FICHA TÉCNICA



Título obra Contigo pan y cebolla

Autoría Manuel Eduardo Gorostiza

Dirección Gerardo Castillo

Elenco Gloria Faz, Raúl Morantes, Nancy Murillo, Gerardo Castillo

Grupos y compañías Compañía de Teatro de la Escuela de Arte Dramático del Instituto de Artes, Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL)

Espacios teatrales Teatro Julio Jiménez Rueda

Eventos Tercera Muestra Nacional de Teatro de Provincia en Mëxico

Referencia Malkah Rabell, “Se alza el telón. Lo mejor de provincia en México: Contigo pan y cebolla” en El Día, 28 abril 1980, p. 21




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

El Día

Columna Se alza el telón

Lo mejor de provincia en México: Contigo pan y cebolla

Malkah Rabell

Nuevamente vuelve el INBA a presentar su Muestra Nacional de Teatro de Provincia en México, ya la tercera, que ha seleccionado 11 grupos que se presentan en el teatro Jiménez Rueda desde el viernes 25 del presente hasta el 7 de mayo.

Estrenó la temporada la Compañía de Teatro de la Escuela de Arte Dramático del Instituto de Artes, Universidad Autónoma de Nuevo León, que siendo Escuela contó con mucha juventud tanto de parte de sus intérpretes, como de parte de su director escénico, Gerardo Castillo. Esta institución de tan largo nombre, eligió para su presentación una comedia de don Manuel Eduardo Gorostiza: Contigo pan y cebolla. Y el director decidido a transformar la comedia en farsa, empezó ese tono desde el programa de mano, en el cual se empeñó en hacer resaltar la ridiculez no tanto de los personajes como de los actores que han de presentarla.Ya que Gerardo Castillo, con entusiasmo juvenil, no se contentó con la obra original, sino que la desdobló en dos planos: la comedia de los protagonistas, y otra, la de los actores, provistos de los rasgos abultados de su profesión al estilo de la época, 1833, cuando no sé si fue estrenada la comedia, pero sí publicada en Londres. Y fue precisamente aquel año cuando el escritor-dramaturgo y diplomático, a quien se llegó a considerar como uno de los fundadores de la diplomacia mexicana, volvió a la vieja patria que lo vio nacer, México, que abandonó a la edad de cinco años, en 1794, por la de sus padres españoles.

Y así, la comedia transformada en farsa por el abultamiento de los rasgos de todos los personajes, saltó del programa de mano, donde se habla de los ilustres, eximios, distinguidos actores de comedia y tragedia, al escenario donde continuó su vida de tal modo exagerada en sus continuas posturas de muñecos desarticulados, que casi desapareció la gracia de los personajes y la fluidez de los parlamentos. Bien ha dicho Menéndez y Pelayo: "el principal merito de Gorostiza, el que hace que sus comedias en medio de la sencillez casi infantil de su estructura, agraden tanto... está en la viveza y movimiento del diálogo, en la abundancia de sales cómicos, en una continua alegría inocente, bondadosa y comunicativa". Pero el joven director, considerando probablemente que realizaba un montaje muy original, recurrió a un sistema muy utilizado ya, el de imponer a todo el reparto unas posturas tan ridículas y mecánicas, que terminó por caer en la monotonía. Si Gerardo Castillo hubiese manejado este recurso con la medida justa, tal vez hubiese sido válido para subrayar la "sencillez casi infantil de la estructura" y sobre todo para señalar lo anti-natural del sentir de los protagonistas, imbuidos por la lectura de novelas sentimentales de su tiempo, novelas de moda, que cantaban la belleza de la miseria a dos, en un desván o en un sótano: Contigo pan y cebolla.

Asimismo, el breve grupo de actores, no pudo demostrar sus virtudes histriónicas ante tanta sobreactuación impuesta. Gloria Faz y Raúl Morantes, la primera como Doña Matilde, la muchachita convencida de que la felicidad y el amor sólo en la pobreza se encuentran, y el segundo, como el galán sensato que logra demostrar a su amada lo equivocado de sus sueños, dejan ambos adivinar sus capacidades interpretativas: buena voz, dicción y presencia. Nancy Murillo, como la nana, parecía una dama elegante, sobre todo en su última aparición, con su peinado modernísimo y su aspecto excesivamente juvenil. En el papel del padre de Matilde, el simpático hombre de edad, don Pedro, Gerardo Castillo exageró más que nadie la gesticulación.

No obstante, las fallas de ese joven conjunto, agradecemos la oportunidad de asistir a una comedia de Manuel Eduardo Gorostiza, cuyas obras casi nunca se ofrecen en la capital (si no mal recuerdo, hace unos años fue puesta en escena Contigo pan y cebolla en forma de comedia musical). Y también esperamos que dentro de un corto tiempo madurará la capacidad directiva de Gerardo Castillo, que ya demuestra imaginación, hallazgos, e inquietud por renovar, y podrá aprovechar en mayor escala la evidente capacidad de sus intérpretes, que son una buena muestra de lo que puede ofrecer la Escuela de Arte Dramática de Nuevo León.