FICHA TÉCNICA



Título obra La isla del tesoro

Notas de autoría Robert L. Stevenson / autor de la novela La isla del tesoro

Dirección Luis Torner

Elenco Jorge Roldán, Jorge Gatica, Bolívar Hack, Luis Torner, Carlos Alexandret, Raúl Macías

Grupos y compañías Centro de Experimentación Teatral

Espacios teatrales Teatro El Galeón

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. La isla del tesoro teatro para niños y adolescentes” en El Día, 24 noviembre 1980, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

La isla del tesoro teatro para niños y adolescentes

Malkah Rabell

El teatro infantil, aún menos el teatro para adolescentes, no han sido en este 1980, muy abundantes en el DF. Y el esfuerzo que en este campo realizó el Centro de Experimentación Teatral del INBA al montar la dramatización de la famosa novela del escritor escocés –nacido en 1850 y fallecido en 1894–, Robert L. Stevenson; La isla del tesoro, merecía mayor atención de lo que tuvo... o de lo que tiene.

Para quienes en su infancia no tuvieron la suerte de leer la novela, démosle aquí un breve resumen del argumento. La acción se inicia en un pueblito inglés del siglo XVIII. A la posada que dirige la madre del joven Jim Hawkin, llega un viejo marinero, Billy Bones, que espanta a quienes frecuentan el lugar con sus historias de ahorcados, de torturados y de terribles tempestades en el mar. Al ser atacado por unos piratas, sus ex compañeros, muere de un ataque de apoplejía. En un baúl que deja el difunto, el joven Jim encuentra un mapa y un sobre con una carta donde se halla indicado el escondite de un tesoro enterrado en una isla remota. Jim Hawkin interesa en la búsqueda, del tesoro a dos importantes personajes lugareños, el médico Livenstay y el caballero Trelawnay. quienes equipan una goleta y parten en pos del tesoro. Pero entre la tripulación se han introducido unos piratas dirigidos por el cojo. John Silver, "Pata de Palo", a quien tanto le temía Billy Bones, malechores que persiguen la misma finalidad que los amigos de Jim. Al llegar a la isla estalla la lucha entre ambos bandos, los "honestos" y los "malos". Y como es de suponer, después de numerosas aventuras, los buenos ganan, encuentran el tesoro y lo dividen entre todos. Y como dice Jim al terminar la novela: "Todos nosotros tuvimos una buena parte del tesoro, y lo usamos sabia o tontamente, de acuerdo con nuestro temperamento". Este libro que en su tiempo ha sido considerado como un importante eslabón en la historia de las novelas de aventuras, no ha perdido su valor en las bibliotecas modernas de literatura infantil y sobre todo para adolescentes.

Desde luego, no deja de ser difícil para una compañía de jóvenes sin mayores posibilidades económicas, hacerle competencia al recuerdo de las famosas películas de piratas y tesoros enterrados que fueron la especialidad de Holliwood de los buenos viejos tiempos, y que a veces, como un pálido reflejo aparecen en la televisión. En el teatro Galeón, bajo la dirección escénica de Luis Torner, La isla del tesoro se presenta varias veces por semana a una hora impropia para niños, como es las siete de la noche. Y entre el público que puede observar la noche cuando asistí al espectáculo, el jueves 20 del presente, los niños no eran muy numerosos. Pero los adultos no dejaban de divertirse, quizá hasta de apasionarse por tantas aventuras, que seguramente les recordaban la época cuando leían éste o semejantes libros en la escuela primaria. El mismo Luis Torner, según afirma en la introducción del programa de mano, aún parece enamorado de esas sus lecturas de infancia: "Cuando en mi adolescencia –dice– leí La isla del tesoro de Robert Luis Stevenson, me deslumbró la envidiable alternativa que el autor ponía en el destino de un niño que de pronto ve transformada su existencia al involucrarse de manera casual en una aventura de peligro y riqueza". Y creo que fue su entusiasmo por el destino de Jim que lo llevó a poner en escena la dramatización de la novela de Stevenson.

El montaje de Torner no deja de ser modesto, según las posibilidades de su Centro de Experimentación. Tampoco sus actores son intérpretes maduros. En el pintoresco papel de John Silver, –"Pata de Palo", Jorge Roldán crea un carácter llamativo, aunque es uno de esos personajes que hace al actor y no al revés. Jorge Gatica en el papel del Dr. Liversey demuestra una hermosa dicción manejada por una no menos hermosa voz y pone mucha naturalidad, que se encuentra perdido en la isla desde hace cinco años. Bolívar Hack no pudo imponer la necesaria caracterización a un papel que exige un intérprete de mayores recursos (como el mismo Luis Torner). En cuanto a Jim Hawkin –que según el programa interpretan dos actores: Carlos Alexandret y Raúl Macias, sin que supiéramos a quien le tocó el turno el jueves 20– no logró tener la importancia de protagonista que le da el autor de la novela, ya que es él quien cuenta en el libro sus aventuras. Y es él quien en realidad debe mantener el permanente interés del espectador. Lo que no sucede.

La escenografía es ingeniosa y reemplaza por la imaginación las necesidades realistas de la acción. El espectador está dispuesto a dejarse convencer por los pocos elementos que han de dar vida a la isla, a la goleta, a las posadas y todos los demás sitios que menciona el autor.

Niños o adolescentes no han de perderse esta representación. Si han leído el libro, para rememorarlo. Y si no lo han leído, para entrar en contacto con una valiosa obra de la literatura universal.