FICHA TÉCNICA



Título obra Agonía de una rosa

Autoría William Inge

Notas de autoría Federico Steiner / traducción

Dirección Xavier Rojas

Elenco María Teresa Rivas, Felipe Santander, Elda Peralta, Carlos Navarro, Arturo Rossen, Julia Baker, Jaime Cortés

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 27 septiembre 1964, pp. 4 y 8.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO 2

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Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Agonía de una rosa]

Mara Reyes

Agonía de una rosa. Teatro del Granero. Autor, William Inge. Traducción, Federico Steiner. Dirección, Xavier Rojas. Reparto: María Teresa Rivas, Felipe Santander, Elda Peralta, Carlos Navarro, etc.

En Agonía de una rosa encontramos de nuevo ese mundo de desencanto, de realidades defraudadas, de personajes que tratan de escapar a su realidad abrumadora, que el autor nos había presentado en otras de sus obras: Vuelve mi pequeña Shiva, protagonizada por Emperatriz Carvajal en los tiempos del Teatro Caracol, de Bus Stop, que se representó en el teatro Ariel con Ignacio López Tarso y Rosa Elena Durgel a la cabeza, de Picnic, de la que conocimos la versión cinematográfica y otras.

Los personajes de Agonía de una rosa, están trazados con detallismo naturalista, la atmósfera que los envuelve tiene cierta semejanza con algunas obras de Tennessee Williams, sólo que las pasiones prohibidas no se muestran fácilmente; los personajes las esconden como una forma de huir de ellas. Cada quien tiene sus pecados y cada quien, como dice el personaje de Lilia: trata de vivir con ellos lo mejor posible. No obstante se avienen a su verdad no muy dócilmente, destrozándose por dentro.

Mientras la pasión estaba oculta entre Helen y Kenny, madre e hijo, la vida era posible aun cuando dentro de un marco de tensión. Cuando aparece Lilia, la pasión se desnuda, ya no podrán vivir más tiempo juntos disimulando ambos su amor incestuoso.

La otra línea de la anécdota, o sea la relación entre Lilia y Ricky, es paralela a la de Helen y Kenny, no predomina una sobre otra, simplemente en un momento dado se influencian, provocando reacciones simultáneas. Es natural que la ilusión de Lilia se quiebre, ya que Kenny no representa nunca ni un amor verdadero, ni un escape legítimo, sino una huida a su realidad material, simbolizada por Ricky, y a su vez, ella no representa para Kenny otra cosa que una huida a su realidad emocional. Dos fuerzas iguales que se anulan, naciendo de ellas: Para Kenny la conciencia de su pasión por su madre; para Lilia, la realidad de su condición de instrumento de Ricky.

Xavier Rojas maneja este tipo de personajes, un tanto emparentados con aquellos de John Osborn y Shelagh Delaney, con vigor y verdad. Felipe Santander realiza una interpretación llena de matices, su gama es tan extensa como lo exige el número de situaciones por [p. 8] las que atraviesa su personaje.

Cuando huye primero hacia la bebida y se encuentra aún insatisfecho, cuando huye hacia el deseo carnal, del cual queda igualmente insatisfecho, y, en general en todo momento, da a su personaje la actitud que corresponde.

María Teresa Rivas en un papel que es todo interior, sin acción aparente, deja ver el mundo íntimo que la consume y lo vive de tal manera que su figura se agiganta en la escena.

Los esfuerzos de Elda Peralta son infinitos, trata de encontrar el gesto adecuado, pero su actuación es una serie ininterrumpida de búsquedas, sin lograr encontrar el equilibrio. Hay momentos de sinceridad, pero hay otros tan falsos y huecos que no logra convencer.

A Arturo Rossen le falta todavía casi todo; con estudio puede llegar a ser un buen actor juvenil; Carlos Navarro, en su papel que no se presta al lucimiento, desempeña con discreción sus dos escenas. Julia Baker y Jaime Cortés completan el reparto.