FICHA TÉCNICA



Título obra Canto verde

Notas de autoría Olivia de Montelongo /autora del poema

Dirección Sebastián Verti

Elenco Ricardo Cortés, Lola Cortés (niña)

Música Armando Vázquez

Espacios teatrales La Capilla del Instituto Cultural Helénico

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Dos representaciones en el Instituto Cultural Helénico” en El Día, 29 octubre 1980, p. 24




Título obra Yo contigo, tú conmigo

Autoría Nacho Méndez

Dirección Marcel Dávila

Elenco Nacho Méndez, Nando Estevane, Patricia Ancira

Música Nacho Méndez

Espacios teatrales Instituto Cultural Helénico

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Dos representaciones en el Instituto Cultural Helénico” en El Día, 29 octubre 1980, p. 24




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Dos representaciones en el Instituto Cultural Helénico

Malkah Rabell

Siempre he creído –con toda sinceridad– que se puede ser crítico de teatro sin entender en lo más mínimo los misterios del "rock". Pues bien, admito que me he equivocado: al asistir al estreno de Yo contigo, tú conmigo, de Nacho Méndez a quien pertenecen canciones y libreto, en el teatro del Instituto Cultural Helénico, me di cuenta de que si no hablo de "rock", ¿de qué hablo? Me imagino que el libreto, si no contamos con la letra de las numerosas canciones, debe ocupar unas dos páginas. El argumento consiste en la muy "original" historia de dos amigos, Paco y Toño –especie de Starsky and Hutch pero en el campo musical–, el primero ingenuo, bondadoso, y con una mala suerte pavorosa tanto en el amor como en la carrera. El segundo, Toño, perseguido por las muchachas y por el éxito. Empiezan como los Beatles, en grupo. Luego, siguen su camino como pareja de cantantes y músicos, para terminar separados, cada uno con su propia estrella. Toño, el ambicioso y egoísta, va siempre más arriba: en tanto Paco, ha de buscar su pan cotidiano en los cabaretuchos más humildes. Pero no pueden vivir ni crear uno sin el otro, y la muchacha, Laura, que los ha cautivado a los dos, entiende que más vale alejarse de ambos para que continúen: "yo contigo, y tú conmigo".

Las canciones son bonitas. Nacho Méndez en el papel de Paco da señales de comicidad innata. La inocencia parece hacer parte de su personalidad y tal vez en un papel con mayores posibilidades podría lucirse como actor. En el presente caso, tanto Nacho Méndez como Nando Estevane en el papel del amigo suertudo, son sobre todo cantantes. En cuanto al texto, parece improvisado sobre la marcha. y a menudo se antoja que los actores ignoran sus papeles. Patricia Ancira, como Laura, es muy bonita, y hace lo que puede –en otros papeles ha demostrado que puede mucho– con su pálido personaje.

La dirección se debe a Marcel Dávila. Pero en realidad no hay nada que dirigir.

La otra representación que se ofrece en el Instituto Cultural Helénico, está en capilla, los domingos a mediodía bajo los auspicios del Consejo Nacional de Turismo, es Canto Verde, espectáculo basado en un poema de Olivia de Montelongo y música de Armando Vázquez. La sola vista de la Capilla del Instituto, con sus cuadros originales de Murillo, ya vale la pena de hacer un viaje hasta el número 1500 de la Av. Revolución. En cuanto a la obra poética de Olivia de Montelongo, aunque nos ofrece un cuento infantil, el encuentro de una niña huérfana que aún ignora la pérdida de su padre, y de un grillo al borde de un arroyo, no es un espectáculo para niños. Estos se encuentran por completo desamparados ante el lenguaje difícil de los protagonistas. Ni siquiera un público sencillo y sin pretensiones puede seguir el diálogo de la niña con su compañero. Lenguaje que no deja de ser algo artificial y cursi. No es nada fácil para un actor del sexo masculino manejar una fraseología tan rebuscada y sentimental. Y Ricardo Cortés, que el papel del insecto recurrió a la danza para imitar los movimientos de ese cantor de la tierra y del pasto, tuvo que hacer no pocos esfuerzos para no caer en la cursilería. En cambio la niña, interpretada por una deliciosa actricilla de unos ocho años, Lolita Cortés, no tuvo que enfrentar las mismas dificultades. Lo cursi está más admisible en un niño que en un adulto. Además, la autora tuvo la precaución de poner en boca de su infantil protagonista unas constantes preguntas acerca del hermetismo de las palabras que maneja su compañero: ¿Qué es Dios? ¿Qué es la muerte? ¿Qué es la poesía? Sin contar todas las demás palabras altisonantes que los poetas modernos, más atraídos por la sencillez, y más dispuestos a usar palabras fáciles para ideas difíciles, ya no emplean. Mas, ese Canto verde, cursi o no, logró arrancarnos no pocas lágrimas.

El mayor valor de este espectáculo residía sin duda en la interpretación de Ricardo y Lolita Cortés. Al primero lo conozco desde muchos años como un excelente actor, pero nunca le conocía dotes de bailarín. Los movimientos coreográficos (debido a Constanza Hool) de su personaje más bien pertenecen a la danza clásica y no son fáciles de ejecutar. Hacían parte de esa figura zoológica y le daban más vida y misterio. En cuanto a la niña, me parece la Revelación del teatro infantil del presente año. Rara vez se presentan niños que sepan representar con semejante naturalidad. con tanto dramatismo y sentimiento interior, subjetivo. Esta niña, que también reemplaza algunas veces por semana a Anita la huérfana es probablemente la mejor actriz infantil que he visto en los últimos diez años. Los dirigió Sebastian Verti.

Pueden llevar a sus niños, si éstos ya tienen más de 10 años. Pero creo que los padres, y sobre todo las madres, llorarán con más facilidad que sus hijos.