FICHA TÉCNICA



Título obra Partage de Midi

Autoría Paul Claudel

Elenco Ludmila Mikael, Michel Aumont, Patrice Kebrad, Jean -Luc Bautti

Grupos y compañías Comédie Française

Espacios teatrales Teatro Juárez de Guanajuato

Eventos IX Festival Internacional Cervantino

Referencia Malkah Rabell, “Telón Cervantino. L. Kemp, homosexualismo y perfección; Paul Claudel en la Comedia Francesa” en El Día, 5 mayo 1981, p. 28




Título obra Flowers

Notas de autoría Jean Genet / autor de Notre Dame des fleurs; Lindsay Kemp / adaptación

Dirección Lindsay Kemp

Elenco Lindsay Kemp

Grupos y compañías Lindsay Kemp Company

Eventos IX Festival Internacional Cervantino

Referencia Malkah Rabell, “Telón Cervantino. L. Kemp, homosexualismo y perfección; Paul Claudel en la Comedia Francesa” en El Día, 5 mayo 1981, p. 28




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Telón Cervantino

Malkah Rabell

L. Kemp, homosexualismo y perfección; Paul Claudel en la Comedia Francesa

Guanajuato, Gto., 4 de mayo.– Quizá nunca he sentido tanto, quizá nunca tuve la impresión de enfrentarme con tal claridad a la decadencia de una sociedad, de una civilización, de un mundo: el nuestro, como durante ese extraordinario espectáculo del inglés Lindsay Kemp y su compañía. Cuando el Imperio Romano estuvo a punto de perecer, es cuando más se desataron las orgías, el homosexualismo, la frivolidad, la enloquecedora vida sexual de su población, y sobre todo de sus clases dominantes. Es lo que tuve la sensación de presenciar, de percibir en el espectáculo del británico Lindsay Kemp Company, que bajo la dirección del británico Lindsay Kemp reúne actores y colaboradores de 11 nacionalidades.

Lo anuncian como pantomima, pero en realidad no lo es del todo. Es más bien un espectáculo audiovisual que aúna –según dice el propio Kemp–, "Kabuki y music hall, la danza clásica y el cabaret, Marcel Marceau y el strip-tease, Shakespeare y el circo, las líneas corales de Oklahoma y el rock'n roll de David Bowie, sin contar la pintura, el happening, el cine y la ópera..." y todo amalgamado en un espectáculo de una belleza, y sobre toda perfección que sólo un inglés puede lograr. Un espectáculo que no tiene una sola falla artística... pero...

En algunos programas se anuncia este Flowers como obra de Jean Genet. En otros, se pone textualmente: "Pantomima para Jean Genet". No sé cuál de las 2 concepciones es la justa. Mas, nada importa. La representación posee un indudable soplo genetiano al cual no puede escapar, con su homosexualismo, su cárcel y su prostitución. Y aunque el guión, el diseño y dirección sean de Lindsay Kemp, está basada e inspirada por Jean Genet. Hasta el propio título: Flowers viene directamente de Notre Dame des fleurs, de Genet, tal como lo explica el programa de mano: "En Flowers Lindsay Kemp ha utilizado la atmósfera, imágenes y fragmentos de Nuestra Señora de las Flores como punto de partida, pero ha agregado otras y variadas perspectivas de hechos e imágenes".

Como ya lo mencioné anteriormente, para mi modo de ver no es una pantomima, aunque tiene mucho de ella en determinados momentos..,Es sobre todo un espectáculo audiovisual, que no usa la palabra hablada sino cantada. La música de los más diversos géneros, ya clásica, ya popular, es permanente, como lo es la sonorización, que tal vez sea el elemento que mayormente emociona y mantiene en trance al público. Pero, lo más permanente en este espectáculo es el sexo. Nadie esconde el homosexualismo de sus creadores. Al contrario. Probablemente hay una tendencia, una voluntad en subrayarlo. Y el programa lleva en cabeza: "Divina murió ayer en un charco de su propia sangre vomitada. Se fue como ella hubiese deseado, en una mezcla de fantasía y sordidez". Es un párrafo de Genet, de su libro: Notre-Dame des fleurs. En el escenario "Divina" es Lindsay Kemp, quien para su actuación usa el kabuki o tal vez el No y el sexo, violento insistente, desatado, ya desnudo, ya cubierto de un minúsculo taparrabos, es como un leitmotiv.

Todo empieza en una cárcel, cuyas celdas parecen más bien vitrinas, donde el preso es exhibido como un muñeco, un maniquí. Y en esas celdas-vitrinas, los muñecos de repente empiezan a vivir, a ser hombres, seres humanos. Se inicia la rebelación contra los demás y contra sí mismos.

¿Esos hombres quieren escapar de sus rejas, de sus guardias de sus propias limitaciones? Su rebelión parece tener un fin: lanzar el grito, "soy homosexual". Luego las más diversas escenas se siguen:lluvia en la calle, orgías, ceremonias de iniciados, strip-tease, prostíbulo y muerte. No hay unidad de argumento. Creo que la única unión entre las dispersas imágenes, su hilo argumental es el sexo, el homosexualismo, que lanza a unos contra los otros, o a unos en brazos de otros. Las escenas sexuales son de tal crudeza y violencia, que casi se llevan a cabo en el escenario. "Nada de sugerencias" y sin embargo no pueden escapar a la poesía. Es el suyo un extraordinario arte hecho de coreografía, música, luces, e... historias de amor.

Un espectáculo que no se puede contar ni explicar. Que se hace necesario ver, Un espectáculo indudablemente novedoso, cuyos elementos son conocidos, pero que unificado ofrece un material extraño, onírico, terriblemente sugestivo, a cuyo embrujo no se puede evadir.

Y el público que llenaba la sala hasta los topes, que un día antes abandonó el Teatro Juárez donde la Comédie Française ofrecía a Paul Claudel, este público que escapó de Paul Claudel permanecía en un religioso silencio durante la representación de Lindsay Kemp, como si se hallara en un templo durante un ceremonial de té. Y al finalizar, las ovaciones, los gritos de entusiasmo y hasta los silbidos no cesaron durante mucho, mucho tiempo.

Guanajuato, Gto., 4 de mayo.– Se considera que Paul Claudel es el máximo poeta dramático francés contemporáneo. Tal aseveración es relativa. Desde el siglo XVII, dominado por la magnitud de Corneille y Racine, Francia no pudo contar con un dramaturgo de iguales virtudes. En semejantes condiciones, Claudel gana la batalla de la importancia en el campo dramático.

Profundo poeta, de bellísimo lenguaje, hace todavía 10 años me apasionaba y era mi ídolo. En 1970, se puso en escena en México su obra: El cambio, bajo la dirección de Manuel Montoro, y 4 actores nacionales: Ana Ofelia Murguía, Mabel Martín, Salvador Sánchez y Javier Mark. Y resultó un espectáculo espléndido. Hoy, en Guanajuato, representado por la famosa compañía estatal de Francia: la Comedia Francesa, que cuenta en su repertorio con Claudel como una de sus más preciadas joyas, su drama: Partage de Midi, no logró interesar al auditorio, y la mitad de éste abandonó la sala después del primer acto. Y los que quedamos, apenas si pudimos soportar la representación hasta el final. Aunque hubo entusiastas aplausos del reducido público, que no sabría decir si eran sinceros o alquilados por el snobismo.

Según los estudiosos de Claudel, el tema de Partage de Midi, sólo es un pretexto. Esta historia, donde el clásico triángulo: esposa, marido y amante, se torna rectángulo con 4 figuras: esposa, marido y 2 amantes, podría fácilmente caer en el melodrama frívolo o en el melodrama de aventuras, ya que sucede en China –país que Claudel del conocía muy bien por sus actividades diplomáticas, de embajador–, y el marido de la bella Ise, se dedica al contrabando de armas y opio. Pero bajo la pluma de Claudel se transforma en un drama de fe, donde la carne y la concupiscencia luchan con el espíritu. Un hombre joven, Mesa, ha recibido un llamado de Dios, a quien quisiera ofrendar su vida, pero al quedar rechazado, entrega su pasión a Ise. Con ese apasionado lenguaje lírico propio de Claudel, su protagonista compara sus sufrimientos amorosos, con la pasión de Cristo en la cruz.

Mas, esta religiosidad no le impide entregarse al adulterio, contra el cual vanamente ha luchado, y más aún, no vacila en proponer a De Ciz, el marido de su amada, unos negocios poco limpios, que pudieran mantener al marido alejado de su hogar durante un tiempo.

Pero los problemas religiosos de Mesa, en la actualidad nos dejan indiferentes. Teatro de la inmovilidad, de la impasibilidad, cuyo lenguaje llega a las más altas cimas de la lírica, en nuestro mundo de luchas y desgarramientos políticos, de miedos y preocupaciones múltiples, ya no encuentra eco. Algunos críticos y estudiosos han llegado a llamar Theatre des Bavards (teatro de conversadores, o de charlatanes) al teatro europeo de entre las 2 guerras. Teatro donde han brillado Giraudoux, Pirandello, Bernard Shaw y Claudel. Y este teatro con sus prolongados parlamentos, brillante pero excesivamente largo, logra parecernos insufrible.

Como sucede de costumbre en el teatro francés, la Comédie Française nos ofreció una bellísima escenografía, donde los tonos pastel abarcaban por igual la vestimenta, en cambio los intérpretes de las 4 figuras protagónicas, no todos hicieron gala de una dicción clara. Ludmila Mikael, como la esposa adúltera, que termina por abandonar no sólo al marido, sino al propio amante, para seguir en su vida aventurera a Amalric, arruinado pero seguro de sí mismo, Ludmila Mikael, la única figura femenina del espectáculo, bella, elegante, con mucha gracia y encantadora vivacidad corporal. En cambio adolecía de una dicción confusa e inestable. Durante sus largos parlamentos mucho de su prosa se nos escapaba. Y del mismo defecto adolecía Michel Aumont, en el papel de Amalric. Lo que hacía aún más difícil entender la representación. En cambio, Patrice Kebrad, como Mesa y Jean-Luc Bautti, como De Ciz, los 2 lograban trasmitir sus diálogos y parlamentos con diáfana precisión, sin que perdiéramos palabra de sus intervenciones.

Aunque se trate de una compañía muy famosa, que ya cumple 300 años de existencia, los 4 actores de la obra, no respondieron a la esperanza del público que esperaba mucho más de sus actuaciones. Actores con mucha profesionalidad, con estudios, pero sin grandeza dramática que trasmiten como por obra de magia los auténticamente grandes intérpretes.

Sólo nos queda esperar la segunda función de la misma compañía, cuando subirá a la escena la comedia de Marivaux: Las falsas confidencias, que es una de las especialidades de la casa de Molière. Después de la obra contemporánea, una comedia clásica nos permitirá completar las opiniones.