FICHA TÉCNICA



Título obra ¿Conoce usted a su mujer?

Autoría Alfonso Paso

Dirección Rafael Banquells

Elenco Ana Berta Lepe, Joaquín Cordero, Carlos Riquelme, Eduardo Alcaraz, José Wilhelmy

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro de los Insurgentes

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 20 octubre 1963, p. 2.




Título obra Butaca 47

Autoría Louis Verneuil

Notas de autoría Carlos León y Antonio Haro Oliva / traducción y adaptación

Dirección Julián Duprez

Notas de dirección Antonio Haro Oliva / codirección

Elenco Nadia Haro Oliva, Alejandro Ciangherotti, Miguel Manzano, Fernando Luján, Marina Isolda, Olivia Fonseca, Mario Vega, Elvira Lodi

Escenografía Antonio López Mancera

Espacios teatrales Teatro Arlequín

Productores Antonio Haro Oliva

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 20 octubre 1963, p. 2.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[¿Conoce usted a su mujer?, Butaca 47]

Mara Reyes

¿Conoce usted a su mujer? Teatro de los Insurgentes. Autor, Alfonso Paso. Dirección, Rafael Banquells. Escenografía, David Antón. Reparto: Ana Berta Lepe, Joaquín Cordero, Carlos Riquelme, Eduardo Alcaraz y José Wilhelmy.

Rafael Banquells, después de haber estrenado la obra de John Patrick: Vivir... y dejar vivir, nos presenta una comedia que tiene la pretensión de abordar el problema de la doble personalidad, sirviéndose para ello de una distintos matices, escritores co, de suspense, coincidencias y una porción de trucos sic]. Se trata de la obra ¿Conoce usted a su mujer?, de Alfonso Paso. No tiene nada de extraño encontrar los efectismos a que me he referido tratándose de este autor que se ha caracterizado por su afán desmedido de halagar al público, en cualquier forma que sea, de desconcertarlo y, de llamar su atención, a base de los recursos más descabellados. Alfonso Paso sólo se interesa en obtener buenas entradas en taquilla y esto lo logra con la mayoría de sus obras, aun cuando en ellas no haya ni profundidad ni calidad literaria.

El tema de ¿Conoce usted a su mujer?, tratado en forma seria, podía haber sido de mayor proyección e importancia, pero entonces habría hecho reír menos al público y esto... a Alfonso Paso no le hubiera convenido, por lo que prescindió del tratamiento serio y se lanzó directamente a la comedia ligera. El director, Banquells, presenta la acción de la obra en México, y aunque el programa no indica quién hizo la versión que nos presenta, hago notar que ese traslado de España a México, si bien está correctamente resuelto en todo lo que a nombres de lugares y a modismos se refiere, hay un detalle que se les escapó, el de que en México no se les llama inspectores de policía, sino agentes del ministerio público, a quienes investigan los crímenes cometidos.

El principal desacierto de la comedia es el final, ya que toda la lógica del desenlace cae por tierra y resulta totalmente incongruente. Lo que trata de ser sorpresivo, no es sino una salida inútil que no conduce a nada.

Sorprende en bastante medida la actuación de Ana Berta Lepe; quien en su doble, o mejor dicho triple juego escénico, revela versatilidad, especialmente en la escena en que se transfigura ante el público de la tímida Isabel en la sensual Acacia. Tiene momentos verdaderamente bien logrados y convincentes.

Joaquín Cordero tiene una suerte especial para que le den siempre papeles sin personalidad, que son apenas como un pretexto para el desarrollo de la acción. De su interpretación no es mucho lo que hay que exigir, así como tampoco es mucho lo que él tiene que poner de sí mismo en su personificación.

Eduardo Alcaraz es un buen cómico, como Riquelme, conoce su oficio, sabe provocar la risa del público sin tener que recurrir a la sobreactuación, pero, como Riquelme, no se transfigura, aparece siempre con su misma personalidad, salvo en aquella comedia de Mis queridos patanes, en que si realizó una caracterización.

La escenografía de David Antón, el escenógrafo de moda, es de buen gusto y enmarca adecuadamente la acción de la comedia.

Butaca 47. Teatro Arlequín. Autor, Louis Verneuil. Adaptación y traducción, Carlos León y Antonio Haro Oliva. Producción y codirección, Antonio Haro Oliva. Direcció, Julián Duprez. Escenografía, Antonio López Mancera. Reparto: Nadia Haro Oliva, Alejandro Ciangherotti, Miguel Manzano, Fernando Luján, Marina Isolda, Olivia Fonseca, Mario Vega y Elvira Lodi.

Hablar de esta obra, aunque no sea reposición, no sé por qué me suena a redundancia. Será que todas las comedias que pone en escena el Arlequín, al quedar adaptadas para este teatro resultan tan iguales unas de otras, que al hablar de una obra parece que se ha hablado de todas.

En ésta, como en todas las comedias en que trabaja Nadia Haro Oliva, todos los actores giran alrededor de ella, como si fuera la autora, en lugar de personificar los papeles escritos por el verdadero autor. ¿Cómo era la Butaca 47 de Louis Verneuilantes de haber sido adaptada y traducida por Carlos León y Antonio Haro Oliva –quien por cierto ya se ascendió a sí mismo a “codirector”? Es cosa que a Nadia Haro Oliva no le interesa. Ella pone en los personajes que interpreta algo de picardía, con su pizca de sentimentalismo, unas gotas melodramáticas y una buena dosis de gracia y comicidad y con esta fórmula resuelve cada una de sus personificaciones.

Miguel Manzano y Ciangherotti, siempre burdos, siempre con actitudes vulgares, sólo le hacen el juego a Nadia, con su comicidad barata.

Fernando Luján es más refinado –ojalá hablara más fuerte, pues aun en este pequeño teatro, hay momentos en que apenas se le escucha. Marina Isolda, para seguir con la tradición fue escogida de tal manera que no le hiciera sombra a Nadia, y de ella sólo se puede decir que tiene todavía mucho que aprender antes de llegar a ser lo que se llama una actriz.

Los demás personajes, por incidentales pasan inadvertidos. La dirección de Julián Duprez y la escenografía de Antonio López Mancera, no cargan en su haber ni pena ni gloria.