FICHA TÉCNICA



Título obra Las amargas lágrimas de Petra Von Kant

Autoría Rainer Werner Fassbinder

Dirección Nancy Cárdenas

Elenco Beatriz Sheridan, Vera Larrosa, Nerima Ferrer, Nancy Cárdenas

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Las amargas lágrimas de Petra Von Kant” en El Día, 26 mayo 1980, p. 19




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Las amargas lágrimas de Petra Von Kant

Malkah Rabell

Decididamente, Nancy Cárdenas se va especializando en el tema de la homosexualidad, en el cual se inició con Los chicos de la banda, lo siguió Claudine en la escuela, y actualmente en el teatro Granero, estrena la obra de Rainer Werner Fassbinder, el célebre cineasta: Las amargas lágrimas de Petra Von Kant, si además tomamos en consideración que igual tema ocupa el escenario del Teatro de la Universidad con Y sin embargo se mueve, se me hace excesivo el interés que se presta a un problema que si bien es importante en todas las sociedades del mundo, no es el único. Aunque la directora asegura en el programa de mano: "una relación homosexual torturada no es lo que le interesa al autor, sino mostrar la imposibilidad de conservar el amor cuando se transforma en un juego de poder", sería realmente estupendo si éste fuera el rasgo primordial del drama. Pero personalmente no pude observar tal tendencia. Más bien me parece que el dramaturgo quiso estudiar hasta qué extremos de pasión puede llegar el amor lesbiano.

Por otra parte, el texto a veces se perdía bastante, por más que las intérpretes hablaban con muda claridad. Las seis actrices del reparto, sobre todo en el transcurso del primer acto, se movían tanto, pasando constantemente de una silla a otra, y de ésta a la cama, y de la cama a un sofá, que terminé por sentirme mareada. Pero, ¿era realmente necesario este permanente movimiento escénico que pretendía dar dinamismo a la acción? Tampoco era necesario, se me hace, esa gesticulación mecanizada, como si fuera una neo bio-mecánica, que recordaba con exceso el montaje de Los exiliados.

En cuanto a esa espléndida actriz dramática, Beatriz Sheridan, en el papel de Petra Von Kant, en el primer acto, cuando aún nada había sucedido que provocara sus ulteriores "amargas lágrimas", cuando aún resultaba un ser normal y corriente, una creadora de modas, que por segunda vez se divorciaba y así recuperaba su libertad de mujer independiente, no entiendo para qué necesitaba hablar con voz de premonición y mirar en su derredor con aire de misterio. Por fortuna, en el segundo acto, cuando la abandona la bella e inconsciente Karin Thin, una jovencita para la cual el amor lesbiano sólo significa intereses creados, fama y dinero, y después de engañar a Petra con amantes del sexo opuesto, vuelve encantada con su marido; pues en este segundo acto, Beatriz Sheridan recupera toda su fuerza trágica, El cuadro, cuando destrozada por el abandono de Karin, vanamente espera su llamada telefónica, y cada vez que el teléfono suena se lanza sobre el aparato con una renovada ilusión, y al quedar decepcionada es sacudida por el llanto y por el odio contra el extraño que en el otro extremo del hilo, osó ocupar el lugar de la voz amada, de la voz acechada, esta escena encuentra en ella a la gran actriz. Y no deja de serlo a todo lo largo de ese segundo acto, cuando todo en ella se anula, se destroza: su maternidad, su interés por la vida, su relación de hija hacia la madre, todo le sobra, todo le resulta un lastre que quisiera destrozar, para sólo guardar el intenso fuego de su pasión destructiva. Un acto desagradable, y un personaje poco atractivo, que no obstante nos apasiona por los intensos matices que sabe darle la interpretación de Beatriz Sheridan.

Vera Larrosa en el papel de Karin, así como Nerima Ferrer en el de una amiga de la protagonista, siguen el mismo sistema de emplear voces misteriosas e insinuantes para decir cualquier cosa. Vera Larrosa, joven y bonita, era muy apropiada pera su personaje, pero usaba con exceso un juego de piernas desnudas y pies descalzos que venía directamente de Lástima que sea puta.

La sorpresa de la noche fue Nancy Cárdenas como actriz, en un papel mudo, la ayudante de Petra, que probablemente siente por ésta un amor secreto y presencia su relación con la casquivana Karin, con un silencioso dolor. La alta figura de Nancy Cárdenas, ataviada con un largo vestido negro, que va deslizando por la circular escena del Granero, como una sombra, no deja de ser muy sugestiva.

Mas, el escenario del Granero, ausente toda escenografía apropiada y con unos muebles colocados de manera caótica, resultaba un cambio muy poco sugestivo.