárdenas. Se trata de un comediógrafo nacido en 1926 en Leggiuno provincia de Varese, e iniciado en los quehaceres teatrales en 1953. Y como es hijo de un ferrocarrilero y de una campesina, el tono popular y la comprensión psicológica del pueblo son para él infinitamente más fáciles de captar que –por ejemplo– para la mayoría de los autores teatrales y novelistas franceses surgidos en su mayoría de un ambiente burgués. Es, sin duda, interesante estudiar a fondo una personalidad como la de Darío Fo, y entenderíamos mucho mejor esta comedia de una locura muy cuerda, como No robarás... tanto si conociéramos mejor el teatro italiano actual, y a le vez, la situación actual de ese maravilloso país. Pirandello llenó durante un cuarto de siglo la vida teatral italiana. y para el extranjero su arte escénico se acaba con ese genio, y sabemos muy poco de Darío Fo. Pero lo que sí nos resulta fácil de entender es que Darío Fo sigue la corriente de los Casella, Charelli, Nisso de San Secundi y algunos otros, que han sido creadores y maestros de ese "grotesco" que también es el rasgo primordial de Darío Fo quien se autodefine como "el juglar del pueblo".

A decir verdad no le veo nada auténticamente mexicano en esta adaptación... fuera del título, y de todo lo que detrás de semejante título imaginamos. Con este título se podría crear una comedia netamente mexicana que le haría competencia a "Cotorreando la noticia". Espero que influenciado por este Séptimo mandamiento: no robarás... tanto, alguno de los comediógrafos de casa se pondrá a escribir una farsa similar, más adaptada y más debida a nuestros propios problemas y realidades.

En cuanto a la puesta en escena de No robarás... tanto, que después de un año de representaciones en diversos teatros universitarios, tuvo su última función en el teatro de la Universidad en la Av. Chapultepec 409, bajo la dirección muy ágil y hábil de Germán. Castillo, la docena de jóvenes actores no profesionales, alumnos de segundo año del CUT –Centro Universitario de Teatro–, en su mayoría por primera vez en un escenario, o como dice el programa de mano: "siendo para casi todos nuestra primera experiencia teatral" han podido fácilmente transformarse en diversos personajes y han dado lugar como a 25 figuras. La única en realizar un solo papel fue Virginia Valdivieso, como Enea, que es una enterradora, pero desea ser prostituta, un oficio mucho más divertido, y entre tanto se dedica a escuchar voces de ultratumba. La joven actriz sin poseer las perfecciones anatómicas que se supone (sus piernas y sus brazos son de palillos) posee en cambio mucha comicidad natural. Todo el resto del conjunto canta, baila actúa y divierte al público, sin dejar de divertirse ellos mismo. Y hasta la música de Rafael Fuentes Orduño, no deja de ser agradable, melodiosa y fácil de cantar.