FICHA TÉCNICA



Título obra El diablo en el jardín

Autoría Alejandro Licona

Dirección Dante del Castillo

Grupos y compañías Grupo Pretextos

Espacios teatrales Casa del Lago

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Los ángeles de El señor Galíndez y otras hierbas” en El Día, 10 diciembre 1980, p. 21




Título obra El señor Galíndez

Autoría Eduardo Pavlovsky

Dirección Jaime Meza

Espacios teatrales Teatro La Capilla

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Los ángeles de El señor Galíndez y otras hierbas” en El Día, 10 diciembre 1980, p. 21




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Los ángeles de El señor Galíndez y otras hierbas

Malkah Rabell

En el casi olvidado pequeño teatro La Capilla, que hace tiempo construyó en Coyoacán para "selectas minorías" el cronista de la ciudad, Salvador Novo, se instaló una compañía permanente que acaba de estrenar El señor Galíndez de Eduardo Pavlovsky, autor argentino de quien hace algunos años vimos en México La mueca. Tanto esta última como la recién estrenada han sido dirigidas por el mismo director, el joven Jaime Meza. Y si La mueca parece basarse en una película inglesa: Penthouse, El señor Galíndez a su vez nos recuerda la popular serie televisada Los ángeles de Charlie. También el señor Galíndez es un misterioso personaje que suele comunicarse con sus "empleados" por teléfono, sin que nadie supiera quién es ni conociera el menor detalle de su aspecto físico. Aparte de su manía por inspirarse en obras ajenas, Eduardo Pavlovsky tiene una gran habilidad por encontrar elementos de violencia y de morbo para construir sus dramas, que más merecen el calificativo de melodramas, que tienen especial atención para los públicos mayoritarios. Sus "ángeles" más bien parecen demonios o enfermos mentales. También ellos son tres y pertenecen a la policía. A una policía secreta, sin uniforme, que en una casa particular se dedican a torturar a presos a quienes nunca se detuvo y que simplemente han desaparecido, A esos "ángeles" para hacerles la espera de nuevos trabajos más agradables, se les envía, por órdenes superiores y misteriosas, un paquete de dos prostitutas a las cuales dan tormento. ¡Espléndido modo de pasar el rato! Pavlovsky además aúna cierto hermetismo heredado del "teatro del absurdo" con el más crudo realismo. Pero lo que más subleva en semejante "literatura" es que el autor se sirve de la tragedia nacional de su país y de su población para hacer amarillismo.Y no podemos descartar de la memoria la sutil manera que el Teatro Galpón de Uruguay tuvo para presentar la obra de Mario Benedetti, Pedro y el capitán, donde también se trataba de torturas, pero que nunca destrozaban los nervios.

En cambio, el joven director Jaime Meza ha sabido dirigir con ductilidad a sus siete intérpretes, que se mueven por el escenario con seguridad de profesionales. Las escenas de violencia se llevan a cabo hábilmente y el montaje no pierde su ritmo dinámico a lo largo de su duración de dos horas.

El diablo en el jardínLa máxima virtud de esta "farsa musical en un acto de Alejandro Licona" –según reza el programa de mano– es la de pertenecer a un autor nacional que ya tuvo numerosos premios y ha incursionado tanto en el cine como en la televisión. Tal vez si este espectáculo fuera realizado por actores de mayor experiencia, resultaría una comedieta bastante divertida e interesante. Las aventuras de este diablejo borrachín en busca de un alma pecadora se prestan a lo cómico y son recibidas con grandes carcajadas. Se trata de un diablo que en su largo viaje por la tierra sólo encuentra almas inocentes, y una de ellas, la de Teófilo, es incapaz de cometer una auténtica maldad, y menos aún un crimen como se lo exige Satanás para abrirle las puertas del infierno, donde Teófilo trata de dirigirse para escapar de su "santa" esposa. En tanto ésta, con toda su santidad y pureza de solterona Virgen, decidida a quedarse como tal, dedicándose a Dios, sí puede matar. Y a quien manda al otro mundo, es al alma buena de Teófilo, que se empeña en cobrar sus derechos de esposo.¿Quién irá al infierno? ¿Y quién al paraíso? Aquí se detiene la interrogante del autor. Moraleja: más vale un hombre bueno que una mujer santa.

En contra del espectáculo conspira la novatez de los actores del grupo Pretextos, que actualmente se presenta en la Casa del Lago los sábados y los domingos. Se hace difícil elegir entre los 9 actores del reparto quien más se destaca. Ninguno lo hace del todo mal, ni tampoco del todo bien. A su vez se hace difícil juzgar la labor del director, Dante del Castillo. Toda la representación no deja de estar a un nivel de aficionados, y el montaje no logra ocultarlo. Tampoco sabemos por qué la obra se llama "farsa musical". La música nada tiene de extraordinario. Pero las representaciones musicales están en la "onda", y los actores no saben cantar, entonces se ponen play-back. Este diablo en el jardín no se portaría nada peor si no cantaran ni él ni sus compañeros.