FICHA TÉCNICA



Título obra Y sin embargo se mueve

Autoría José Antonio Alcaraz

Dirección José Antonio Alcaraz

Productores Teatro de la Universidad

Notas En corchetes, errata corregida por la autora

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Y sin embargo se mueve” en El Día, 5 mayo 1980, p. 21




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Y sin embargo se mueve... en la UNAM

Malkah Rabell

Hasta la actualidad los padres de familia temían que sus hijos al entrar en la UNAM se contagiaran del comunismo, trotskismo, nueva izquierda, o cualquier otro extremismo político. A partir de 1980, tendrán que temerle a un flamante "peligro": que sus hijos en la UNAM empiecen a encontrarle toda clase de bellezas... y de convenencias... al homosexualismo. Y después de Claudine en la escuela que fue un canto al lesbianismo, el teatro de la Universidad nos presenta el espectáculo de José Antonio Alcaraz: Y sin embargo se mueve(n), es un canto al homosexualismo. Y como José Antonio Alcaraz tiene la valentía de defender su arte, su vida, sus ideas y la idiosincrasia de sus compañeros de ruta, lo que me parece muy digno, por lo menos que me permita –sin indignarse, como suele hacer cada vez que ha de enfrentar a quienes no lo aplauden con 100 por ciento de admiración– que también yo defienda, con un mínimo de valentía, mis propios gustos.

Y he de decir en primer término que que nada tengo contra el amor [homo]sexual. Cada ser humano tiene el derecho de hacer con su vida lo que le plazca, o lo que la naturaleza le impone. El homosexualismo ha conquistado en las últimas décadas el derecho a la existencia en la mayoría de los países civilizados. Yo misma pertenezco a un pueblo perseguido, por lo tanto todo lo que es persecución me resulta odioso. Me hubiera atraído sobremanera una representación que fuera demostrativa del drama de esta parte de la humanidad. Pero se trata de tina sátira, y no contra los enemigos, sino [a] quienes se pretende defender. Por cierto alguna que otra escena trata de mostrar su drama humano ante una sociedad adversa, como la secuencia cuando se mantiene preso a un joven actor acusado de no se sabe qué crimen, pero a quien unas voces misteriosas constantemente echan en cara su conducta sexual, como si ésta fuera la auténtica acusación, escena que termina con la canción: Así soy yo. Hermosa canción muy bien interpretada por un excelente actor cuyo nombre siento desconocer (¿será Homero Wimer?) y no puedo encontrarlo entre la multitud de nombres del programa.

Pero, he aquí lo que no logro entender ni admitir en este espectáculo. Para defender una determinada conducta humana, el director y responsable de éste,[José] Antonio Alcaraz y todo su equipo, eligieron presentarlo de la misma manera como lo hacen todos los teatros comerciales: provocando la risa y la burla ante las "locas", y los travestistas. Nunca he logrado siquiera sonreírme ante las exageraciones homosexuales que tantos teatros explotan para provocar la risa y llenar la sala. ¿En qué se diferencia la presentación de un grupo de actores universitarios vestidos de trajes de baño femeninos, con tacones altos, medias plateadas y pelucas de vistosos colores, moviendo ridículamente las caderas, de los teatros y clubes de medianoche? Tampoco logré reírme durante todo el transcurso de... Y sin embargo se mueve... ¿Fue por falta de sentido de humor? Puede ser. Pero tal vez también por un excesivo sentido de humor. Puede ser. Pero tal vez también por un excesivo sentido de la dignidad humana.

Trato de explicarme las razones que han movido a los creadores de este espectáculo a recurrir a la carcajada tradicional, para defender una causa que les es propia. ¿Por qué? Tal vez porque como hacen muchos pueblos perseguidos y mucha gente marginada, consideraron que la auto-burla es la mejor manera de defenderse, la actitud más justa para demostrar que no tienen complejo de inferioridad, que carecen de un talón de Aquiles. Hay también en la representación muy buenos momentos. La música es bella, las danzas graciosas. Pero especialmente interesantes, y a veces conmovedoras, resultan las lecturas que cada actor hace de su "confesión", en la cual explica las razones, que lo han hecho participar en el espectáculo. Estas lecturas podrían haber llegado mucho más lejos. Pero parecía como si de todos modos ninguno de ellos quisiera descubrir el trasfondo del alma, y hablara de una comedia teatral, en lugar de referirse a esa "comedia" que puede ser la vida entera. En estos episodios de lectura hubiera sido fácil emocionar. Lo que sólo se lograba en breves y fugaces instantes. De inmediato volvía la risa, que llegaba a la carcajada, en una sala repleta hasta los topes, con mucha gente de pie, y otros sentados en sillas agregadas.

Y uno se pregunta: ¿Sin su comicidad, sin su música y sin su coreografía, el espectáculo también habría contado con tanto público y con tanto éxito? Porque, quiérase o no, el público, más que por razones de solidaridad humana, agota cada noche las localidades para divertirse.