FICHA TÉCNICA



Dirección Herman Koncke y Horacio Casais

Grupos y compañías Los títeres de Horacio, España

Espacios teatrales Carpa Titiriglobo

Eventos Semana Internacional del Títere en México

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Semana internacional del títere en México” en El Día, 24 agosto 1981, p. 28




Título obra Pedro y el Lobo

Autoría Sergei Prokofiev

Dirección Lea Wallace

Grupos y compañías Compañía de títeres de Nueva York

Espacios teatrales Carpa Titiriglobo

Eventos Semana Internacional del Títere en México

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Semana internacional del títere en México” en El Día, 24 agosto 1981, p. 28




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Semana internacional del títere en México

Malkah Rabell

Desde el miércoles 19 del presente mes se inició la Semana Internacional del Títere en México, con la participación de 25 grupos llegados de 10 países, entre los cuales figuran once mexicanos. Las representaciones se llevan a cabo diariamente en sendos teatros dispersos por los más variados rumbos de la ciudad. Lamentablemente todas a la misma hora, ya a las 12, ya a las 17. Hecho que impide tanto al crítico como a los mismos participantes ver a los demás grupos. Lo que hubiera sido muy instructivo y útil para los titiriteros tanto mexicanos como del extranjero.

En esos pocos días de iniciado el programa, apenas si pude asistir a dos espectáculos, uno de los Estados Unidos, y el otro de España, ambos en la carpa Titiriglobo. El primer grupo, dirigido por Lea Wallace, presentó dos breves obritas: El príncipe rana y el famoso Pedro y el Lobo con música de Prokofiev. Estos títeres norteamericanos usan la técnica japonesa de mover los muñecos a la vista del público. Pero en tanto los titiriteros nipones emplean capucha y vestimenta negras para hacerse más o menos invisibles, los titiriteros de Lea Wallace se presentan a cara descubierta. Y cuando vemos aparecer al lado de la minúscula figura del muñeco la masiva silueta del manejador, éste se hace inmenso y opaca la presencia del "protagonista". Técnica muy desagradable, a la cual, si agregamos la mala pronunciación de las "voces" explica el desagrado que este espectáculo puede causar sobre todo su primera parte, la de El príncipe y la ranacuyos muñecos eran muy feos y compartían el escenario con actores de carne y hueso. Este rasgo ya se usa mucho, sobre todo en los Estados Unidos y principalmente en la pantalla grande o chica.

Pedro y el Lobo se salvó por la hermosa música de Serge Prokofiev y por las explicaciones que de ésta ofreció a los niños alguien de los responsables desde los entretelones; los muñecos eran más atractivos y más numerosos, y algunos de ellos, como el lobo, pese a sus tamaños eran usados con técnica de guante. Se puede considerar al grupo como experimental en el auténtico sentido de la palabra, ya que su mezcla de técnicas y su yuxtaposición de muñecos y actores, señala una búsqueda de nuevos estilos. Pero a la vez da la impresión de poca profesionalidad en el manejo de los títeres, que tienen reducido movimiento, en tanto hablan mucho. Desde luego, como se trata de una compañía llegada de la gran ciudad de Nueva York nos mostramos con ella más exigente que con otras.. Por tratarse de neoyorquinos la representación nos sorprendió por su pobreza.

Lo contrario sucede con el grupo español: Los títeres de Horacio dirigidos por Herman Koncke y Horacio Casais, que son bastante tradicionales, pero mucho más profesionales en el manejo de los hilos de sus marionetas. Entre éstas figuraban toda clase de muñecos: animales, actores de la Comedia del Arte y un robot muy gracioso cuya máxima ambición era dedicarse a la cocina. El espectáculo resultaba como una especie de revista musical con pequeños sketches y números musicales que divertían mucho a los pequeños espectadores y permanentemente los hacían participar en el juego escénico.

Y era el auditorio de pequeños que más llamaban la atención del observador. Llenaban la carpa Titiriglobo con sus risas y sus comentarios de participantes en el "juego". En su mayoría resultaba un público de menores de diez años, y el sábado a mediodía era tan numeroso que parte de los adultos fue invitada a desalojar la sala, quedándose afuera a la espera de sus vástagos. Esta preciosa carpa funciona cada fin de semana, los sábados y domingos por las mañanas y a veces en las tardes, ya con actores, ya con títeres, y sus funciones son dirigidas especialmente a un auditorio infantil. A quienes tienen niños, y buscan espectáculos apropiados para ellos, que no dejen de visitar esa carpa del INBA: el Titiriglobo.