FICHA TÉCNICA



Notas Balance anual del teatro en México en 1963

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. 1963 - II”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 26 enero 1964, pp. 3 y 8.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO 2

imagen facsimilar

imagen facsimilar 2

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

1963-II

Mara Reyes

IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social)

Aun cuando el teatro es sólo una labor apéndice del IMSS que en poco se relaciona con su función primordial, al lanzarse a realizar una tarea de índole cultural –como consecuencia de querer procurar bienestar social y de querer atacar ciertas deficiencias sociales en sus raíces: la impreparación y falta de anhelos espirituales– lo ha hecho sin importarle que la erogación sea excesiva, de ahí que cuando el IMSS monta una obra, sea mucho lo que se exige a sus producciones, pues cuando se cuenta con todos los medios y recursos para ejecutar una obra de arte, es pecado de desperdicio que ésta no se verifique.

Cuatro fueron las escenificaciones del IMSS en el teatro Hidalgo: Romeo y Julieta, Un hombre contra el tiempo, Anfitrión 38 y Madre Valor. Tres las del teatro Xola: Moby Dick, Las troyanas y Fuenteovejuna. En el teatro Tepeyac se escenificó: Los persas.

El IMSS ha establecido en sus centros de bienestar social escuelas en las que se imparten cursos de arte dramático –entre otras materias– y como resultado del trabajo en ellas pudimos ver: La casa de Bernarda Alba, bajo la dirección de José Gelada y un espectáculo con obras breves dirigido por Lya Engel; ambos intentos muestran el gran entusiasmo y adelanto de los jóvenes estudiantes de estos centros educativos.

De las cuatro obras escenificadas en el teatro Hidalgo la que superó con creces a las tres restantes fue Un hombre contra el tiempo, que se realizó bajo la dirección de Seki Sano y la valiosa cooperación de Ignacio López Tarso. Romeo y Julieta debió sus deficiencias fundamentalmente a que los actores principales no dieron la talla: A Jaqueline Andere –que en otras ocasiones ha hecho un trabajo sobresaliente– le quedó grande el papel de Julieta, lo mismo que a Jorge del Campo el deRomeo. De insignificante puede calificarse la escenificación que hiciera Julio Bracho de Anfitrión 38 y por último, para finalizar el año, Madre Valor puso en grave aprieto a Ignacio Retes, que no supo qué hacer con tanta teoría dramática y prefirió echarla en un saco y olvidarse de ella, pero lo peor que hizo fue buscar la ayuda de María Tereza Montoya, quien casi da por tierra con la famosa obra de Brecht. Ella es una actriz insuperable dentro del teatro en el que se formó, pero a pesar de su experiencia y de sus “tablas” no pudo con este género teatral. No obstante esto, el haber escogido una obra de Brecht fue un acierto, ya que es un autor digno de ser dado a conocer y esperamos que para el futuro los errores cometidos sirvan de experiencia y sean subsanados… En verdad mucho hizo el IMSS con escenificar esta obra que no es de ninguna manera platillo fácil de cocinar.

De las obras que se representaron en el Xola, la de mayor repercusión fue la de Las troyanas, que bien pudiera llevarse unos cuantos premios, pues si en el Hidalgo López Tarso se hizo merecedor del premio al mejor actor, el Xola bien podría llevarse el de la primera actriz –con Ofelia Guilmaín y Carmen Montejo en competencia– el de escenografía –que Julio Prieto bien lo merecería– y el de dirección al que José Solé se avoca por derecho. Una actuación relevante fue también la de Beatriz Sheridan en el papel de Casandra.

Las otras dos realizaciones en el Xola fueron de buena factura: Moby Dick tuvo hallazgos de gran calidad, especialmente en lo que se refiere a iluminación y escenografía –a cargo de Prieto. Fue también brillante la dirección que hizo de la obra Ignacio Retes y la actuación de Narciso Busquets. En Fuenteovejuna, José Solé realizó una limpia y diáfana dirección y sobresalió, como siempre, Ofelia Guilmain.

TIP (Teatro de Iniciativa Privada)

¿Cuáles fueron los espectáculos relevantes del año? Enumerar siempre acarrea el peligro de cometer injusticias, pero como el riesgo es ineludible habrá que correrlo:

Cuando los teatros de la iniciativa privada se preocupan por llevar a la escena obras de calidad artística, en lugar de aquellas que sólo tienen por objeto llevar dinero a la taquilla, tienen doble mérito, ya que no cuentan con un subsidio que les respalde y demuestran un sólido amor al teatro.

En México muchos son, por fortuna, los esfuerzos privados que pugnan por un teatro bien hecho, de calidad artística, y a ellos se deben realizaciones excelentes como por ejemplo: El oído privado y el ojo público –con la magnífica actuación de Manolo Fábregas–, Tchin-tchin, excelentemente dirigida por Alexandro y en la que Leonor Llausás y Guillermo Orea hicieron dos creaciones de sus personajes respectivos. Doña Rosita la soltera, con la personificación estupenda de Magda Guzmán en el papel de la protagonista. Querido embustero en la que López Tarso se llevó las palmas y Dolores del Río los... dolores. El huevo, que además de ser una obra de crítica resultó ser también comedia muy comercial. El señor perro, en la que la conjunción Margarita Urueta-Alexandro-Carlos Ancira resultó excelente. La mancuerna Bárbara Gil - Miguel Córcega presentó, con muy buenos resultados: La deliciosa amoral y La voz de la tórtola. La presentación de La zapatera prodigiosa sirvió para conocer una faceta más de la gran actriz española Aurora Bautista, así como Vivir y dejar vivir nos hizo ver otro aspecto de Sara García. Lorenzo de Rodas montó varias obras: Micaela, Los árboles mueren de pie, con doña Prudencia Griffel, [p. 8] de entre ellas sobresale la última: Cena para matrimonios, en la que hizo demostración de su dominio sobre la escena. Fábregas presentó también: Un hijo para Catalina y Ay, el cielo se está cayendo, obra ingeniosa que dio a Berta Moss ocasión de ser aplaudida. Rambal hizo culminar su trabajo anual con la reposición de Bandera negra.

Un espectáculo original lo constituyó la lectura de los poemas de Gelsen Gas, en oscuridad absoluta, completada por improvisaciones efímeras, al que su director: Alexandro, llamó Espectáculo auditivo.

Otras obras, mediocres como el melodrama La muerte da un paso atrás no dejaron huella, salvo por haber sido pretexto para el lucimiento de un actor o actriz, en este caso de doña María Tereza Montoya. El Arlequín, que vive en el estancamiento con sus comedias de boulevard, no tuvo perla en su alhajero, lo que es una lástima pues es un teatro que cuenta con buenos elementos y recursos suficientes como para aventurarse un poco más; bien podrá seguir el ejemplo de un Fábregas que sin teatro con domicilio fijo, ni mucho menos propio, trata de poner obras de calidad, o de un Rambal, que alterna lo comercial con lo artístico.

TE (Teatro Experimental)

De las escenificaciones con grandes pretensiones, pero sin resultado artístico real, puede recordarse la que hizo Gurrola de Los poseídos de Dostoievsky que no logró empatar y ni siquiera acercarse a la realización que hiciera en 1962 el propio Gurrola del poema Bajo el bosque blanco.

Así como hubo buenos intentos en el terreno experimental –como los que se llevaron a cabo en la Casa del Lago– hubo otros dignos de ser olvidados en cuanto vistos, como por ejemplo aquella obra que se montó en el Teatro del Periodista: Vendaval. Hubo intentos susceptibles de ser mejorados en el futuro, cómo el de Cristóbal Merino Lanzilotti, quien si se decidiera montar obras verdaderamente teatrales en el local donde presentó una pequeña escena –en la hostería El Fantasmo– podría obtener mejores resultados. En la sala de Covacha se pusieron dos obras en un acto de Víctor Valencia y en el Teatro del Periodista se montó Una carta perdida y otras obras, alguna por cierto en temporada semiprofesional: Un tranvía llamado deseo, dirigida por Lola Bravo. En la Galería José María Velasco también se llevaron a cabo algunas representaciones, entre ellas la de la bella obra de Luz María Servin: El paraje de la luna rota. En el Teatro Mínimo: Polifonía negra. En verdad muchos fueron los grupos esporádicos y resulta difícil hacer una lista completa de ellos.

Otros acontecimientos

Muy comentada fue la presencia de un grupo mexicano improvisado en el Teatro de las Naciones: el Teatro Independiente de México, que llevó a París: Los fantoches de Solórzano y La hora de todos de Arreola. Según las crónicas y polémicas suscitadas, los resultados de tal presentación no fueron del todo halagüeños.

Teatros nuevos

Tres locales abrieron sus puertas durante el año que concluyó: el Teatro Jesús Urueta, que Margarita Urueta piensa consagrar sólo a espectáculos vanguardistas y en especial de autores mexicanos, el local del Centro Universitario de Teatro que dirige Héctor Azar y que además del aula de conferencias, tiene un teatro círculo de pequeñas dimensiones. Y el Teatro Coyoacán, pequeño y refinado como un teatro palaciego.

Se habla del que construye el INBA.

Provincia

En Xalapa, con vestuario magnífico, excelente dirección y actuaciones más que decorosas, se llevó a cabo la escenificación de La mandrágora, patrocinada por la Universidad Veracruzana, la cual suscitó polémicas; hubo una mesa redonda en defensa de la obra que había sido tachada de irreverente, pero la calidad de Maquiavelo se impuso y triunfó la cultura sobre la ignorancia.