FICHA TÉCNICA



Título obra Las de Caín

Autoría Serafín Álvarez Quintero y Joaquín Álvarez Álvarez Quintero

Notas de autoría Salvador Novo / adaptación

Dirección Manolo Fábregas

Elenco Óscar Ortiz de Pinedo, Jesús Salinas (Ortega), Carmen Molina, Rafael del Río, Marina Marín, Francisco Muller, Guillermo Herrera, Consuelo Monteagudo, Rosa María Gallardo, Alejandra Meyer, Alicia Bonet, Ethel Carrillo, Roberto Guzmán, Ana Martin, Jorge Fegan, Alfredo Solares, Armando Navarro

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Sala Chopin

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Las de Caín”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 23 febrero 1964, p. 2.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Las de Caín

Mara Reyes

Las de Caín. Sala Chopin. Autores, Hermanos Álvarez Quintero. Adaptación, Salvador Novo. Dirección, Manolo Fábregas. Escenografía, David Antón. Reparto: Óscar Ortiz de Pinedo, Chucho Salinas, Carmen Molina, Rafael del Río, Marina Marín, Francisco Muller, Guillermo Herrera, Consuelo Monteagudo, Rosa María Gallardo, Alejandra Meyer, Alicia Bonet, Ethel Carrillo, Roberto Guzmán, Ana Martín, Jorge Fegan, Alfredo Solares, Armando Navarro.

Sabido es que los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero (1871-1938 y 1873-1944 respectivamente), llenaron toda una época teatral. Fueron ellos quienes volvieron a tomar la tradición del sainete español, y le dieron un tono ligero de gran colorido. Los tipos que aparecen en sus comedias-sainetes son característicos, aunque más idealizados que realistas.

Manolo Fábregas revive una obra de ellos: Las de Caín y la lleva a escena en la única forma que es posible ver hoy este género teatral, o sea rescatando la gracia y el humor de una época en la que la cursilería era una cualidad y lo superficial una satisfacción.

Fábregas subraya, pues, sus características, su acento humorístico y obtiene una representación llena de frescura, en la que lo costumbrista adquiere un sabor de curiosidad histórica.

Pero revivir esta obra no era tarea fácil y Salvador Novo fue el “restaurador” que le dio nueva vida.

Aunque el reparto es numeroso y hubo cabida tanto para actores de oficio bien cimentado como Óscar Ortiz de Pinedo, Carmen Molina y Francisco Muller, para actores que han sobresalido en estos últimos tiempos, como Chucho Salinas (que triunfó recientemente con El huevo) y Rafael del Río, para otros que prometen por sus grandes facultades, como Roberto Guzmán y para otros de nueva horneada como Alicia Bonet, la suma es favorable gracias al director, Manolo Fábregas, quien supo nivelar la escenificación de modo que no hubiera un solo lunar.

Por supuesto, quienes llevan el peso de la comedia son Ortiz de Pinedo, Chucho Salinas y Carmen Molina, amén de las acertadísimas intervenciones de Francisco Muller, Roberto Guzmán y Rafael del Río. Muller no podía haber escogido mejor papel para su reaparición.

Consuelo Monteagudo en una escena muy lucidora despliega todo su ingenio para ganar la risa del público, y Guillermo Herrera hace su trabajo con discreción; ya es tiempo, después de tantos años, de que este joven actor dé más color a sus interpretaciones. Los papeles incidentales están bien cubiertos por Jorge Fegan, Alfredo Solares y Armando Navarro.

Varias son las actrices jóvenes que tratan de obtener el aplauso del público, en esta ocasión sostenidas únicamente por su capacidad histriónica y no por su belleza como suele ocurrir en multitud de comedias. Ellas son Rosa María Gallardo, Marina Marín, Alejandra Meyer, Alicia Bonet, Ana Martin y Ethel Carrillo.

Casi todas deben superar aún sus dificultades de dicción, lo que seguramente lograrán con un poco más de experiencia en las tablas. En cuanto a sus gestos, parecían figuritas con movimiento salidas de un pastel que era el efecto buscado, acoplándose perfectamente al trazo escenográfico.

David Antón con sus decorados consiguió que la escena pareciera una acuarela móvil.