FICHA TÉCNICA



Título obra El señor perro

Autoría Margarita Urueta

Dirección Alejandro Jodorowsky

Elenco Carlos Ancira, Juan de Saro, Erika Carsson, Magda Donato, Vicky Aguirre, Eduardo Borja

Escenografía Manuel Felguérez

Vestuario Lilia Carrillo

Espacios teatrales Teatro Jesús Urueta

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 18 agosto 1963, p. 2.




Título obra Acerca del daño que causa el tabaco

Autoría Antón Chéjov

Dirección Lya Engel

Elenco José Medina, Vilma Díaz, Laura Vargas, Diana M. González, Alicia Pérez Gay, Jorge Contreras, Concepción Morales / elenco de la producción

Espacios teatrales Teatro del Centro del Seguro Social para el Bienestar Familiar (CSSBF) No. 1

Eventos Programa de Teatro de Aficionados

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 18 agosto 1963, p. 2.




Título obra El boticario

Autoría Jorge A. Villaseñor

Dirección Lya Engel

Elenco José Medina, Vilma Díaz, Laura Vargas, Diana M. González, Alicia Pérez Gay, Jorge Contreras, Concepción Morales / elenco de la producción

Espacios teatrales Teatro del Centro del Seguro Social para el Bienestar Familiar (CSSBF) No. 1

Eventos Programa de Teatro de Aficionados

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 18 agosto 1963, p. 2.




Título obra La gobernadora

Autoría Luis G. Basurto

Dirección Luis G. Basurto

Elenco Magda Guzmán, Raúl Ramírez, Miguel Maciá, Teresa Selma, Rogelio Quiroga, Rodolfo Quiroz

Escenografía David Antón

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 18 agosto 1963, p. 2.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[La gobernadora, El señor perro]

Mara Reyes

La gobernadora. Autor y director, Luis G. Basurto. Escenografía, David Antón. Reparto: Magda Guzmán, Raúl Ramírez, Miguel Maciá, Teresa Selma, Rogelio Quiroga y Rodolfo Quiroz.

La obra que ahora ha sacado de la cartera Luis G. Basurto: La gobernadora, es indiscutiblemente de mayor calidad que las más recientes de este autor (Íntimas enemigas simplemente no tenía ninguna calidad). Hay en La gobernadora una anécdota, bien desarrollada, bien hilvanada, un conflicto y un diálogo no sólo verosímiles sino que se podría llegar a afirmar que es el producto de una aguda observación. En ella presenta a un personaje, Andrés Farías, que pretende servirse de la política para elevar el nivel de vida del pueblo, para dar escuela y proporcionar, en fin, los mayores beneficios al pueblo del cual él ha salido y del cual es un representante; pero el ansia del poder lo lleva no sólo al enriquecimiento personal, sino también a traicionar a ese pueblo al que él ha pretendido representar, traiciona igualmente al hombre que lo ayuda a “colocarse” y a la propia esposa que tiene cifradas en él grandes esperanzas.

Si hay algo que suene falso en el desarrollo de la trama es el haber rodeado a ese hombre débil y negativo sólo de personajes honestos, fuertes, recios, alentados siempre por los mejores propósitos, como son la esposa que no tiene ambiciones de ser poderosa ni de ser rica; la amante, con la cual tiene un hijo, y que tampoco busca nada de él, aun siendo él un político y que lo abandona en el preciso momento en que él es “elegido” gobernador porque piensa que se ha pervertido demasiado; el amigo –Lic. Martínez– hombre idóneo que sólo quiere ver realizados los primeros anhelos de Andrés Farías (o sea los de ser un verdadero benefactor del pueblo) e inclusive la voz del hombre del pueblo es la de alguien al cual el autor quiere hacer aparecer como un hombre íntegro. Así pues, Luis G. Basurto, al criticar en La gobernadora ese género de políticos corrompidos por el ansia de dinero y de poder, hace aparecer el problema como un hecho no repetido, como si en general la mayoría de los seres humanos tuviera la dignidad, la integridad y los buenos propósitos que animan a los personajes que rodean a Andrés Farías, ya que todos ellos en su mayoría tienen anhelos nobles y desinteresados. Cabría preguntar si, en realidad, las amantes, amigos y esposas de esos políticos son tan fuertes que no se dejan corromper por el ambiente y continúan siendo desinteresados toda la vida. Y aunque así fuera, el hecho teatral, pintado de ese modo, resulta un tanto ingenuo.

El final de la obra es demagógico, y resuelto en forma descabellada, como si no hubiera sabido el autor qué hacer con el protagonista.

Lo que ocurre es que quiso salir del paso con un final espectacular, pero no consecuente con la acción y en el que los personajes llegaran, por sí mismos, hasta la resolución de sus conflictos. Quiso además Basurto hacer una tragedia de algo que no puede serlo. Todo el tratamiento de la obra es el de una pieza, menos el final. Si éste fuera cambiado por Basurto, a no tratar de hacer una moraleja, sino enfrentándose a la verdadera realidad, en la que ningún gobernador muere como él ha descrito, le daría a su obra mucha mayor trascendencia y mayor verdad.

Contó para montar su obra con muy buenos actores, el mayor peso de ella lo llevan Magda Guzmán (parece que pronto será substituida) y Raúl Ramírez. Ambos realizan un mano a mano de gran fuerza dramática. Lo mismo Magda Guzmán que es una actriz de altos vuelos, que Raúl Ramírez, quien cada día se muestra con más personalidad y madurez. Tienen, ambos, escenas verdaderamente brillantes.

Teresa Selma, sudamericana según nos indica su forma de pronunciación, en momentos se ve insegura, pero tiene presencia escénica. Su papel no es de gran lucimiento, pero lo desempeña con acierto. El personaje del licenciado Martínez, si bien juega como un resorte en toda la obra, sus apariciones son breves; este personaje fue interpretado con sobriedad, aplomo y experiencia por Miguel Maciá, que es un actor que sabe lo que trae entre manos.

La escenografía de David Antón, a pesar de que no tiene nada directamente objetable, no da todo el ambiente que sería de esperarse. Bien resuelto el problema que se les presentó para la escena en que se plasma el pasado; pero no por ello debe pasarse por alto.

De todas formas, en general, la obra de Basurto es valiente y tiene los méritos inegables.

El señor perro. Autora, Margarita Urueta. Dirección, Alexandro. Escenografía, Manuel Felguérez. Vestuario: Lilia Carrillo. Reparto: Carlos Ancira, Juan de Saro, Erika Carsson, Magda Donato, Vicky Aguirre y Eduardo Borja..

La obra con la cual Margarita Urueta ha inaugurado su teatro Jesús Urueta, ha sido El señor perro, de la que ella es autora. En esta comedia satiriza con fina inteligencia las formas de que se sirven escritores y directores de comedias policiacas, melodramas y películas para cine o televisión en episodios, para producir el suspense.

Sin otro fin que ridiculizar, la comedia está escrita con agudo sentido del humor, se advierte en Margarita Urueta una superación evidente desde su última obra: Grajú. La comedia tiene aciertos importantes. La anécdota va interesando al espectador. En un momento dado, cuando éste comienza a impacientarse porque no sucede nada, se desencadena la acción y el tercer acto va en ascenso hasta el final.

La dirección de Alexandro es más que excelente. Se necesita una verdadera capacidad para profundizar sicológicamente en los personajes, para dirigir tal como lo hizo esta comedia; por ejemplo, el personaje de El Licenciado Diamante está bordado a base de detalles como el de que al subir la escalera cuente siempre los escalones, y cuando lo llega a hacer muy agitado, debido a los acontecimientos, ya estando arriba, recuerda que no contó los escalones, haciéndolo entonces a posteriori y a toda velocidad.

La obra está cuajada de detalles como ese. Por ejemplo, otro muy notorio, es el de que el señor Jiménez, que quiere ser igual en todo al Lic. Diamante, a medida que habla y se mueve, está copiando las posturas del Lic. Diamante.

No acabaría yo nunca de enumerar los recursos de dirección de los que se valió Alexandro para poner esta comedia.

La escenografía y el vestuario son insuperables.

Carlos Ancira hace un magnífico trabajo y Juan de Saro compite con él muy de cerca. Las dificultades que debieron sortear eran muchas y ambos desempeñan su trabajo en forma tan excelente que entusiasma.

Magda Donato al fin vuelve a tener un papel más digno de sus méritos; por desgracia es una actriz a la que desperdician en la mayoría de los teatros.

Tres nuevos valores surgen al teatro: Erika Carsson, Eduardo Borja –en un papel mudo, pero elocuente– y la niña Vicky Aguirre. Su trabajo es toda una promesa.

Un éxito más de Alexandro que no se puede dejar de reconocerle.

Teatro de Aficionados

La labor que en el ramo teatral está haciendo el Instituto Mexicano del Seguro Social no se ha limitado a las temporadas profesionales que se han llevado a cabo en los teatros Xola, Hidalgo o Tepeyac, sino que ha ido a los locales que tienen los centros de Seguridad Social para el Bienestar Familiar. En ellos, los alumnos que toman sus clases de arte escénico regularmente muestran sus adelantos, y algunos de ellos son sorprendentes.

Se ha presentado en el teatro del CSSBF No. 1, bajo la dirección de Lya Engel un programa formado por el monólogo de Antón Chéjov Acerca del daño que causa el tabaco; un sainete de Jorge A. Villaseñor: El boticario, y ejercicios de pantomima.

José Medina sobresale indiscutiblemente, ya que se advierte en él una gran facilidad para la transformación que se requiere al personificar distintos caracteres, buena voz y una gran desenvoltura en la escena.

En general, todas estos actores noveles: Vilma Díaz, Laura Vargas, Diana M. González, Alicia Pérez Gay, Jorge Contreras, Concepción Morales y José Medina, merecen todo el estímulo, por los méritos que han demostrado. Y su director, un aplauso por la labor que está desarrollando.