FICHA TÉCNICA



Título obra Una mujer, dos hombres y un balazo

Autoría Maruxa Vilalta

Dirección Maruxa Vilalta

Elenco Enrique Castillo, Victoria Burgoa, Anasilvio Garza, Adalberto Parra, Luis Mercado

Espacios teatrales Teatro Lírico

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Una mujer, dos hombres y un balazo: tres parodias” en El Día, 8 julio 1981, p. 28




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Una mujer, dos hombres y un balazo: tres parodias

Malkah Rabell

Debo admitir que me falta sentido del humor para las parodias. Sobre todo cuando son, como en el presente caso: tres unidas por un endeble hilo argumental. Tres obritas bastante largas, que me recuerdan en cierto modo la comedia: El detective sabia demasiado, y que en conjunto daban al espectáculo una duración de dos horas y media ¡Excesivo!

Teatro dentro del teatro, la obra de Maruxa Vilalta: Una mujer, dos hombres y un balazo, lleva al escenario tres ensayos de tres géneros teatrales distintos: melodrama vodevil (¿o teatro del absurdo?), y comedia musical. El melodrama como hecho escénico ya de por sí es una parodia del drama, y a veces hasta de la tragedia El teatro del absurdo a menudo resulta una parodia de muchos elementos como vodevil, circo; comedia de los cómicos del cine mudo, grotesco; etc. ....y en cuanto a la comedia musical, resulta una parodia tanto de la opereta como de la ópera. Maruxa Vilalta para llevar esos tres géneros a su propio campo, a su personal concepción, e inflarles originalidad, tuvo que exagerar el tono hasta el paroxismo. Y lo hizo con mucha inteligencia, con un ritmo travieso y a menudo con un feroz sentido del humor que alegaba hasta el humor negro. Como en su comedia musical, donde se burla del "sentido positivo de la vida" del optimismo del american way of life, con su enamorado que pierde piernas y brazos pero nunca pierde su optimismo y su amor y sigue con su pasión por la vida. Extraño como los individualistas norteamericanos repiten las mismas actitudes "positivas", que tanto les molestaron en la literatura y en el arte dramático de los soviéticos.

En estas tres obritas, que un director-autor ensaya durante dos actos con cinco actores (Enrique Castillo, Victoria Burgoa, Anasilvio Garza, Adalberto Parra y Luis Mercado), éstos han de interpretar –cada uno– una media docena de personajes. Lo que la noche del estreno –que llega al final de la representación auténtica– hace que cada uno de los actores se desespere por recordar quién es quién, y lo que a cada quien corresponde. Lo mismo le pasa al crítico sentado en la sala quien al salir de la representación siente una terrible angustia por recordar quién es quién; quién hizo de liquen y quién de alga en un tacho de basura que se antoja muy becketiano; y quién fue el detective y quién Lecocq; y qué hizo Lecocq por qué y para qué y en cuál de las tres obras; y quién diseñó la escenografía y quién dirigió las luces; y cuál de los actores tuvo los momentos más logrados, y cuál de las actrices no cambió de vestuario en todo el espectáculo aunque se trataba de tres ensayos en días distintos (¿O no?) Y si Dios castiga al pobre crítico y se equivoca, dirán que es un criminal, empeñado en echar a perder el éxito de la obra por algunas razones diabólicas. Como lo sostuvo el lunes 6 del presente en su encuentro con los nuevos dramaturgos mexicanos, el autor inglés, de visita en nuestro país; Arnold Wesker.

Pues bien, con inteligencia, con un ritmo que hacía perder el aliento, y un feroz humorismo, la multifacética Maruxa Vilalta manejó, ya como directora, ya como dramaturga, sus tres ensayos. Y con tantos personajes, con tantos temas; con tantas intrigas, idilios, celos, amores, situaciones trágicas, situaciones económicas asesinatos y suicidios, nos mareó a todos, hizo reír a muchos, pasmó a otros, desesperó a algunos que no legraban entender con suficiente rapidez lo que sucedía en el escenario, y terminó obteniendo una ovación del público pese a los 150 minutos de representación de esta múltiple parodia: Una mujer, dos hombres y un balazo.

Y yo misma, mareada, divertida, extrañada, arrastrada por ese torbellino, tengo ganas de mezclarlo todo.... ¡Y lo hago!