FICHA TÉCNICA



Título obra Los nacos también lloran

Autoría Luis de Alba

Dirección Luis de Alba

Elenco Luis de Alba

Notas de grupos y compañías Conjunto musical Chiquiti Guau

Espacios teatrales Teatro Principal

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Los nacos también lloran” en El Día, 7 enero 1981, p. 23




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Los nacos también lloran

Malkah Rabell

Empecé profesionalmente mal el año. Fui a ver Los nacos también lloran, en el Teatro Principal por varias razones. En primer término porque en este principio de año no hay aún nada que ver. Los contados espectáculos que no se han ido de vacaciones, ya los he visto casi todos. En segundo término, porque este teatro me queda cerca. Y en último término porque me imaginé que se trataba de una comedia debida a un autor mexicano. ¡Me equivoqué! Ni se trata de una obra teatral, ni de un autor nacional. No hay texto, ni hay comediógrafo. Lo que se presenta en ese teatro donde hace unos años se ofreció La pulquería, de triste recuerdo, es una especie de revista con Luis de Alba como estrella, director y autor. Espectáculo formado por una serie de números musicales y algunos sketches carentes de hilo argumental y de toda unidad. Y los "nacos" sentados en la sala no lloran, sino que se ríen de una lluvia de chistes que sirven como de base para la improvisación de cada una de las breves escenitas. Lamentablemente los chistes no los entendí, y por lo mismo no pude reírme.

¿De dónde viene, y para qué sirve ese título: Los nacos también lloran? En realidad no sirve para nada, nada significa, nada tiene de común con el espectáculo. Se trata simplemente de una imitación del título de una telenovela: Los ricos también lloran. No se puede decir que este espectáculo de Luis de Alba sea del todo malo. Es más bien pobre, increíblemente indigente. Algo así como una carpa, pero sin su gracia popular. Me pregunto por qué entendía siempre los chistes de Cantinflas cuando actuaba en Los Follies, en cambio no entiendo los de Luis de Alba, Desde luego una parte de esta comicidad se refiere a los homosexuales –lo que encanta al público–, en tanto la otra parte va puramente dirigida al sexo, ya sea femenino o masculino. Y si algo me llamó la atención es que las mujeres se reían aún más que los hombres.

Aparte de lo humorístico, había también una "bailarina" –o por lo menos pretendía serlo– que tenía los brazos las piernas tan largos y flacos que parecían serpientes, y con los cuales realizaba 2 o 3 movimientos que constantemente repetía. Ignoro su nombre, como ignoro el nombre de otra señorita que cantaba una canción sentimental. Luego hubo unos sketches más o menos graciosos. Un "naco" que le roba a otro "naco" su cartera mientras, lo abraza para desearle feliz Navidad; un mago que adivina quién es quién en la sala; otro "naco" más que discute con un policía... Y todos estos actos "artísticos" estaban acompañados por la música del conjunto Chiquiti Guau. Pero el respetable público no parecía divertirse mucho con el reparto. Sólo despertaba cuando subía al escenario Luis de Alba: "Gruesísimo, como usted quiere verlo", según anunciaba un volante que servía de programa de mano, y empezaba a lanzar sus cuentos de un humor no menos grueso que su persona.

Y por este espectáculo se cobraba la entrada 100 pesos. Y lo más extraordinario resultaba observar al público formado por gente del pueblo a quienes esos 100 pesos eran seguramente mucho más necesarios para comer o comprar zapatos para sus niños. En cambio cuando diversas organizaciones estatales y culturales tratan de poner al alcance de las clases más desposeídas un teatro gratuito, a veces de buena calidad, vemos con pena y sorpresa que las salas se quedan vacías, como fue el caso cuando se organizó hace unos años la temporada de Teatro Popular con autores mexicanos. A menudo surge la interrogante: ¿Qué es el teatro popular? ¿Qué clase de teatro puede interesar a un público mayoritario? y con mucho dolor hemos de constatar que tal público es más atraído por espectáculos de la naturaleza de este Los nacos también lloran. ¿Seré yo también una naca? Porque a mí si me da ganas de llorar al constatar la atracción que tales representaciones tienen para un público popular.