FICHA TÉCNICA



Título obra La vida es sueño

Autoría Pedro Calderón de la Barca

Dirección Hugo Galarza

Elenco María Esther Lara, Víctor López, Salvador Delgado, Juan Cobos, Gabriela Zamudia, Enrique Medina, Ismael Rivas

Grupos y compañías Compañía Titular del Colegio de Bachilleres

Notas de grupos y compañías Hugo Galarza / fundador del Taller de Teatro del Colegio de Bachilleres

Espacios teatrales Teatro de la Ciudad Universitaria

Notas El Teatro de la Ciudad Universitaria es el actual Teatro Carlos Lazo de la UNAM

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. La vida es sueño” en El Día, 25 marzo 1981, p. 28




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

La vida es sueño en el Colegio de Bachilleres

Malkah Rabell

Interpretado por la Compañía Titular del Colegio de Bachilleres el gran drama que se considera como la obra maestra del máximo dramaturgo barroco español del siglo XVII, Don Pedro Calderón de la Barca, La vida es sueño se presenta actualmente en el Teatro de la Ciudad Universitaria anexa a la Facultad de Arquitectura. Dudo si muchos recuerdan esta obra tan discutida y compleja del teatro moderno, y para refrescar la memoria, hagamos un breve resumen de su contenido. Se trata de un joven príncipe polaco, Segismundo, a quien el sabio rey, su padre, tiene encarcelado en una torre, porque le han predicho que su hijo llegará a ser un tirano muy cruel. Pero antes de morir, el viejo rey quiere hacer una prueba y permitir que Segismundo sea soberano un día. Libre de pronto de sus cadenas, el príncipe revele tanta ferocidad que apenas ha llegado la noche y se duerme, lo llevan de vuelta a su prisión. Al despertar, su guardián, el viejo Clotaldo, le ofrece como verosímil explicación del extraño suceso, de que todo fue un sueño. Y Segismundo termina por creerlo. Pero en el tercer acto ocurre una revolución que arrebata el trono al anciano monarca y libera nuevamente al hijo, volviéndolo a colocar en la cima del Poder. Pero Segismundo, viéndose otra vez amo del reino, decide que pudiendo elegir libremente entre el bien y el mal, se portará con bondad y grandeza de alma. No se venga de su padre, sino que le pide perdón, y restablece el orden. Es la derrota del antiguo Hado. La teología cristiana que permite elegir entre el instinto y la razón con libre albedrío, triunfa. Es la victoria cristiana de la buena voluntad sobre la predicción de los astros. Así este drama, cuyo argumento se considera ha sido tomado de un cuento oriental, se transforma en una típica creación cristiana del monje Calderón de la Barca. Lástima que ese bellísimo poema dramático tiene como lunares unas historias galantes que no vienen al caso, pero que en su época eran obligatorias para adornar el contenido de un drama.

La obra, pese a todas las dificultades de la puesta en escena, y también pese a su falta de interés para un público moderno, tiene su razón especial para subir al escenario: se acaban de cumplir los 300 años desde la muerte de su autor. Mas, montar con los muy jóvenes discípulos del Colegio de Bachilleres drama tan complejo, con diálogos y monólogos en verso, infinitamente largos, es tarea gigantesca. El director universitario y fundador del Taller de Teatro en el Colegio, Hugo Galarza ya tan sólo por el hecho de haber logrado hacerles memorizar sus papeles a sus actores, merece aplausos. El director no emplea en su montaje grandes "masas". Para las escenas colectivas, donde hace falta la soldadesca, la multitud y los numerosos cortesanos, usa una media docena de comparsas, que sin embargo dan la impresión de llenar el foro, porque Galarza los maneja plásticamente con mucha habilidad, y el ojo del espectador más los capta por sus actitudes que por su número. Además esta tendencia de usar pocas figuras para escenas colectivas, se lleva a cabo sobre todo con un concepto simbólico, y se deja el realismo para la pantalla cinematográfica. La producción de La vida es sueño se reduce al vestuario de la época, muy bello y fiel tanto el masculino como el femenino. La escenografía en realidad es inexistente y se atiene al juego de las luces.

En cuanto a los siete actores que interpretan los principales papeles: María Esther Lara, Víctor López, Salvador Delgado, Juan Cobos, Gabriela Zamudia, Enrique Medina e Ismael Rivas, la mayoría de ellos son excesivamente jóvenes para su personajes. Sobre todo Víctor López en el papel del gracioso parece infantil; o bien, Juan Cobos, como Clotaldo el viejo guardián de Segismundo, aun cuando algo mayor, adolece de una falta de claridad de dicción que lo hace molesto para el público; lo mismo pasa con el rey, interpretado por Ismael Rivas. Tampoco Salvador Delgado en la figura de Segismundo, aunque físicamente correcto, no está a la altura de las obligaciones interpretativas de su protagonista.

Mas, tenemos que tomar en consideración que esta Compañía titular no es profesional y se dirige a un público especial. Seguramente ante la actuación de esos jóvenes actores, sus compañeros de colegio y sus familiares deben sentirse muy divertidos y felices. Y según dice el programa de mano: "Con esta puesta en escena de La vida es sueño la compañía cumple con uno de sus objetivos primordiales, promover el valor de la Literatura Universal y la formación de un público teatral mas conocedor y responsable": Lo que logra plenamente!