FICHA TÉCNICA



Título obra Un sombrero lleno de lluvia

Autoría Michael V. Gazzo

Notas de autoría Jesús Cárdenas / traducción

Dirección Xavier Rojas

Elenco Carlos Nieto, José Baviera, Maricruz Olivier, Carlos Baena, Jaime Cortés, Salvador Machado, Ángel D’Stefano, Edith Rossi

Escenografía Leoncio Nápoles y Armando Gómez de Alva

Espacios teatrales Teatro El Granero

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 23 septiembre 1962, p. 3.




Título obra El niño y la niebla

Autoría Rodolfo Usigli

Dirección Dimitrios Sarras

Elenco Guillermo Zetina, Carlos Becerril, Isabela Corona, Carlos Navarro, Mario Orea

Escenografía David Antón

Espacios teatrales Teatro Fábregas

Eventos VI Programa de la Temporada de Teatro Mexicano del INBA

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 23 septiembre 1962, p. 3.




Eventos II Festival Dramático de la Escuela de Arte Teatral del INBA

Notas Premio en el II Festival Dramático de la Escuela de Arte Teatral del INBA a José Luis González por La venganza del pescador

Referencia Mara Reyes (seudónimo de Marcela del Río), “Diorama teatral”, en Diorama de la Cultura, supl. de Excélsior, 23 septiembre 1962, p. 3.




TRANSCRIPCIÓN CON FORMATO

imagen facsimilar

Referencia Electrónica

Diorama de la Cultura, Excélsior

Columna Diorama Teatral

[Un sombrero lleno de lluvia, El niño y la niebla]

Mara Reyes

Un sombrero lleno de lluvia. Teatro Granero. Autor, Michael V. Gazzo. Traducción, Jesús Cárdenas. Dirección, Xavier Rojas. Escenografía, Leoncio Nápoles y Armando Gómez de Alva. Reparto: Carlos Nieto, José Baviera, Maricruz Olivier, Carlos Baena, Jaime Cortés, etc.

Muy al estilo de O'Neill, pero con un aliento que impulsa a los personajes hacia la vida, en vez de hacia su destrucción, es la obra de Michael V. Gazzo que ahora se da a conocer en México: Un sombrero lleno de lluvia". Un caso clínico, localista y al mismo tiempo factible de suceder en cualquier parte de nuestro mundo occidental. La historia de un hombre que se ha visto empujado por las circunstancias ya familiares, ya bélicas, hacia la droga, que lucha por mantener su equilibrio sin lograrlo.

Obran en su vida de drogadicto cuatro fuerzas, tres de ellas que tiran de él hacia abajo, que lo empujan hacia su hundimiento como ser humano: la droga fundamentalmente, la incomprensión de su mujer que ignora su condición y la del padre que pasa por encima de la vida sin fijarse en el daño que causa en sus hijos a los que ha tenido abandonados. Sólo hay una fuerza que lo sostiene, la del hermano, es el único en el que puede apoyarse. La acción dramática se resuelve; al hacer el autor que dos de las fuerzas negativas se conviertan en positivas y así quedan sosteniendo a Johnny: su mujer, su padre y su hermano, de tal suerte que sólo queda en el lado contrario de la balanza: la droga, hace esto suponer que la unión de esas fuerzas, obrando en un sentido de elevación lograrán salvarlo. Hay simetría en esta forma de resolución.

La pieza de Gazzo puede decirse que es muy teatral, su diálogo, a pesar de estar recargado de información para el público, es ágil, intencionado, fluido.

Xavier Rojas tiene un mérito sobre todo, la de inyectar a las obras que dirige una fuerza vital, sabe dar calor aún a los personajes que no están trazados por el autor como caracteres, sino sólo como siluetas o tipos; ejemplo de esto es la aparición de los tres traficantes y de Putski, pintados por Gazzo sólo con unas pinceladas y a los cuales hace Rojas aparecer más que como seres humanos, como símbolos de la destrucción humana, en esa escena de irrealidad, de locura, de pesadilla, en que esperan la llegada de Johnny para cobrarle el adeudo contraído por el suministro de la droga.

El actor que se consagra con esta obra es Carlos Nieto, a quien mucho trabajo ha costado llegar a tener la capacidad de dar una interpretación como ésta. Muchos años ha debido pasar antes de esta obra, muchos intentos fallidos; ahora sí, ha vencido y debe reconocérsele su triunfo sin regateos. Carlos Nieto, después de Rencor al pasado no había logrado superarse como lo ha hecho en esta obra. Junto a él Carlos Baena hace un buen papel. Tiene ante todo una cualidad: convencimiento. Proyecta exactamente lo que él quiere al público, hay en él naturalidad –cuando esta naturalidad es positiva.

Maricruz Olivier se rehace de su malogrado papel de Juana de Arco realizando un trabajo justo. José Baviera, aun cuando con dificultades para dar a su voz acento italiano, cumple con dignidad. Jaime Cortés –director experimental de imaginación y futuro prometedor– en esta ocasión aparece como actor realizando un papel lleno de dificultades con gran aplomo, aventurándose con verdadera audacia por un camino difícil al personificar al “nana” con imaginación y frescura. Los otros papeles de menor importancia fueron realizados por Salvador Machado, Ángel D'Stefano (artificioso aún y sin experiencia) y Edith Rossi, quienes cumplen decorosamente.

Con esta buena producción vemos una vez más a Xavier Rojas triunfar en el teatro círculo ¿es esto “especialidad” o limitación?

El niño y la niebla. Teatro Fábregas. Autor, Rodolfo Usigli. Dirección, Dimitrios Sarrás. Escenografía, David Antón. Reparto: Guillermo Zetina, Carlos Becerril, Isabela Corona, Carlos Navarro, Mario Orea, etc.

Como sexto programa de la Temporada de Teatro Mexicano que el INBA está presentando en el Teatro Fábregas, ha sido elegida la obra de Rodolfo Usigli: El niño y la niebla (gran acierto es el título como casi todos los títulos de las obras de Usigli). Obra que fue estrenada a mediados de 1951 por el prematuramente desaparecido José de Jesús Aceves, que tanto hizo por el teatro en México.

Salvo Isabela Corona que en aquel entonces realizó el mismo papel que ahora encarna, todo el reparto es diferente. La obra entonces fue la primera que logró cuatrocientas representaciones consecutivas y algunas de las voces de aquel reparto como la de Rolando San Martín y del joven Carlos Vázquez no se han vuelto a escuchar en nuestros escenarios.

En aquella época Usigli, imbuido por diversas influencias europeas se inquietaba ante el teatro sicológico –del que esta obra es una muestra– sin perder sus raíces realistas proporcionadas por Ibsen. Como Strindberg, hace residir, Usigli, el efecto dramático en una personalidad neurótica del sexo femenino que hace de los hombres las víctimas de sus complicaciones sicológicas. Lo mismo Mauricio que ha creído representar un papel fundamental en la vida de Marta, para venir a descubrir que no ha sido sino el pretexto con el que ella ha encubierto su necesidad de huida inherente a su personalidad; que el marido, cuyas ambiciones ha ido frustrando ella día a día, ante el miedo de volverse loca; o que el hijo, cuyo verdadero problema hay que buscarlo en la falta de afecto de su madre, ya que al sentirse rechazado por ella se vuelve hacia su mundo interior para encerrarse en él y aparecer ante el exterior como un niño huraño e insocial. En el trazo de este personaje, Usigli revela un gran sentido de percepción sicológica.

Se dice que uno de los alardes de Usigli en esta obra fue el de escribir primero el tercer acto. Sea esto cierto o no lo sea, el hecho es que la línea dramática se ajusta como un engranaje a la maquinaria aristotélica, y a pesar de crear en el segundo acto un momento de intenso dramatismo, éste es superado en el tercero, pues si bien es cierto que la muerte del niño es uno de los acontecimientos más trágicos, en el tercero entramos de lleno al drama de la pareja humana que vive sin vivir y muere sin morir. Esta pieza de Usigli quedará por mucho tiempo como ejemplo de este género de teatro.

Dimitrios Sarrás, que dirigió la obra en esta ocasión comprendió hasta el fondo los personajes del padre e hijo, no así el de Mauricio y el de Marta, (aunque de este último más cabe culpar a la propia Isabela Corona por su falta de equilibrio, que le hace algunas veces perder el límite y caer en la sobreactuación). En relación al Mauricio, nunca vimos en él como lo describe Usigli, al “provinciano acomodado, pulido por algún viaje a Europa y por lecturas francesas, pero siempre el payo”. Si bien Carlos Navarro realiza un buen trabajo, su personalidad no se ajusta en ningún momento a esta descripción, que es la que justifica toda la actitud de Mauricio, quien al enterarse de lo que ha hecho Marta pretende por un ilusorio romanticismo ser él la causa de las graves acciones de Marta contra su marido.

Sarrás, a pesar de llevar en todo momento la línea dramática en crescendo, no obstante, la perdió en el momento definitivo: el final del segundo acto; demasiado prolongado el seguimiento que hace Daniel de su padre y al despertar ni siquiera estaba apuntando con la pistola, esto hace que se pierda el momento más intenso de este acto y se derrumbe sin motivo. En cambio muestra gran sentido en la utilización de las áreas del escenario y de los recursos que le presta la escenografía (por cierto magnífica) como la de ese pasillo que hace a los personajes quedar en ocasiones semiocultos al público y que usa con discreción en forma atinadísima.

Como desde hace algún tiempo para acá, cada aparición en la escena de Guillermo Zetina, es un acontecimiento para su carrera, la madurez, versatilidad y superación de este actor, son innegables. Es un actor que cuando sale a escena, siempre representa a un personaje y no a sí mismo, como ocurre con muchos que están considerados entre nosotros como grandes actores.

A Isabela Corona, que como ya dijimos cayó en la exageración, quizá por no desmerecer al título de “gran trágica” que se le ha adjudicado, lo que no puede perdonársele es su poco profesionalismo al interrumpir un diálogo y dirigirse a una persona del público en demanda de que saliera de la sala o no continuaba actuando. Si ella ha tenido dificultades personales o profesionales con quien sea, de ello el público –al que se merece respeto– no tiene por qué enterarse, ni menos debe éste sufrir una interrupción de diez minutos a telón levantado, con los actores detenidos en el escenario sin hacer nada, hasta que aquella persona fuera desalojada de la sala. ¿Esto es ética profesional?

II Festival Dramático

En la sala Villaurrutia ha terminado el II Festival Dramático organizado por la Escuela de Arte Teatral del INBA y por la Asociación de Alumnos de dicha institución con la presentación de La versión de Browning de Rattigan, A puerta cerrada de Sartre y las dos obras en un acto de José Joaquín Gamboa: Cuento viejo y Espíritus. Lo más sobresaliente de estos programas fue sin duda la actuación en la obra de Rattigan de Eduardo Mata de Alba, joven de gran porvenir para el teatro mexicano, cuya interpretación asombró por la madurez, consistencia y profundidad que pudo apreciarse en ella. Lo que no quita que J. Núñez Molina y Julia Alfonso se lucieran en la obra de Sartre, batiéndose como verdaderos actores.

El premio del Festival fue otorgado a José Luis González por la dirección de La venganza del pescador, obra anónima china que ahora será llevada en temporada al Teatro Orientación. Felicitación a este novel director por su triunfo, a los actores que intervienen en la obra y al escenógrafo que supo encontrar el ambiente adecuado para ella.