FICHA TÉCNICA



Título obra Juegos extraños

Autoría Rosario Coss

Dirección Arturo Albo

Elenco Luis Couturier, Roger Oropeza, Luis Mercado, Teté Avellán, José A. Díaz

Notas Lectura auspiciada por la Unión de Críticos y Cronistas de Teatro

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Juegos extraños, lectura en la UCCT” en El Día, 9 abril 1980, p. 21




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Juegos extraños, lectura en la UCCT

Malkah Rabell

Muy joven dramaturga, Rosario Coss, originaria de Puebla, donde cursó la carrera de teatro en la Escuela Teatral del INBA, ya tiene varias obras que han subido al escenario profesional. Entre éstas figuran: Rehilete mexicano, El Tata, No entramos donde quiera, y sobre todo: Profana, que obtuvo cinco premios en el Festival de Otoño del INBA en 1974, y con algunas adaptaciones, que probablemente no hicieron muy feliz a la autora, fue presentada en el teatro Principal comercialmente bajo el título de Los pepenadores, permaneciendo en cartelera hasta las 300 funciones. La misma suerte corrió su otra obra: Las lavanderas, que se presenta actualmente en la sala Fru-Fru.

Mas, como toda auténtica artista, Rosario Coss ambiciona otra clase de aceptaciones. Y este lunes, 7 del presente, ofreció bajo los auspicios de la Unión de Críticos y Cronistas de Teatro, la lectura de otra de sus obras: Juegos extraños. Lectura que realizaron bajo la dirección de Arturo Albo, cinco actores: Luis Couturier –intérprete profesional muy conocido–, Roger Oropeza, Luis Mercado, Teté Avellán y José A. Díaz, quienes de manera competente, con dicciones claras y perfectas matizaciones, mantuvieron suspensos al público durante toda la lectura.

Obra muy hábilmente estructurada, Juegos extraños nos introduce en el enfrentamiento de tres seres humanos que se encuentran por azar bajo el mismo techo. Tres seres que poco a poco nos van descubriendo sus específicas características. De esos tres personajes uno es el punto misterioso, un muchacho que por su conformación moral puede ser un adolescente, ya que es entre los adolescentes donde más se dan esos casos de "duendecillos" que se creen con el derecho de introducirse en la intimidad de unas vidas humanas para –según creen– ir transformándolas de acuerdo a sus propios convencimientos éticos, y sobre todo de acuerdo a sus propias fantasías. Puede también, ese joven Lorenzo ser un loco, un asesino, un moralista, o un ser sobrenatural. Cuanto más misterio impone su presencia, tanto más interés la de la obra. En cuanto a los otros dos, a punto de morir, admiten que todo lo que hemos sabido acerca de ellos eran mentiras, ni Alfredo era tan malo, ni Abraham era tan bueno. La mitomanía es uno de los rasgos más habituales en el ser humano cuando se halla en un ambiente donde los demás lo desconocen. La autora da vida propia a cada uno de sus personajes. Los diseña con mucha agilidad y rasgos de carácter convincentes. Cada uno de ellos es muy distinto, y hasta el papel episódico de la portera, Virginia, que parece introducido en la pieza principalmente como elemento aglutinante, no deja de ser un personaje con características peculiares. Esta situación nada común, basa su acción en diálogos y parlamentos ágiles, fluidos, cambiantes y constantemente sorprendentes, que mantienen al público e interesado todo el tiempo.

Tal vez ciertos rasgos, ciertos elementos, no sean muy "refinados" y son los que pueden en un momento dado ser usados para la comercialización de la obra, como el striptease en el primer acto, o la insistencia en el carácter homosexual de uno de los personajes. Consciente o inconscientemente la autora parece tener una inclinación para introducir una clase de elementos algo "gruesos" que gustan a ciertos públicos mayoritarios. Pero depende del director que esta clase de detalles vayan refinándose hasta casi desaparecer, quedándose en el escenario lo estrictamente necesario para el argumento. Hasta ciertas expresiones demasiado obvias pueden ser cambiadas por un director hábil. Y Arturo Albo me parece serlo.

Pues, he aquí una nueva autora que aparece en el ambiente de nuestra dramaturgia nacional, una autora de la cual se puede esperar mucho, siempre que controle algunas de sus debilidades. ¡Bienvenida!