FICHA TÉCNICA



Título obra ¿Quién teme a Virginia Woolf?

Autoría Edward Albee

Notas de autoría Jesús Cárdenas / traducción

Dirección Xavier Rojas

Elenco Carmen Montejo, Carlos Nieto, Alma Martínez, Rogelio Guerra

Escenografía Armando Gómez de Alba

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 29 septiembre 1963, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[¿Quién teme a Virginia Woolf?]

Mara Reyes

¿Quién teme a Virginia Woolf? Teatro del Granero. Autor, Edward Albee. Versión castellana, Jesús Cárdenas. Dirección, Xavier Rojas. Escenografía, Armando Gómez de Alba. Reparto: Carmen Montejo, Carlos Nieto, Alma Martínez y Rogelio Guerra.

La primera obra del autor norteamericano Edward Albee que tuvimos oportunidad de presenciar en México, fue Zoo story que presentó la compañía New York Repertory Theatre, cuando vino a México en 1961. Ya desde aquella obra, en un acto, pudimos vislumbrar el universo de este autor; universo dramático que parecería producto de una mente afiebrada, si no conociéramos la crisis de la escala de valores por la que atraviesa el mundo actual. Así pues ¿Quién teme a Virginia Woolf? no toma de sorpresa, estábamos preparados para recibirla. En ella el autor pone sobre la mesa todo el drama de una época; todo el desequilibrio de la Humanidad actual.

¿Por qué se llama la obra ¿Quién teme a Virginia Woolf? Sabido es que la escritora Virginia Woolf antes de suicidarse escribió a su esposo diciéndole que estaba segura de volverse loca, ¿habrá que buscar pues cierta relación entre el nombre de Virginia y lo que ella representa? Es muy probable, ya que toda la obra de Albee no hace otra cosa que presentar el desquiciamiento de un mundo que se derrumba, pretender que no se le teme, es ponerse una venda en los ojos, jugar al avestruz.

Los personajes clave de esta pieza son Marta y Jorge a los cuales sitúa en la mitad del ciclo de su vida, como dos fuerzas encontradas, como dos imanes que se repelen y se atraen. Aparece otra pareja, la de Nick y Dulce, que se adivinan como continuadores del ciclo de Marta y Jorge. Nick y Dulce llegan como dos seres unidos pero la fuerza de Marta y Jorge rompe su unidad, los desquicia. Nick gira alrededor de Marta como un pequeño satélite sin fuerza propia, Dulce alrededor de Jorge. Su papel, el de Nick y Dulce, es servir como catalizadores para que Jorge y Marta pueden volver a atraerse, pero esta es una prueba demasiado dura para salir ilesos. Nick y Dulce ya no podrán escapar del ciclo, tendrán que agredirse, destrozarse, tal como Marta y Jorge lo han hecho entre ellos mismos.

Cada uno de los personajes tiene una fuerza propia, Albee supo crear verdaderos caracteres y reunirlos en un juego siniestro; cuando provocan risa es una risa con resabio de llanto, para no aturdirse con el miedo. Y toda esa atmósfera de apasionamiento enfermizo, de rencor, de corrupción, de conciencia viciada, la presenta el autor en un medio universitario, con catedráticos como protagonistas, gentes que tienen en sus manos la educación de las generaciones del futuro ¿qué esperanza queda pues? parece decir el autor.

El director, Xavier Rojas hizo prodigios. No era fácil tomar ese mundo y desnudarlo y mostrarlo así, tal cual es. Las escenas escalofriantes, se suceden cada vez más crudas, más dolorosas, recordando aquel infierno que Sartre nos pintó en A puerta cerrada. Escenas que requerían a la vez un equilibrio geométrico para no deformar ninguno de los ángulos, ninguna de las líneas de cada situación. ¿Realismo? no, tampoco surrealismo, tampoco simbolismo; había que dar a la escena una atmósfera que planteara el desequilibrio, sin salir nunca de un equilibrio... tarea más que difícil.

Carmen Montejo en ese papel vigoroso, poderoso, que no se detiene ante nada para lograr la derrota de su adversario, está verdaderamente a la altura de una actriz trágica de altos vuelos. A su lado Carlos Nieto, realiza una interpretación magistral. Escenas como aquella en que le anuncia que el hijo nacido de sus mentes, símbolo de las ilusiones y los fracasos de su vida matrimonial, ha muerto, lo elevan a la categoría de gran actor.

Por otra parte Alma Martínez y Rogelio Guerra, surgen como dos figuras muy prometedoras. Si Carmen Montejo y Carlos Nieto hacen verdaderas creaciones en sus respectivos papeles, Rogelio Guerra y Alma Martínez no desmerecen al lado de aquéllos, por el contrario mantienen la tesitura a la altura de las circunstancias.

Si el teatro griego, con sus incestos, matricidios, parricidios, etc., purgaba la conciencia de la sociedad que produjo aquellas grandes obras, puede decirse que piezas como ésta logran esa misma catarsis, ya que reflejan el caos actual de la conciencia humana. Y la catarsis siempre es depuradora.