FICHA TÉCNICA



Título obra Si Wilder fuera música sería un blues

Notas de autoría Thorton Wilder / autor de Del amor y forma de curarlo, Fanny Otcott, y de la novela Los idus de marzo

Elenco Beatriz Ambriz, Estela Flores Magón, Alejandro Aguirre, Gabriel Moreno, Elsa Colmenares, Juan G. Berthier

Grupos y compañías Teatro Estudio Universitario TEU

Espacios teatrales Carpa Geodésica

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Thorthon Wilder en la Carpa Geodésica” en El Día, 29 abril 1981, p. 30




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Thorthon Wilder en la Carpa Geodésica

Malkah Rabell

Hace unos años la Carpa Geodésica ha sido instalada con el propósito de ofrecer una fuente de trabajo a los actores universitarios. Poco a poco fue transformándose en una carpa de "repertorio" donde día a día se presenta una nueva compañía o grupo teatral con distinta obra. Tal estado de cosas tiene sus ventajas y sus desventajas. En primer término la Carpa Geodésica llegó a ser el refugio, de cuantos grupos carecen de escenario. Entre esos grupos hay de todo: buenos, malos y pésimos. Algunos tienen el teatro como un modus vivendi, y otros lo toman de pasatiempo. A menudo hay grupos que ni se presentan el día del espectáculo. Me ha sucedido en tres ocasiones distintas encontrarme con el teatro vacío. Tales actitudes provocan el enojo del espectador que por lo general viene de lejos y ha viajado durante una o más horas con el camión. Como resultado muchas personas han dejado de visitar la Carpa. Lo que me ha sucedido precisamente a mí. En el transcurso de 1980, no estuve ni una sola vez en ese teatro instalado en un techo en una casa de Insurgentes a la altura de San Ángel.

El domingo 26 del presente, decidí visitar la Carpa, donde, bajo el título: Si Wilder fuera música sería un blues, se anunciaba un espectáculo basado en obras de Thorthon Wilder: dos obras teatrales: Del amor y forma de curarlo y Fanny Otcott, además una lectura de fragmentos de su novela: Los idus de marzo. Entre viaje de ida y viaje de vuelta, perdí dos horas, en tanto que el espectáculo duró 45 minutos. Seguramente que viajar dos horas para ver durante 45 minutos a una Leonora Duse en el papel de "Fanny Otcott" valdría la pena, pero hacer semejante sacrificio para presenciar en el personaje de una gran actriz a una joven principiante, Estela Flores Magón, se me hizo exagerado e inútil. Probablemente lo mismo les pareció a muchos espectadores, ya que el público se reducía a 13 personas.

Todo el mundo sabe que Thorthon Wilder es un estupendo escritor norteamericano, conocido sobre todo por (sus dos dramas: La piel de nuestros dientes y Nuestro pueblo, y por su no menos famosa novela: Los idus de marzo. Las dos obras en un acto que ofreció el grupo TEU (Teatro Estudio Universitario) son mucho menos conocidas. La primera es una comedieta muy corta para cuatro personajes, que se reduce a una anécdota excesivamente frágil. Trátase de un joven enamorado de una bailarina que lo rechaza y a la que amenaza con matar y matarse. A lo que renuncia –como renunciaría a semejante propósito la mayoría de supuestos asesinos y suicidas más o menos normales–, después de escuchar la historia de un gran amor de un actor que perdió a su esposa. Beatriz Ambriz, Estela Flores Magón, Alejandro Aguirre y Gabriel Moreno, pueden llegar con el tiempo a ser intérpretes de mérito, siempre que tengan la paciencia y sobre todo la modestia de iniciarse por los primeros escalones de la carrera, es decir por breves papeles, en lugar de pensar que han de presentarse de inmediato al público en primeras figuras.

Lo mismo sucede con Fanny Otcott, anécdota de una gran actriz envejecida a quien se presenta un antiguo enamorado, que quiso ser actor y sólo mereció la burla de sus compañeros y de la misma Fanny, pero que ha llegado a ser un obispo. He aquí una obrita en un solo acto cuyo único pretexto para subir al escenario es dar oportunidad de lucimiento a una gran actriz. Lo que desde luego, Estela Flores Magón no es. Ni Alejandro Aguirre, que hace de obispo, tampoco. En cuanto a las lecturas de Los idus de marzo Elsa Colmenares resulta una pésima lectora. Además, ¿para qué ponen música precisamente cuando la señorita Colmenares se pone a leer? Como si lo hicieran a propósito para que no la oyeran. Tampoco Juan G. Berthier es un gran lector, pero, por lo menos lo oíamos.

De este ejemplo, que se repite con no poca frecuencia, se llega a una sola conclusión: menos grupos, menos improvisados, y más mucho más... dedicación a la profesión, al aprendizaje de lo que debe ser un intérprete.