FICHA TÉCNICA



Título obra Peer Gynt

Autoría Henrik Ibsen

Dirección José Solé

Elenco José Gálvez, Alicia Montoya, Patricia Morán, Carlos Riquelme, Fernando Mendoza, Claudia Millán, Roberto Rivero, Aracelia Chavira, Malena Doria, Susana Alexander, Ángel Casarín, Tomás Bárcenas, Alicia Quintos, Mónica Serna, Diana Ochoa, Margot Wagner, José Baviera

Escenografía Julio Prieto

Coreografía Guillermina Peñaloza

Música Edvard Hagerup Grieg

Vestuario Julio Prieto

Espacios teatrales Teatro Hidalgo

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Peer Gynt”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 6 diciembre 1964, p. 3.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Peer Gynt

Mara Reyes

Peer Gynt. Teatro Hidalgo. Autor, Henrik Ibsen. Dirección, José Solé. Música, Edvard Grieg. Coreografía, Guillermina Peñaloza. Escenografía y vestuario, Julio Prieto. Reparto: José Gálvez, Alicia Montoya, Patricia Morán, Carlos Riquelme, Fernando Mendoza, Claudia Millán, Roberto Rivero, Aracelia Chavira, Malena Doria, Susana Alexander, Ángel Casarín, Tomás Bárcenas, Alicia Quintos, Mónica Serna, Diana Ochoa, Margot Wagner, José Baviera, etc.

Mucho se ha insistido en que Brand y Peer Gynt son dos obras complementarias en las que Ibsen expuso los dos lados de una misma moneda; las dos caras de la persona humana tal como él pudo observarlas; las dos fuerzas que siempre en pugna luchan, dentro de la sociedad, por imponerse y particularizando, las dos manifestaciones de la idiosincrasia del pueblo noruego. Brand es la rectitud, la integridad, el “todo o nada”, Peer Gynt es en cambio la concesión, lo torcido, la transacción. Peer Gynt es un personaje simbólico a través del cual, Ibsen denuncia el “oportunismo” de una sociedad que egoístamente bajo el lema de “bástate a ti mismo” se permite todas las actitudes acomodaticias con tal de quedar “bien colocado” de obtener el poder o de salvar su pellejo, así tenga que golpear las manos de un hombre que se acoge a su misma tabla de salvación y hacerlo morir para salvarse ella. Peer Gynt realiza acciones que trasponen los límites del ajustarse a las circunstancias para poder subsistir, su ansia de poder lo llevar a ser “emperador” de los locos que están “fuera de sí” creyendo estar en posesión de su “yo”; su oportunismo lo lleva hasta a renunciar a su condición humana, ya que al encontrarse dentro de un mundo de cerdos y vacas, su afán de ser “emperador” lo conduce a estar dispuesto a convertirse en un cerdo como ellos, a dejarse poner un rabo, “por una novia –dice– y un buen reino de añadidura estoy dispuesto a hacer algunos sacrificios... No me importa jurar que una vaca es una doncella; ¡al fin y a la postre un juramento se digiere fácilmente!” Se salva de ser destruido sólo al pedir socorro a su madre, después se salvaal pedir socorro a una mujer que lo ama: ¡Solveig! “Era demasiado fuerte, había mujeres detrás de él” –dicen los duendes. He aquí un pensamiento netamente ibseniano.

La obra entera está colocada entre un ir y venir de dos ideas que Ibsen contrapone, la de “ser uno mismo” y la de “bastarse a sí mismo”. Peer Gynt, creyendo conservar su propio yo actúa siempre en forma contraria a la integridad del ser. “Ser uno mismo” para Ibsen representa entrega, renuncia de todo poder, convicción, desprendimiento, humildad, en última instancia negarse a sí propio y acogerse a la voluntad divina; cualidades de las que carece Peer Gynt, pero que poseen las dos mujeres que lo aman, su madre y la joven y siempre virgen: ¡Solveig! Peer Gynt es egoísta, infiel, codicioso, orgulloso, avaro, lujurioso y si se salva en la hora suprema de la muerte –de ser fundido en el crisol– es, como don Juan, por el amor de una mujer que representa la fe, la esperanza, la caridad, la lealtad, la pureza, la castidad, el amor. Solveig es la virgen y madre, su redentora. Ibsen, como feminista que fue durante toda su existencia, hace de la mujer en Peer Gynt la redentora de la humanidad pecadora. Solveig, que ha sido abandonada, crucificada por esa Humanidad, perdona y absuelve, y con ello la redime (es un acierto de José Solé hacer aparecer a Solveig eternamente joven). Peer Gynt, en contraposición con Edipo, no puede responder al enigma de la Esfinge que en la voz de un loco le pregunta: “¿Quién eres?”. Si la solución del enigma en Edipo convierte a éste en esposo de su madre, lo que era una abominación, al dilucidar Solveig el enigma de Peer Gynt, ella, la esposa, se convierte en madre, lo que es la redención de Peer Gynt.

No hay que olvidar que elpersonaje de Peer Gynt reúne en sí toda la tradición legendaria del pueblo noruego –muy rico en fantasías y leyendas– a la vez que toda la problemática de su época, lo que hace de esta obra unasíntesis magnifica de la lucha de las ideas cristianas con el paganismo.

Tampoco puede pasarse por alto el hecho de que esta obra la escribió Ibsen precisamente en los años de su destierro, cuando estaba sufriendo en carne propia las penalidades causadas por su integridad, su persistencia en “ser él mismo” que le orillaron a huir a Roma y abandonar su patria. (Pequeños desahogos como aquel quepone en labios de Peer Gynt de que “nadie es profeta en su tierra” abundan en la obra). El personaje de Peer Gynt encarna todo lo que Ibsen censuraba de la sociedad de su época.

Muchos eran los problemas con que José Solé tenía que enfrentarse al dirigir esta obra, no sólo escenográficos, sino vitales: la acción se apoya en puntos ideológicos bien determinados que había que resaltar para que la obra no pareciera una simple narración fantástica, un bello cuento. El lirismo, el lenguaje ibseniano y la atmósfera en que ocurren los hechos desvían en momentos la atención en la acre denuncia que hace el autor y la equilibra de tal suerte que la ternura es siempre la tónica dominante. Por ello Solé tuvo que caminar siempre como en una cuerda floja, calibrando en todo instante la balanza para que no se inclinara hacia uno de los platillos. Otro de sus problemas fue la extensión de la obra, cuya duración aproximada, sin cortes, habría sido casi de cuatro horas. Solé tuvo pues que reducirla y esto entrañaba un serio peligro, ya que cada parlamento es necesario. Ibsen no es de los autores que escribían algo superfluo, cada palabra está cargada de intención. Y de todos estos problemas Solé supo salir airoso. Supo resaltar lo que era necesario y cortar lo menos indispensable (sobre todo las alusiones a situaciones particu1ares y candentes de los momentos que vivía) sin que la obra sufriera [sic]. Por otra parte mantuvo a lo largo de todo el transcurso de la acción esaatmósfera fantástica y poética que suaviza la tragedia. Por su parte Julio Prieto volcó su imaginacióny ofreció una de sus más bellas realizaciones escénicas. La forma en que resolvió las escenas del naufragio, el hundimiento del barco robado, así como otras muchas, no pudo ser más acertada. Las plataformas de que se sirvió para muchas delas escenas fueron la forma idónea de dar plasticidad al marco escénico. La versatilidad de José Gálvez se puso de manifiesto una vez más. Su interpretación, lo mismo del Peer Gynt adolescente, como del hombre maduro, como del viejo, fue magnífica, matizada a la perfección. La actuación de José Gálvez se define por su sinceridad dramática, por su forma de imprimir a cada momento y a cada situación la significación debida. Sin duda es uno de los actores más brillantes de nuestros escenarios.

El numerosísimo reparto impide hablar con detalle de cada uno de los integrantes del elenco. Es de resaltarse no obstante el ejemplar trabajo de Alicia Montoya que brindó una interpretación humana y tierna de la madre de Peer Gynt, la de Patricia Morán que supo proyectar la dulzura característica de su personaje, la de Carlos Riquelme que estuvo excelente en su papel del director del manicomio, la de Fernando Mendoza como el rey de Dovre, la de Roberto Rivero, Claudia Millán, Aracelia Chavira, Malena Doria, Susana Alexander, Ángel Casarín,Tomás Bárcenas y Alicia Quintos.

Peer Gynt ha cerrado con broche de oro, un período teatral del Instituto Mexicano del Seguro Social.