FICHA TÉCNICA



Título obra Atentado al pudor

Autoría Carlos Prieto

Dirección Luis G. Basurto

Elenco Guillermo Zetina, Gloria Silva, Fernando Mendoza, Emperatriz Carvajal, Raúl Farell, Carlos Monden, Libertad Ongay, Aurora Alonso, Ángeles Marrufo, Sandra Chávez

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro Fábregas

Eventos Temporada de Oro de Teatro Mexicano del INBA

Notas Octava obra de la temporada

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 9 diciembre 1962, p. 4.




Título obra Mis queridos patanes

Autoría Neil Simon

Notas de autoría Tony Carbajal / traducción y adaptación

Dirección Jorge Landeta

Elenco Berta Moss, Eduardo Alcaraz, Guillermo Murray, Fernando Luján, Alma Fuentes, Rosa María Vázquez

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Sala Chopin

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 9 diciembre 1962, p. 4.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Atentado al pudor, Mis queridos patanes]

Mara Reyes

Atentado al pudor. Teatro Fábregas. Autor, Carlos Prieto. Dirección, Luis G. Basurto. Escenografía, David Antón. Reparto: Guillermo Zetina, Gloria Silva, Fernando Mendoza, Emperatriz Carvajal, etcétera.

A teatro lleno se representa en el Fábregas Atentado al pudor de Carlos Prieto, octava obra de la Temporada de Oro del Teatro Mexicano que el INBA inauguró desde enero de este año, fecha desde la cual se han montado en forma continua: Los signos del Zodiaco, de Sergio Magaña; Los desarraigados, de Humberto Robles; Rosalba y los llaveros, de Emilio Carballido; Cacería de un hombre, de José María Camps; Despedida de soltera, de Alfonso Anaya; El niño y la niebla, de Rodolfo Usigli; Hoy invita la Güera, de Federico S. Inclán, y por último esta obra con la que el INBA se anota un triunfo más.

La comedia de Prieto es de aquellas que al mismo tiempo que divierten al público hacen una crítica social al desenmascarar los vicios de las clases privilegiadas, de aquellos individuos cuya falta de escrúpulos la disimulan con el hecho de asistir a un “té canasta” a beneficio de los niños desnutridos, de aquellos cuya moral va en relación inversa al aumento de su cuenta bancaria.

Prieto se sirve del personaje del licenciado Gumersindo Durán para poner al descubierto toda la podredumbre de la vida familiar de un banquero y utiliza a Pilar para mostrar de una manera patente la hipocresía de esa vida superficial en la que cada integrante de la familia es un ser solitario, falto de afecto y, sobre todo, egoísta; Pilar, por ser aún un ser sin viciar (aunque advierte el licenciado Durán que con los años será como su madre) es el indicado para hacer la radiografía de la familia. Es a través de estos dos personajes que Prieto ridiculiza al resto de ellos, y también a través de los cuales da a la obra el tono de comedia. Un acierto fundamental es la agilidad y el ingenio con que está escrito el diálogo. Prieto tiene además otra virtud y es que con unas cuantas frases sitúa al espectador en el ambiente que quiere satirizar.

El papel de lucimiento es indiscutiblemente el del licenciado Durán, desempeñado en esta ocasión por Guillermo Zetina.

Siendo como es este actor un magnifico intérprete, al tener en sus manos un papel tan brillante, logra llevarse los mejores momentos de la comedia.

Una magnífica oportunidad ha significado para Gloria Silva el interpretar el papel de Pilar, oportunidad que ella aprovecha al realizar un trabajo pulcro y cuidadoso; hay en ella gracia y superación en relación a sus apariciones anteriores.

El resto de los papeles importantes, que son cuatro, tiene sobre sí las características más grises; son personajes “tipo”, sin la brillantez de los dos ya mencionados y fueron encarnados por Fernando Mendoza, Emperatriz Carvajal, Raúl Farell y Carlos Monden. De estos actores puede decirse que están bien, correctos; no hay en ellos destellos interpretativos, debido a que no dejan nunca de ser sí mismos; Fernando Mendoza es el mismo que hemos visto en otras ocasiones, lo mismo que Emperatriz Carvajal, lo mismo que Raúl Farell y que incluso Carlos Monden; no obstante, sus realizaciones son correctas. También Libertad Ongay, Aurora Alonso, Ángeles Marrufo y Sandra Chávez interpretan sus respectivos papeles adecuadamente y de entre ellas quien mayor ocasión de lucimiento tiene es Libertad Ongay.

La escenografía de David Antón, de muy buen gusto, fue un aporte estético a la comedia, Antón ha demostrado ser un escenógrafo que sabe plegarse a las necesidades de la obra y poner todos los elementos para que el ambiente resulte el justo.

En el teatro, que es una unidad formada por muchas partículas diversas, es el director quien debe darles coordinación; es en él en quien recae la mayor responsabilidad de la buena o mala marcha de una obra y fue Luis G. Basurto quien en esta ocasión supo hacer que cada una de las partes funcionara debidamente y quien logró que el engranaje se moviera con fluidez, mereciendo un aplauso su correcta puesta en escena de Atentado al pudor.

Mis queridos patanes. Sala Chopin. Autor, Neil Simon. Traducción y adaptación, Tony Carbajal. Dirección, Jorge Landeta. Escenografía, David Antón. Reparto: Berta Moss, Eduardo Alcaraz, Guillermo Murray, Fernando Luján, etcétera.

Entre las comedias que sólo llevan como finalidad divertir al espectador también hay categorías y ésta tiene entre ellas una alta jerarquía. Sus recursos son legítimos y su comicidad es de buen gusto. El argumento del que se sirve Neil Simon no tiene nada de original, sin embargo adquiere relieve al ser tratado por el autor con ingenio y agilidad. Si bien el primer acto es superior al tercero, lo que hace que el ritmo de la acción decaiga, otras virtudes de la comedia compensan esta deficiencia.

Y precisamente por ser el teatro no un arte para leerse, sino para representarse, uno de los mayores méritos de la actual realización es la interpretación. De no ser por dos lunares, que son los jóvenes Alma Fuentes –quien necesita refrescar su capacidad de interpretación– y Rosa María Vázquez –aún inexperta–, la representación habría resultado intachable.

Eduardo Alcaraz, un actor con mucho oficio y una visión cómica increíble, hace toda una creación del señor Baker, lo mismo que Berta Moss de su respectivo personaje, esa gran actriz que lo mismo interpreta el trágico personaje de Jezabel, en la obra del mismo nombre de Anouilh, que despliega las piruetas de Fenisa, en El anzuelo de Fenisa de Lope de Vega, que realiza con un gran sentido del humor el papel de la señora Baker en esta comedia.

Guillermo Murray, a quien vemos por tercera vez en nuestros escenarios, parece que ya se va asimilando a nuestro ambiente al interpretar con un gran dominio de la escena su personaje de Alan, compartiendo méritos con Fernando Luján, que trae dentro sangre de actor y que se ha ido imponiendo a base de un trabajo siempre cuidadoso y adecuado.

Jorge Landeta, es un director ágil, que sabe salpicar cada mise en scene con mil detalles que dan a la representación una viveza extraordinaria y Mis queridos patanes no podía ser una excepción. Landeta lleva las situaciones con gracia, las presenta como un bordado de alegría, además de haber sabido sacar partido a la buena traducción de Tony Carbajal.

También de esta obra, como de Atentado al pudor, el autor de la escenografía es David Antón, y aunque ésta es sencilla, tiene el toque de quien además de saber su oficio posee sentido artístico.