FICHA TÉCNICA



Eventos Fundación del Centro Universitario de Teatro, inaugurado en junio

Notas Balance anual del teatro en México en 1962

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral. Contemplando 1962 - III”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 13 enero 1963, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

Contemplando 1962-III

Mara Reyes

Es lamentable que dentro del teatro existan denominaciones como la de “teatro comercial”, o como la de “teatro popular”, cuando el teatro es uno, o debiera al menos ser sólo uno. Estas distinciones actuales se derivan del hecho social que lleva a cada clase a interesarse en diferentes problemas, como diferente es la vida que llevan entre sí; así pues puede afirmarse que “teatro comercial” se denomina a aquel que interesa a la burguesía y el “popular”, a la clase popular. El que los problemas de cada clase sean distintos y sus intereses difieran, da por resultado que el género de teatro varíe según vaya dedicado a un público o a otro.

Pero dentro del teatro comercial también es posible encontrar categorías. Hay un teatro comercial serio, que no pretende dar gato por liebre, sino que busca una calidad y una expresión más artística que intrínsecamente comercial. Dentro de este tipo de teatro durante 1962, se pudieron ver obras decorosamente presentadas, como las que montó en escena Manolo Fábregas –Mis queridos patanes fue sin duda la mejor–; de las obras que ha llevado a escena Miguel Córcega, desde que se constituyó en “cabeza de compañía”, la sobresaliente fue la primera: Muchacha de campo, de Clifford Odets; correctas fueron las escenificaciones que realizó Producciones Anfer, de entre las que destaca Trampa para ocho mujeres, de Frederick Knott; de las obras puestas por Lorenzo de Rodas, Morena Clara, que fue presentada con el carácter de antigüedad teatral, obtuvo bastante éxito. Producciones Liza presentó Crimen por escrito, dirigida por José Luis Ibáñez, y correcta también fue la producción de Banquells de Los peligros de la pureza, lo mismo que la obra puesta por Rambal Los derechos de la mujer. La reposición de La hora soñada fue lo mejor del teatro Arlequín. Otros intentos, aunque hayan fracasado artísticamente, denotaron un esmero en la escenificación, como La heredera y Espectros.

Vergüenza en cambio representa la otra categoría del teatro comercial, formada por los empresarios que no propugnan una superación sino más bien un rebajamiento en los gustos del público y pregonan el antiarte, con tal de obtener mejores ganancias. El teatro Jorge Negrete ha sido convertido en subteatro por las producciones de Varela Publicidad. Desastre fue por ejemplo Amor al revés es Roma, una pretendida revista musical de vulgaridad indiscutible, presentada extrañamente por Robert W. Lerner, quien en otras ocasiones se ha preocupado más por la calidad de sus producciones. Y ya ni hablar de lo que presenta Celia D'Alarcón, que no merece tomarse en cuenta dentro del teatro, sino más bien dentro de los asesinos del teatro.

Teatro experimental

Como una forma de compensación a la evidente pobreza del teatro profesional durante el ario 1962, los grupos experimentales ofrecieron un panorama muy prometedor. Los elementos con que cuenta actualmente el teatro experimental van superándose año con año, a tal extremo que en muchas ocasiones superan a los teatros profesionales, ya que además de realizar un trabajo constante y consciente, lo hacen con amor, con entrega verdadera, sin ese divismo que cada día se hace más molesto entre los profesionales. La nueva generación de actores y directores va por muy buen camino, es de esperarse que no se maleará con el tiempo, sino que por el contrario, saneará los escenarios profesionales.

Teatro estudiantil de la UNAM

Importante fue la labor desarrollada por el Teatro estudiantil de la UNAM al efectuar además de El Apolo de Bellac, de Giraudoux, y La paz, de Aristófanes, en versión de Héctor Azar, la Temporada de Teatro Latinoamericano en la que se montaron obras de Brasil, Chile, Puerto Rico, Argentina, Ecuador, Panamá y El Salvador. Además de la reposición de El Periquillo Sarniento de Fernández de Lizardi.

Un acontecimiento trascendente es la creación del Centro Universitario de Teatro que se inauguró en junio y que cuenta con un teatro de cámara, sala de conferencias, teatro círculo “Lope de Vega”, aula con servicio de librería, sala de diseño, galería y cafetería. Durante este año se llevó a cabo un curso de apertura: Psicoanálisis de personajes, autores y obras, en el que se dieron diversas conferencias y se analizaron las siguientes obras: La trilogía de Edipo [sic], de Sófocles; Fuenteovejuna, de Lope de Vega; Hamlet, de Shakespeare; el conjunto de obras de Federico García Lorca; Extraño interludio y Viaje de un largo día hacia la noche, de Eugene O'Neill; Los rinocerontes, de Eugène Ionesco, y El gesticulador, de Rodolfo Usigli; todos los conferenciantes fueron miembros de la Asociación Psicoanalítica Mexicana.

El objetivo de este centro es que por medio de la investigación seria, el estudiante deje atrás la improvisación y el autodidactismo.

Escuela de Arte Teatral del INBA

Muy digna de mención es la labor desarrollada por Dagoberto Guillaumín, quien ha sabido encauzar la escuela por un camino de verdadera preparación de los jóvenes estudiantes. En la Sala Villaurrutia, de dicha escuela, se llevó a efecto el II Festival Dramático en el que se pusieron diez obras, dirigidas por diferentes directores jóvenes, entre las que sobresalieron: La venganza del pescador –obra anónima china– que fue premiada por el jurado y llevada después a escena en temporada profesional en el teatro Orientación; La versión de Browning, de Rattigan, en la que Eduardo Mata de Alba se reveló como un actor joven de primera línea y el El gran teatro del mundo, de Calderón de la Barca. Las diez obras fueron después llevadas a escena en el Teatro del Periodista, que se inauguró este año.

Fuera del Festival se montó Escándalo en Puerto Santo, de Luisa Josefina Hernández, y un espectáculo de pantomima realizado por dos alumnos de Alexandro: Juan Gabriel Moreno y Roberto Colmenares.

Otros grupos

Xavier Rojas quiso revivir el Grupo Tea, montando Farsa y justicia del Emperador, de Alejandro Casona, y el Teatro Infantil del Bosque realizó una labor ininterrumpida montando cada fin de semana obras dedicadas al auditorio infantil.

Una realización que vale la pena destacar fue la que hizo el INBA de El anzuelo de Fenisa, de Lope de Vega, dirigida con toda propiedad por Óscar Ledesma, dedicada a alumnos de secundarias.

En este terreno se notó la ausencia del Teatro Club, que hasta 1961 habla venido desarrollando un trabajo de difusión teatral entre los jóvenes de las escuelas secundarias, lo que es lamentable, ya que esta labor es sumamente indispensable, dado que es la mejor forma de crear el gusto por el teatro desde la infancia y la adolescencia.

Nuevos elementos en el teatro profesional

Dirección: Un nuevo director entró a formar parte de las filas del teatro profesional: Juan López Moctezuma, que puso en escena Crepúsculo otoñal y Maestro jugador y que se adivina con un buen porvenir dadas sus calidades.

Actuación: Tres nuevos actores son de mencionarse: Héctor Bonilla, cuyo trabajo en Puños de oro, de Odets, lo sitúa entre las revelaciones del año. Juan Felipe Preciado, quien sobresalió en su interpretación de Cuauhtémoc, de Novo, y Alberto Sayán, quien representó el papel de Teseo en la obra del mismo nombre de Emilio Carballido, demostrando tener buenas dotes histriónicas.

Escenografía: En cambio, la intervención (aunque no es la primera que realiza en teatro, pero por su carácter esporádico se le puede considerar como un nuevo elemento) del pintor José Reyes Meza como escenógrafo en Irma la dulce fue totalmente nefasta (obra de la que lo único que se salvó fue la interpretación de Julio Alemán que fue más que sobresaliente) lo mismo que la escenografía de F. Díaz (muy posiblemente sea seudónimo) en El año del bachillerato; ambos escenógrafos podrían muy bien competir para ganar el galardón de “la peor escenografía del año”.

Verdadera revelación, aunque ya el año pasado hizo un papel en También las mujeres perdieron la guerra, puede llamarse la de la joven actriz Jaqueline Andere, en Una gota de miel.

Provincia

Un trabajo digno de mención por el empeño y el cuidado con que fue realizado, fue la puesta en escena de Hamlet de Shakespeare, en el Puente de Xalitic, al aire libre, en Jalapa. El intérprete del Príncipe de Dinamarca fue Héctor Ortega, que salió adelante con todo decoro, y sobresaliente fue la actuación de Farnesio de Bernal en el papel de Polonio.

También los consabidos entremeses de Cervantes y los pasos de Lope de Rueda se llevaron a cabo, como desde hace años, en Guanajuato, además de haberle dedicado una semana a Lope de Vega.

Resumen

Después de esta vista somera por nuestros escenarios –y si en ella hay alguna omisión importante es totalmente involuntaria– puede decirse que fue un año bastante deficiente en calidad. De las obras que se dieron a conocer dentro del teatro profesional, las únicas que realmente tuvieron un valor como realización de conjunto (y el teatro no es sino una conjunción de elementos) fueron: La ópera del orden, Juego de reinas, Gedeón, La parodia y Puños de oro.

De teatro mexicano: Teseo y Cuauhtémoc.

Dentro del teatro experimental: Bajo el bosque blanco, La venganza del pescador, La paz, Los incendiarios fueron las más sobresalientes y de teatro mexicano: Escándalo en Puerto Santo.

Esperemos que para el próximo año el saldo sea más favorable.