FICHA TÉCNICA



Título obra Que digan que estoy dormido

Autoría Gabriela Oliva de Alba y Ernesto Bañuelos

Dirección Gabriela Oliva de Alba y Ernesto Bañuelos

Elenco Gabriela Oliva de Alba y Ernesto Bañuelos

Música Luis Rivero / canciones

Espacios teatrales Centro Universitario de Teatro

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Un espectáculo sobre la ciudad de México” en El Día, 1 octubre 1980, p. 25




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Un espectáculo sobre la ciudad de México

Malkah Rabell

La ciudad de México se ha vuelto la heroína de múltiples manifestaciones artísticas. Una heroína por cierto bastante maltratada. El folclore y el arte que no se han creado –los que existen son relativamente reducidos– en torno de ella cuando era una agradable ciudad de provincia con medio millón de habitantes, o cuando la marquesa de Calderón de la Barca describía su vida cotidiana, lo hacen ahora músicos, escritores, pintores, poetas, ensayistas y articulistas. Ahora, cuando la habitan unos 13 millones de seres humanos, y se la considera la urbe más poblada y más ruidosa del mundo, ya no es sólo Cantinflas y Emilio Carballido que le rinden homenaje. Lo hacen en canciones, cuadros, poemas, obras de teatro, novelas y relatos, los creadores de géneros más diversos. ¿Quién no ha metido la cuchara en este tema? Canta los Sábados del DF Chava Flores, le dedica una exposición titulada: Réquiem por una ciudad, Fanny Rabell, y en el CUT, Centro Universitario de Teatro, dos jóvenes realizadores Gabriela Oliva de Alva y Ernesto Bañuelos, en plan de autores, intérpretes y directores de escena, presentan un espectáculo sobre la ciudad de México, bajo el título: Que digan que estoy dormido. Lamentablemente todas estas manifestaciones artísticas tienen por lo general un carácter negativo, en lo que a nuestra ciudad se refiere, son como un grito de enojo, de ira, de protesta, de dolor y tristeza. El smog, el ruido, las catástrofes diarias, los accidentes de tránsito, son sus temas. O como dice el programa de mano del CUT: "Los que vivimos en la ciudad de México en raras ocasiones sentimos cariño por ella. La mayoría de las veces la insultamos como si se tratara de una persona que nos tiene hartos y de la cual no nos podemos librar".

Así que podemos decir que el DF no sólo es la ciudad más poblada y la más ruidosa del mundo. Es también la más odiada del mundo por sus habitantes. Lo que no deja de ser extraño. Los capitalinos del mundo entero aman a su ciudad y se sienten orgullosos de pertenecer a ella. ¿Qué parisino –por más pobre que sea– no ama hasta el sacrificio y la entrega de la vida a su París? La canción: "París je t'aime, je t'aime..." es en cierto modo su segundo himno nacional. Uno de los tangos más famosos: es una declaración de amor a Buenos Aires: "Mi Buenos Aires querido..." Y me imagino que cada capital del inundo tiene sus poetas ' populares que la han cantado con pasión. Cada ciudad de la República Mexicana tiene su canción: desde "Ay, Jalisco no te rajes", hasta "Acapulqueña linda, acapulqueña, ..." Falta la del DF Una canción de amor, de pasión al DF. Porque, como dice Cantinflas: "Los capitalinos tenemos ángel".

Y en este espectáculo sobre la ciudad de México, Gabriela y Ernesto tienen el buen tino de señalar algunos de sus grandes defectos, pero también algunas de sus grandes virtudes. Gritan su furia, su miedo, su angustia ante una ciudad que se va deshumanizando, pero también gritan su amor a esta ciudad que "De noche cuando regresas a la ciudad de México por la carretera a Cuernavaca, descubres detrás de las montañas un resplendor y al dar vuelta en una curva está ahí, enorme, sin poder abarcarla con una sola mirada, la ciudad de México". Y he aquí lo que nos presentan Gabriela y Ernesto: "La ciudad de México, con sus pequeñas anécdotas, con algunos de sus personajes, la ciudad con sus leyendas, y entre ellas la famosa de la niña Gerelac, asesinada violentamente. Hecho sangriento, rumor urbano, gran guiñol para diversión de todos..."

Un espectáculo sobre la ciudad ce México podría durar 10 horas, 20 horas. Podría no terminar nunca. Gabriela y Ernesto le dieron una hora de duración. Desde luego no pudieron agotar el tema. Es inagotable. Pero hallaron el modo de reproducir su espíritu. Un espíritu algo irónico, que de todo hace relajo: de la planeación familiar, de los ejes viales, de los personajes callejeros, del traga-fuego, de los maestros y de su lucha por el aumento de salario, de ciertas irresponsabilidades... etcétera. No puedo recordar todo. Tal vez fuera bueno volver a verla otra vez. Pero esta representación reducida a dos voces deja un sabor a tristeza y alegría a la vez. Uno se pregunta, por ejemplo, ¿por qué el texto no ofrece un solo poema sobre la ciudad? ¿No pudieron encontrar el poema adecuado? ¿O no lo buscaron? En cambio usaron como leit-motiv esa canción a la que dio vida y voz Jorge Negrete: "México lindo y querido, me muero lejos de ti..." ¿Acaso es una canción sobre el D. F.? ¿No se trata de México-país, México-totalidad? Las canciones de Luis Rivero son muy agradables. Y es agradable todo el espectáculo hecho con dinamismo y bríos, sin que el espectador quede abandonado a sí mismo ni un minuto.

En cuanto a Gabriela y Ernesto, como intérpretes, como actores, los dos únicos intérpretes del espectáculo que hacían una multitud de personajes, se entregaron a su trabajo con ímpetu, con entusiasmo y mucha profesionalidad. ¡Sí!, debe amarse mucho el arte dramático, el escenario, para salir al foro con un brazo enyesado, como lo hizo Gabriela. Al principio el público lo tomó como un detalle del montaje, como un truco para impresionar a los espectadores. Mas, este "truco" era por desgracia auténtico.