FICHA TÉCNICA



Título obra El hombre de la mancha

Autoría Dale Wasserman

Dirección Óscar Ledesma

Elenco Enrique Álvarez Félix, Mónica Miguel, Roberto Antúnez, Alberto Hamin, Fernando Larrañaga, Salvador Quiroz

Escenografía Howard Bay

Música Mitch Leigh

Notas de Música Eugenio Castillo / director concertador

Espacios teatrales Teatro de los Insurgentes

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. El hombre de la mancha” en El Día, 20 agosto 1980, p. 21




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

El hombre de la Mancha

Malkah Rabell

Hace algo más de una década, en 1969, la obra musical de Dale Wasserman: El hombre de la Mancha, se estrenó en México en el teatro Manolo Fábregas bajo la dirección del propio Fábregas y con Claudio Brook en el papel protagónico. despertando el entusiasmo de público y crítica, los que llegaron a considerar a ese "hombre de la Mancha" como uno de los mejores textos en su género. Aquella temporada terminó en julio del mismo año. después de seis meses de sala llena, y no la volvieron a montar hasta la fecha, cuando se presenta en el teatro Insurgentes con un nuevo Cervantes-Quijote: Enrique Álvarez Félix. Este reestreno no dejó de despertar inquietudes y polémicas desfavorables para el actual actor central aun antes de que se alzara el telón (aunque el nuevo espectáculo carece de telón). Mas, los comentarios de unos en el sentido de que a Enrique Álvarez Félix le falta figura, y las sospechas de otros de que a ese mismo intérprete le falta talento para semejante difícil personaje, se encontraron desmentidos la noche del estreno. Álvarez Félix, aunque no muy dotado para el canto, ni tampoco muy apropiado físicamente para la figura cervantina, en cambio sometido a una estupenda caracterización, bajo la dirección de Óscar Ledesma, llevó adelante al personaje con mucha dignidad. Parece como si el actor se cansara de ser eternamente el galán de amores fallidos o triunfantes, y quisiera por fin demostrar que también puede ser intérprete de carácter, el más difícil de los géneros teatrales.

El espectáculo en su totalidad se diferencia poco de aque otro presentado hace diez años. Ambos basados en la puesta en escena norteamericana, tienen igual escenografía según diseño original de Howard Bay para el teatro ANTA de la Plaza Washington de Nueva York. Pero realizada la primera por Julio Prieto si no mal recuerdo se me hizo más impactante que la presente mazmorra colectiva cuyo único enlace con el mundo exterior es una escalera que fatalmente se retira.

En este espectáculo que entreteje la vida de Cervantes con los avatares de su héroe máximo, Don Quijote, la atmósfera de locura más positiva que cualquier sentido común, creada por Dale Wasserman, no se aleja demasiado de su original. Que Cervantes haya sido arrestado por la Inquisición es un hecho, aunque las opiniones son diversas acerca de la culpa que se le atribuía. Según unos fue arrestado por deudas, según otros por las ideas explayadas en sus escritos. Y si nunca ha interpretado escenas de su novela: Don Quijote ante los presos de su celda, pudo habérselas contado durante las largas noches de desvelo o en los no menos largos días de inactividad y angustiosa espera del juicio. Mas; ¡qué importa! si la mayoría de los episodios dramáticos, dramatizados para el espectáculo, son recogidos de las páginas de su obra novelesca.

Bajo la dirección de Oscar Ledesma, 23 actores actúan con muchos bríos, intervienen constantemente en la coreografía que es más danza "actuada" que baile, y sobre todo cantan, destacándose la hermosa voz de Mónica Miguel, espléndida actriz, aunque algo pesada para el papel de Dulcinea. Igualmente bellas son las voces de Roberto Antúnez en el papel de Sancho Panza, y la de Alberto Hamin en la interpretación del sacerdote. Fernando Larrañaga y Salvador Quiroz, ambos en múltiples papeles son excelentes actores, aunque sus voces no poseen la sonoridad de Hamin y Antúnez. Y en cuanto a Larrañaga se lo anuncia como substituto del papel de Cervantes-Quijote.

Empero, lo que más atrae en esta obra a la cual no podemos llamar "comedia" musical porque su texto mucho más se antoja un drama que una pieza risueña, es su bella música de Mitch Leigh que el público del estreno calurosamente aplaudió bajo la batuta de Eugenio Castillo al frente de una orquesta integrada por maestros de la Unión Filarmónica. Música que los espectadores seguían tarareando a la salida del teatro.